Editorial

Trabajo decente y responsabilidad social
7 de Octubre de 2014


Es necesario estudiar y entender el emprendimiento, el cuenta propismo y la informalidad, reconociendo las contribuciones y fallas de patronos y empleados en el cumplimiento de sus responsabilidades con el desarrollo de un sistema...

El mundo conmemora el Día del Trabajo Decente, jornada que reconoce, reflexiona y celebra el trabajo como necesidad para empleadores, trabajadores y gobiernos, en la que todos deben encontrar también la oportunidad de ejercer sus derechos, cumplir sus deberes, representar sus necesidades y expectativas, y contribuir al desarrollo y la equidad de la sociedad a la que pertenecen. La jornada, que se realiza mundialmente desde 2008, tiene origen en los acuerdos impulsados por la Organización Internacional del Trabajo, que reconocen que el trabajador debe tener garantizados sus derechos a salario y la protección social, y que las partes deben poder negociar sus intereses en condiciones de equidad, con las garantías que aporta el Estado como mediador y copartícipe en la relación. 


El concepto Trabajo Decente valora las relaciones laborales reconociendo su condición dialógica entre partes que se necesitan por encima de sus diferencias y que realizan sus potencialidades de manera concertada; por ello, es ocasión para revalorizar el trabajo asalariado, reconociendo la importancia de los empleadores al generarlo y de los trabajadores al realizarlo, y su carácter de medio útil a ambos, que a través suyo realizan su dignidad y forjan sus sueños. Desde los años setenta, Colombia necesitó generar puestos de trabajo para reducir tasas de desempleo superiores al 12 %. Desde el 2011 se registra una caída progresiva en la tasa de desempleo, que se ha estabilizado en el diez por ciento para las trece principales ciudades y en donde se ha puesto en evidencia el tamaño de la informalidad, fenómeno creciente del que existen registros cuantitativos que varían según los datos usados para el análisis, las zonas donde se toman o los criterios aplicados para definir qué es informalidad laboral. Ayer, por ejemplo, fueron divulgadas cifras reveladoras del desconocimiento en el tema, pues el Gobierno Nacional sitúa la informalidad en el 49,9 %, mientras que instituciones como la Escuela Nacional Sindical la llevan al 70 %, y organismos multilaterales como la Cepal la ponen en 60 %. A su vez, la OIT considera que se encuentra próxima al 80 %. Para aumentar la confusión, un reciente estudio de Fasecolda indica que el 40 % de los trabajadores formales aporta a pensión pero durante menos de nueve meses por año y señala que sólo los trabajadores de las empresas formales hacen cotizaciones regulares y sólidas en su valor. 


Las pocas claridades, aun las cuantitativas, que dejan los estudios expertos demuestran que Colombia necesita más conocimiento sobre las relaciones laborales y las formas diversas que estas han tomado en años recientes, así como los beneficios que traen y las dificultades que causan. El país, por ejemplo, no ha diagnosticado el impacto de la reiterada promoción de formas de emprendimiento y empresarismo que han terminado por desestimular en los empleados la idea de que es posible alcanzar la realización profesional y la dignidad personal y familiar a través de trabajos estables y en las condiciones de decencia que fija la OIT. Así las cosas, es necesario estudiar y entender el emprendimiento, el cuenta propismo y la informalidad, reconociendo las contribuciones y fallas de patronos y empleados en el cumplimiento de sus responsabilidades con el desarrollo de un sistema de seguridad social sólido y responsable social y fiscalmente.


La discusión sobre la informalidad se puede enfrentar, como lo ha venido haciendo acertada pero lentamente el Ministerio de Trabajo, a través de pactos de formalización laboral. Estos han sido suscritos por el Gobierno Nacional y empresas constituidas o los gremios que las representan y han conseguido la regularización del trabajo y las cotizaciones de 18.468 trabajadores, a través de 63 acuerdos, cifra que se espera aumentar en unos ocho mil nuevos trabajadores, gracias a la suscripción de 24 nuevos acuerdos. En ese proceso, más importante que la cantidad de trabajos formalizados es la creación de una cultura empresarial y de los trabajadores sobre la importancia de ofrecer empleos formalmente instituidos para que la acción conjunta de empresarios fuertes y formales y asalariados también fuertes, asocien sus capacidades en la generación de riqueza y bienestar.