Columnistas

como llegó a doble y triple (1)
Autor: Alejandro Garcia Gomez
4 de Octubre de 2014


1974. Con Misael Pastrana, finalizaba el último gobierno del Frente Nacional, mediante el cual los dirigentes de los dos partidos, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, pactaron dividirse a mitades los beneficios del Estado durante 16 años, alternándose de a cuatro y participándose obligadas

pakahuay@gmail.com


1974. Con Misael Pastrana, finalizaba el último gobierno del Frente Nacional, mediante el cual los dirigentes de los dos partidos, Alberto Lleras Camargo y Laureano Gómez, pactaron dividirse a mitades los beneficios del Estado durante 16 años, alternándose de a cuatro y participándose obligadas “cortesías” en el cuatrienio que no gobernaran. No hablaron de Verdad ni de Justicia ni de Reparación de la víctimas, ni antes ni durante ni después. Lo importante era el botín. Con Alfonso López M., también en 1994, iniciaba el gobierno de cada partido, aunque las “cortesías” debieron continuar. 


Comenzado el proceso de industrialización –década de los veinte-, las ciudades recibieron la migración de familias del campo y de los pueblos, que se asentaron como fuerza de trabajo, ante el sueño de mejores oportunidades que empezaron a representar las ciudades. Más  tarde, en el primer gobierno de López Pumarejo se promulgó la primera Ley de tierras (1936). La agitación en el campo, que ya era una alarma, se agudizó: los terratenientes, la derecha y el clero a no dejarla cumplir y los campesinos a volverla suya. Como ahora, también con la última Ley de tierras, aunque hoy se suma la parapolítica y el narcotráfico y se resta el clero. Más desplazamientos hacia las ciudades. El retorno del conservatismo –Ospina Pérez, 1946- acrecienta la violencia en el campo contra el gaitanismo: liberales, conservadores e independientes descamisados del campo y las ciudades. Más desplazamientos. En 1948 se agudiza la persecución del Estado contra el gaitanismo, en campos y ciudades, culminando con el asesinato del líder. En la dictadura rojista, las ciudades comienzan a transformarse en monstruos. Ante el terror, las familias, completas o ya incompletas, llegaron a reforzar los cinturones de miseria de las urbes. En el Frente Nacional, ante la repartición del mundo entre EE UU y la URSS, la violencia campesina se transforma en clasista. Las familias se reproducen en las ciudades y agrandan más la miseria. Como mínima prebenda pero también para tener mano de obra técnica para la industria, los gobiernos del Frente Nacional, deben acrecentar los servicios del Estado, entre ellos la educación. 


Los problemas educativos se han vuelto tan grandes, que el gobierno de López Michelsen centraliza el pago de la educación pública por medio del ministerio del ramo, con lo cual también la convierte en una herramienta política centralizada en Bogotá, atendida directamente por su ministro, dependiente de él. Esto fortalece a Fecode, nacido como otro de tantos sindicatos formados por maestros regional o localmente. El contragolpe de una gran Fecode no se lo esperaba ni el gobierno ni el Estado. 


A gritos, se necesitan más maestros y más escuelas. La solución lopista es convertir la jornada única de escuelas y colegios en doble y en algunos casos en triple. Con esto, se ahorra de un tajo las nuevas construcciones y su logística e increm enta más allá del doble la cobertura educativa. Muchos profesores estuvieron de acuerdo porque, entonces, podrían tomar más fácil dobles y triples trabajos –dobles y triples sueldos- en instituciones diferentes, ya que López M., en 1976, se dio el lujo de no reajustar los sueldos del magisterio ante el anual aumento del costo de la vida que ese año fue de 25,3%, según el DANE. No había entonces ningún mandato constitucional que lo obligara al “reajuste de sueldos” que se llamaba, inapropiadamente, “aumento”. 


Hoy la experiencia y los estudios señalan el fracaso de esta imposición ordenada por el FMI y el BM como condición de préstamos. Ahí comienza la actual debacle pero no es el único elemento. Hoy, la jornada única en los colegios traerá nuevos retos: duplicar, por lo menos, la logística. Se puede, invirtiendo más dinero, claro. Duplicar, por lo menos, un magisterio de calidad. ¿Cómo? El relevo generacional de maestros es cada vez más precario por múltiples causas. ¿Cómo conseguirlos más y mejores?