Editorial

Bienvenidos colegas
30 de Septiembre de 2014


Su diálogo confirmará que, como bien lo sabía García Márquez, el periodismo es saber y hacer en permanente transformación y construcción.

Gracias a su gestora, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, y sus organizadores, la Alcaldía de Medellín y el Grupo Sura, la ciudad abre sus brazos para acoger a centenares de periodistas y estudiantes que se reúnen en torno al Premio Gabriel García Márquez de periodismo. Durante estos tres días, ellos serán protagonistas de encuentros, discusiones y festejos alrededor del Premio de periodismo más importante de Iberoamérica, y de un evento académico destacado en el universo periodístico y literario gracias a la amplia convocatoria a profesionales y medios de comunicación; su énfasis en la educación y la reflexión, y su disposición a propiciar el diálogo en busca de ideas y maneras de mejorar el periodismo y su contribución al fortalecimiento de la democracia. 


En su segunda edición, el encuentro cristaliza los deseos de Gabriel García Márquez sobre la Fundación que inspiró y fundó como hogar para que periodistas, maestros e investigadores aportaran a la reflexión sobre el ser y el hacer del periodismo, acorde con la transformación de la sociedad, los medios de comunicación y las herramientas de investigación y divulgación, que pueden formar convergencias para fortalecer la información, el análisis y la explicación de la realidad. Los talleres gratuitos, previa inscripción, y los conversatorios públicos son, además, ocasión para promover el diálogo entre voceros de ideas, realidades y perspectivas diferentes sobre el periodismo, sus métodos y sus fines, y para nutrirlo con las conversaciones con los ciudadanos que, desde la legitimación o la crítica, contribuyen a transformar el ser y hacer del periodismo. Gracias a ese contexto, el Premio trasciende la exaltación para ser oportunidad formadora.


En esta edición del encuentro, la primera tras el fallecimiento de Gabriel García Márquez, los espacios sobre el periodismo confluyen con los eventos artísticos y académicos convocados para rendir homenaje al Nobel, exaltando sus facetas como intelectual, creador y activista. Esta es oportunidad privilegiada para que lectores y admiradores de nuestro Nobel de Literatura se acerquen a su pensamiento, obras y gustos, vigentes en sus escritos y en proyectos con vocación de permanencia, como la Fundación que desde su constitución dirige Jaime Abello Banfi. 


En el centro del encuentro están los premios a trabajos periodísticos de alta calidad, cuyos autores van a conversar con los asistentes para explicar motivaciones y métodos de realización, y el muy especial Premio de Excelencia que el jurado determinó conceder en forma excepcional a los periodistas Javier Darío Restrepo y Marcela Turatti. El primero, ocupa un muy bien ganado lugar como maestro de la ética periodística y, en tanto tal, guardián del cumplimiento del compromiso de medios de comunicación y profesionales con la verdad. En reciente entrevista con El Tiempo, señaló que “el único periodismo que sobrevivirá es el ético, que no es el que se limita a contar el hecho sino que lo explica; no se limita a excitar la vista y el oído de la gente, sino que estimula la inteligencia y, sobre todo, la responsabilidad de la gente con la sociedad”. La perspectiva que centra el debate en los fines, no en los formatos, y en los métodos, no en las técnicas, ratifica la maestría del profesor permanente de la Fnpi. En cuanto a la mexicana Marcela Turatti, cofundadora de la Fundación periodistas de a pie, integrada por mujeres periodistas latinoamericanas que se han dedicado a investigar y documentar la pobreza y las violaciones a los derechos humanos en los conflictos del continente, en entrevista con RCN, atribuyó este reconocimiento a su trabajo por “visibilizar a las víctimas de la violencia, no dejarlas al final; no dejar que los que hacen la guerra tengan los micrófonos, sino dárselos a las víctimas que tienen mucho que decir”. Su voz es clamor en un continente de víctimas invisibles o re-victimizadas por muchas violencias.


Desde hoy, Medellín vuelve a ser ágora de periodistas que buscan ideas y propuestas sobre los propósitos y los métodos del periodismo. Su diálogo confirmará que, como bien lo sabía García Márquez, el periodismo es saber y hacer en permanente transformación y construcción.