Columnistas

El club de geografía
Autor: Henry Horacio Chaves P.
18 de Septiembre de 2014


Hace un par de años celebramos en esta columna la iniciativa del Colegio San José de las Vegas de implementar una cátedra de ciudad que busca incentivar el conocimiento del entorno cercano, mientras se propicia una salida...

@HenryHoracio


Hace un par de años celebramos en esta columna la iniciativa del Colegio San José de las Vegas de implementar una cátedra de ciudad que busca incentivar el conocimiento del entorno cercano, mientras se propicia una salida familiar más allá de los centros comerciales y los paseos de finca. Hoy, me llena de satisfacción saber que en el colegio San Carlos de la Salle, las fronteras superan la ciudad y la geografía dejó de limitarse a la tiza y el tablero, e incluso supera los audiovisuales o las llamadas nuevas tecnologías. Ahora la cosa es in situ.


Se trata de un club de historia y geografía que orienta la directora del área de sociales. La profesora Marta Ligia Restrepo, con todo y su voz juvenil y su permanente sonrisa, se echó al hombro la idea de enseñarles a sus alumnos la verdadera utilidad de materias como la historia y la geografía. El reto que se planteó fue sencillo: hacer cuatro salidas pedagógicas en las que los escolares escucharan en voz de los lugareños los relatos históricos de cada sitio de interés que visitaban. Más que en los mapas, los muchachos del bachillerato empezaron a comprender las diferencias topográficas a medida que caminaban. 


Después de tres años de estar en funcionamiento, este año por primera vez al club ingresaron los chicos de primaria. Para ellos, la aventura del “empaque y vámonos”, tiene además un valor adicional desde la construcción de autonomía y responsabilidad. Así, lo que para muchos comienza como un paseo, se convierte en una experiencia memorable y enriquecedora. Y no es que haya tabú sobre el paseo como opción recreativa; al contrario, la profe y sus alumnos lo disfrutan sin talanqueras. Sin embargo, sigue siendo una actividad que a pesar de ser extracurricular, está enmarcada en el proyecto educativo y tiene rigor académico. 


El club hace cuatro salidas en el año, pero se reúne todos los lunes después de las clases. Dos salidas son a municipios de Antioquia, una a otro departamento y la cuarta es un viaje internacional. Para cada destino, más que empacar las maletas, se aprovisionan datos. Durante semanas, se estudia con detenimiento la historia y la geografía de cada destino, una buena práctica de viajero frecuente que permite aprovechar mejor cada hora de la estadía.


Marta Ligia agradece el apoyo del colegio y de las familias. Entiende que no es fácil para todos soltar a los chicos y sabe la magnitud de la responsabilidad que entraña, pero también dice que cada vez es más fácil porque el voz a voz de la experiencia no solo ha motivado a otros alumnos a sumarse al club, sino que algunos profesores y padres de familia se han incluido en la lista de pasajeros. Ella los admite a todos –incluso a algunos abuelos-, con una condición: quien viaja atiende las normas del club, desde el comportamiento hasta la participación en las charlas y las actividades académicas que implique. Hasta ahora le ha funcionado y su club de historia y geografía es uno de los mejores programas para la familia del San Carlos. 


Historias como éstas motivan a otras generaciones a creer en la docencia como opción de realización y no solo como trabajo. Ojalá el buen ejemplo también cunda.