Columnistas

De tumbo en tumbo
Autor: Pedro Juan Gonz醠ez Carvajal
7 de Octubre de 2014


En a駉s recientes no hemos sido muy afortunados con la expedici髇 de algunas leyes, decretos y reglamentaciones que un d韆 apuntan para un lado y otro d韆 apuntan para otro.

En años recientes no hemos sido muy afortunados con la expedición de algunas leyes, decretos y reglamentaciones que un día apuntan para un lado y otro día apuntan para otro.


Tal es el caso de las mega-pensiones abolidas por la Corte Constitucional y hoy tratadas de resucitar por el Consejo de Estado. La medida para controlar el consumo de alcohol, restringe a casi cero la posibilidad de acompañar con una copa de vino las comidas, lo cual no solo es un exabrupto, sino una demostración palmaria de los extremos a que se llega cuando de legislar se trata, como en el caso también de la prohibición del parrillero hombre en la ciudad de Medellín, lo cual es violado a la vista de todos de manera permanente.


En todo el mundo civilizado se impide la aplicación del “fracking” para la extracción de petróleo y gas, y Colombia, como buena meretriz, se entrega dócil ante los intereses foráneos.


Se anuncia la presencia en Bogotá, en un Foro denominado “Colombia en tiempos de paz”, de Colin Powell, quien siendo secretario de Estado  de la Unión Americana mintió ante la ONU en el caso de Irak, cuyas consecuencias gravísimas se están viendo cada día incrementadas. 


Por otro lado se viola la palabra presidencial y avanza viento en popa la nueva reforma tributaria, que servirá solo temporalmente para amortiguar el déficit propiciado por el gobierno con fines electorales.


Una buena noticia es la firma del decreto sobre medicamentos biotecnológicos que entrará a regir dentro de un año, cuando el gobierno expida las normas sobre inmunogenicidad y estabilidad. Ojalá no vayamos a echar marcha atrás, ya por presiones norteamericanas como la vivida recientemente y plasmada en la carta enviada por el vicepresidente Biden, ya por causa de la corrupción.


Y hablando de corrupción, dice un artículo de Portafolio del 25 de septiembre de 2014  que “Llevar energía a todos los Municipios cuesta 4 billones”. Apenas 4 billones de pesos, que si la lucha contra la corrupción fuera a muerte, los tendríamos disponibles, y con holgura, casi de inmediato, y nos ahorraríamos por ejemplo, más reformas tributarias no estructurales en el mediano plazo.


Arranca el último trimestre del año y Colombia, sicológicamente, entra en “estado de rumba”. A partir del 1 de Nnoviembre en la radio se hablará de “menos 30 de diciembre”, se organizan las fiestas de final de año en las empresas y  se acelera la ejecución, o se deja para el año entrante, pues éste ya se acabó. 


Lástima que el tema de la reelección en Colombia sea un tema tan manoseado y tan supeditado a los intereses políticos de quienes en un momento temporal ostentan el poder.


Al dirigente malo no se le debe reelegir. Pero al gobernante bueno, se le debe  dar una oportunidad de continuar con su buena gestión.


Contra la corriente, a mí me gusta la reelección tanto en el  Ejecutivo como en el Legislativo y en los Órganos de Control, en cabeza de presidente, gobernadores, alcaldes, congresistas, diputados y concejales,  fiscal general, contralor y procurador general, por  un máximo de dos períodos y todos por voto popular.


Saldrán los críticos de siempre a decir que el pueblo no está preparado y maduro para eso, a lo cual les respondo, entonces, que dejen de hablar de que la educación es lo más importante,  si uno de sus resultados no es elevar la conciencia cívica y ciudadana de los colombianos.


Recordemos a Romain cuando dice: “Los espíritus de élite discuten sobre ideas, los espíritus ordinarios discuten sobre acontecimientos y los espíritus mediocres discuten sobre personas”.