Columnistas

Francisco el Reformador
Autor: Rafael Bravo
5 de Septiembre de 2014


Que una revista de negocios como Fortune le dedique su portada a alguien ajeno al mundo empresarial es una rareza. Más aún si el personaje proviene del Tercer Mundo y sea el líder de los mil doscientos millones de católicos.

Que una revista de negocios como Fortune le dedique su portada a alguien ajeno al mundo empresarial es una rareza. Más aún si el personaje proviene del Tercer Mundo y sea el líder de los mil doscientos millones de católicos. Francisco el Hombre sorprende por su liderazgo cual gerente de elite que busca cambiar el ‘’modus operandi’’ del Vaticano.  Rodeándose de personajes vinculados al mundo financiero el papa ha explicado que para su mensaje espiritual tener credibilidad, lo primero es que las finanzas también lo sean. Luego de varios siglos de intrigas y secretos es hora de abrir los libros contables a los fieles.


El Pontífice ha dejado en claro que un manejo financiero sólido es fundamental en la misión de ayudar a los más pobres y menos favorecidos, pero las prácticas pocos convencionales del pasado habían impedido destinar mayores recursos por lo que decidió acudir a varios pesos pesados del sector financiero europeo. “Cuando la administración tiene mucho gordo no es saludable” en alusión a la exagerada burocracia existente. El mensaje de urgencia al panel de expertos es buscar la forma de conseguir dinero con destino a las organizaciones de beneficencia. 


En su ya sorprendente papado, Francisco nombra a una figura nueva para hacerse cargo del presupuesto y las inversiones. En la recientemente creada Secretaria para la Economía, el cardenal australiano George Pell ha recibido plenos poderes para que supervise las finanzas del estado vaticano. Hijo de boxeador es una figura que inspira respeto pues no gusta de las extravagancias, franco y directo sobre la necesidad de recortar costos. Aunque el papa no es amigo de despedir a empleados de nivel medio y bajo, menosprecia el despilfarro y la ineficiencia siendo de la idea que el Vaticano puede operar con una nómina menos onerosa.


Como un gran CEO, el papa Francisco demuestra una inusual capacidad para liderar y delegar. Establece una visión estratégica que es acompañada de las personas adecuadas para motivar y dirigir. De acuerdo con Fortune, la rápida transformación de las finanzas vaticanas es uno de los casos más raros en los anales de la historia empresarial, que deja importantes lecciones para la clase ejecutiva. Claramente el líder de los católicos entiende que el manejo del dinero no es un asunto del resorte del clero, por lo que la vieja guardia de cardenales y obispos fue reemplazada por personal laico cuya función es planear estrategias, ejercer control y manejar las operaciones del día a día. 


Por otro lado, la impresión generalizada es que el Vaticano es un estado muy rico y solvente, algo que a la luz de las cifras no lo es tanto si se mira el volumen y tamaño de su obra apostólica. Cierto que dispone de activos por valor de unos 1.300 millones de dólares representados en bienes raíces, también inversiones en acciones, bonos y oro equivalentes a 900 millones, y un presupuesto operativo que asciende a 700 millones de dólares. El excedente fiscal del 2013 de 11.5 millones se genera en su mayor parte por los ingresos anuales del Museo Vaticano que recibe 130 millones en entradas y venta de suvenires. Es preciso recordar que la iglesia católica está compuesta por diócesis que actúan de cierta manera autónomamente desde el punto de vista financiero.


Finalmente, el papa Francisco quiere dejar claro que las viejas costumbres en el Banco Vaticano terminaron con la remoción de los principales directivos a quienes se llegó a acusar de lavado de activos, manejos irregulares e inversiones de dudosa procedencia. En otra de sus impactantes resoluciones, el jerarca empoderó a los nuevos directivos para limpiar el desorden encontrado en esa institución. Por primera vez en su historia, el banco dio a conocer los estados financieros y hoy se involucra en el manejo de dineros como negocio. Definitivamente Jorge Mario Bergoglio ha resultado ser un ejemplo de lo que significa servir con humildad y ojos abiertos. 


PD. Guillermo Gaviria fue uno de los últimos visionarios que tuvo Antioquia. Un hombre de empresa, comprometido con el país, ejemplo de la tenacidad y trabajo honrado. Siempre sencillo y sin alardes. De principios y convicciones muy propias de su personalidad. Multifacético y exitoso pues veía oportunidades donde otros no se atrevían a incursionar. Tuve la fortuna de compartir con él muchos momentos agradables y disfrutar de sus opiniones francas y en no pocas ocasiones polémicas. Deja un legado que la historia se encargara de  ratificar. Paz en su tumba.