Editorial

Buenas prácticas que dan fruto
4 de Octubre de 2014


El resultado es el primer gran espaldarazo que recibe el proceso de modernización que entró en vigencia en septiembre de 2012 y que aún hoy ocupa a los detractores de la actual Administración Municipal.

El municipio de Medellín volvió a ocupar, después de siete años desde la última vez, el primer lugar en el índice de desempeño integral, según el reporte que el Departamento Nacional de Planeación (DNP) hizo público el pasado 30 de septiembre, siendo junto a Barranquilla, las únicas capitales de departamento entre los 20 primeros escalafonados, y con Bello, los dos municipios antioqueños entre los diez primeros. El resultado, que adquiere mayor mérito para la capital antioqueña precisamente por superar a entidades territoriales que por su tamaño y población son mucho menos complejas de manejar, es el primer gran espaldarazo que recibe el proceso de modernización que entró en vigencia en septiembre de 2012 y que aún hoy ocupa a los detractores de la actual Administración Municipal.


El índice de desempeño integral, que se empezó a aplicar en 2007 y que en buena hora vino a reemplazar el informe general de desempeño fiscal cuya fórmula tantas dudas despertó por lo absurdo de sus resultados, contempla seis indicadores: la eficacia, que mide el cumplimiento del Plan de Desarrollo de los municipios; la eficiencia, que mide los resultados obtenidos con los recursos asignados por el Sistema General de Participaciones (SGP) y que son destinados específicamente a educación, salud, agua potable y saneamiento básico, por mandato de los artículos 356 y 357 de la Constitución; el desempeño fiscal, que verifica el estado del municipio en cuanto a gastos de funcionamiento, inversión, deuda y recursos propios; la capacidad administrativa, que mide el recurso humano, físico y tecnológico de las entidades territoriales; los requisitos legales, que verifica que se cumplan las normas para la aplicación de los recursos del SGP, y, por último, la gestión fiscal. Para este año, además, se introdujeron algunos cambios en la metodología de medición en cuanto a la automatización del proceso de captura de información; la asistencia técnica para recolección de información en 32 departamentos y el uso de aplicativos de reporte para seguimiento interno por parte de alcaldías, entre otras.


La capital antioqueña tuvo como su mayor fortaleza el índice de eficiencia, con 96,99 puntos, un apartado en el cual la ciudad se ha venido consolidando en los últimos años, gracias a la transparencia de su gestión, al incremento constante del presupuesto de inversiones y al enfoque decidido de la Administración en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, precisamente en los ítems que Planeación Nacional evalúa. Y fue precisamente en este apartado en el que la reestructuración del municipio tuvo un alto impacto, pues la transformación de la arquitectura organizacional, la profesionalización de la planta de cargos, la modernización tecnológica y los mejoramientos en las condiciones logísticas y físicas, así como en los esquemas de atención al usuario, arrojaron como resultado la plena articulación de los actores públicos, de modo que la gestión dejó de orientarse hacia los proyectos y se enfocó en lo sectorial, tal como lo exigía un Plan de Desarrollo de la complejidad del que se implementa en Medellín.


Si bien algunos componentes de la medición pueden resultar engañosos en el sentido de que eventualmente muestran una realidad distorsionada según el momento específico en que se recogen los datos, como le ocurrió a Medellín en el ítem de capacidad administrativa en la medición de 2012, cuando se puso en marcha la modernización, hay que decir que la capital antioqueña muestra un comportamiento constante en los componentes de la medición que son estructurales, como es el caso de la eficacia y la eficiencia, de modo que el informe que nos ocupa lo que recoge son los frutos de las buenas prácticas que se han implementado en la ciudad, de manera sucesiva, en las últimas administraciones. Valga aclarar aquí, que es impreciso el dato que circula en algunos medios, en el sentido de que Medellín viene de ocupar el puesto 65 en el índice de desempeño integral, pues en 2012 Planeación no recibió el informe consolidado de la ciudad y, ante el oportuno reclamo, se hizo la corrección de rigor, que ubicó a la ciudad entre los cinco primeros escalafonados.


En cuanto al escalafón de departamentos, en el cual Antioquia se ubicó en el puesto 19, es importante dejar claro que el índice no mide la gestión de la entidad territorial, sino que se promedia el desempeño integral de todos los municipios y este puntaje se asigna al departamento. Es lógico, en estos términos, que Cundinamarca sea el primero, pues tiene 12 de sus 116 municipios entre los 20 primeros escalafonados, mientras Antioquia solo tiene a dos. La tarea que tiene la Administración Departamental ahora, es establecer la situación puntual de cada municipio en términos de si entregaron o no los informes de manera completa y consistente, y cuáles fueron las variables que afectaron su desempeño, de modo que se puedan tomar las medidas a que haya lugar para que las entidades territoriales mejoren su calificación.