Columnistas

¿¡Si al aborto, no a los toros!?
Autor: Lázaro Tobón Vallejo
18 de Septiembre de 2014


En algunas legislaciones, el nasciturus (vida humana de persona no nacida) tiene el alcance de bien jurídico protegido, como lo tiene la “persona nacida”; permitiéndose, como en el caso colombiano la interrupción del embarazo...

www.visionadministrativa.info


En algunas legislaciones, el nasciturus (vida humana de persona no nacida) tiene el alcance de bien jurídico protegido, como lo tiene la “persona nacida”; permitiéndose, como en el caso colombiano la interrupción del embarazo en los eventos especiales determinados por la Corte Constitucional.


La discusión se da permanentemente, entre que los que piensan que el feto no es un ser humano, sino un ser vivo, dado que carece de una conciencia típicamente humana y además de un cerebro superior al de los animales, dado que apenas está en proceso de desarrollo. Esto por esto que las legislaciones permiten el aborto hasta determinadas semanas de gestación.


Desde el otro lado de la orilla, se considera que al feto desde el mismo momento de la fecundación como una persona, dado que su finalidad, es ser genéticamente humano y no otra concepción diferente en la amplitud del reino animal. Diferente es la posición jurídica de personas


El Código Civil colombiano, establece que se es persona jurídica cuando al momento de nacer se da el desprendimiento total de la madre, e igualmente, manifiesta que la ley protege la vida del que está por nacer, es decir, no considera al feto con derechos jurídicos, pero sí reconoce que ese feto tiene vida.


Cuando la madre toma la decisión de interrumpir su embarazo, está asumiendo la responsabilidad de finalizar con la vida de un ser que tiene per se una expectativa de vida y asumir para ella las consecuencias siquiátricas de la acción tomada; como lo expresan los investigadores Manuel Gurpegui y Dolores Jurado: “Ninguna investigación ha encontrado que el aborto inducido se asocie a mejor evolución de la salud mental… Algunos estudios de población general señalan asociaciones significativas con dependencia al alcohol y de drogas ilegales con trastornos afectivos (incluida la depresión) y algunos trastornos de ansiedad…”


Manifestaciones pro el derecho al aborto circundan la faz terrenal, eximiendo entre varios argumentos, la libertad de la mujer para decidir sobre lo que pasa en su cuerpo, o el derecho de abortar en condiciones dignas e iguales entre ricas y pobres.


Estudios recientes han descubierto que el toro genera altos niveles de endorfinas que elevan el nivel de tolerancia al dolor del animal, que dura tan solo 4 segundos, mientras que el ser humano tarda 10 minutos en menguar el dolor similar al del toro, es por ello que el toro se repite durante la faena. Los antitaurinos tratan de asimilar al ser humano al toro, cuando fenotípicamente estamos concebidos para misiones diferentes.


He ahí la doble moral, por un lado se lucha por la libertad de finiquitar con la vida de un ser con expectativa de ser persona, mientras por el otro se pelea por la vida de un animal cuya raza es la de servir para la lidia que está equipado genéticamente para esos menesteres.