Columnistas

De corrupción, promesas y otras porquerías
Autor: Iván Guzmán López
16 de Septiembre de 2014


El prestigioso filósofo de la Universidad de Harvard, Michael Sandel, experto en temas de ética, moral y asuntos económicos, políticos y sociales, advirtió hace poco en entrevista concedida a la revista Semana, que Colombia “está enfrentando los típicos desafíos de una sociedad cuya economía y democracia apenas han vivido éxitos parciales.

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El prestigioso filósofo de la Universidad de Harvard, Michael Sandel, experto en temas de ética, moral y asuntos económicos, políticos y sociales, advirtió hace poco en entrevista concedida a la revista Semana, que Colombia “está enfrentando los típicos desafíos de una sociedad cuya economía y democracia apenas han vivido éxitos parciales. Me refiero a la corrupción, la inequidad y por supuesto también en un desafío muy especial: las negociaciones de paz”. Sin duda, el estudioso de Harvard pone el dedo en la llaga, mientras la clase política nacional y criolla cree que las fronteras ocultan la corrupción, las promesas sin posibilidad real y toda suerte de porquerías que afectan la democracia y sumen al ciudadano en el más profundo descreimiento de las instituciones. Prueba de ello, hoy contamos con una Justicia que tiene el primer puesto en imagen negativa. Aparte de ello, todavía está fresco en la memoria el lenguaje de fonda y la mermelada que se usó en la primera y segunda vuelta presidencial, y que continuó espectáculo con la oscura elección del Contralor Edgardo Maya Villazón. La mermelada y las promesas fueron tan generosas, que hoy estamos “obligados” a otra reforma tributaria, el incremento del impuesto al patrimonio, el aumento del gravamen a los movimientos financieros, GMF, (4 por mil) y el alza del IVA, del 14 al 16%. 


Al panorama nacional, súmele, amigo lector, las porquerías parroquiales señaladas en las graves denuncias de mi amigo columnista José E. Mosquera, cuando, en su articulo “La millonaria copia de Fajardo” (El MUNDO, 11 de septiembre de 2014), dice: ““En Antioquia la más educada no se pierde un peso”, ese es el eslogan de la administración del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo Valderrama, quién desde hace algunas semanas se encuentra en el centro de un escándalo en Medellín por el millonario costo que tendrá para el fisco de la capital antioqueña, la reconstrucción de la biblioteca España, uno de los referentes de su política de transformación urbana cuando ocupó del 2004 al 2007 la Alcaldía de Medellín”… “Los expertos demostraron que es urgente revisar la estructura, desmontar la fachada, la mampostería, los enchapes y la piedra. De hecho, la alcaldía tendrá que invertir en su reconstrucción la media bicoca de $ 11.000 millones, un valor casi equivalente a los $15.000 millones que costó la obra hace siete años”. Adicional, dice que: “Ahora la obra, además de las irregularidades en su construcción, su diseño también ha sido motivo de fuertes críticas de varios arquitectos, que demostraron que es un plagio del Centro Multimedia de la Universidad de Hong Kong, diseñado por el arquitecto inglés David Chipperfield en el 2003”.  


Igualmente, mi amigo Raúl E. Tamayo Gaviria, en su columna “Engaños, transparencia y salud” (El Colombiano, sábado 13 de septiembre), dice: “En Antioquia la publicidad engañosa nos viene desde la Gobernación. “En Antioquia no se pierde un peso”, dicen las vallas, pero al ver las noticias y los debates en la Asamblea Departamental, nos cuentan que la plata se pierde por millones de pesos. En los estanquillos de los aeropuertos donde recaudan para Indeportes, se pierden miles de millones de pesos. En Savia Salud, la EPS donde el Departamento de Antioquia tiene el 30 % y tres miembros en la junta, se han perdido hasta mayo de este año 28 mil millones y se calculan pérdidas por 35 mil millones más a diciembre”. Para colmo, cita Raúl, “Horacio Vélez está ahora por nombramiento del Gobernador en la Junta de Savia Salud y sigue en su tónica de perder dinero. Antes en Comunicaciones, ahora en salud de los antioqueños. Esa es la Transparencia, otro cuentico del Gobernador”. 


Puntada final: ese cuentico de que “En Antioquia no se pierde un peso”, ¡ya no se lo cree ni Cosiaca!