Columnistas

Deshojando la margarita
Autor: Henry Horacio Chaves P.
4 de Septiembre de 2014


Es cíclico, por estos días dirigentes de todos colores suelen hacer cálculos y echar cuentas de posibles apoyos, de dineros, de esperanzas, de amigos con votos y hasta de malquerencias, para decidir sobre candidaturas.

@henryhoracio


Es cíclico, por estos días dirigentes de todos colores suelen hacer cálculos y echar cuentas de posibles apoyos, de dineros, de esperanzas, de amigos con votos y hasta de malquerencias, para decidir sobre candidaturas. Corren los últimos 50 días para que quienes ocupen cargos públicos renuncien y no se inhabiliten. Por eso, en los despachos y en los corrillos, no se habla de otra cosa. Las cábalas y las especulaciones están a la orden del día.


Algunos de los posibles candidatos analizan los pros y los contras, para saber si escuchan o no los cantos de sirena, otros simplemente esperan el momento oportuno, como jugadores de póker, para soltar sus cartas. Mientras tanto unos y otros van calculando cómo se mueven las cargas, con quiénes se verán en el terreno y qué opciones reales tienen. Aunque el lente con el que se mira ese panorama suele ser de aumento y desfigura con frecuencia la realidad. 


Entre quienes deshojan margaritas hay viejos conocidos de las contiendas. Antiguos amigos distanciados por el poder y enemigos amargos cosechados de tiempo atrás. Hay quienes pueden asumir la contienda electoral como la continuación de la anterior, es decir un segundo tiempo de un partido que no se terminó, como podría ser el caso de Gabriel Jaime Rico, quien no alcanzó la candidatura de la U para la pasada alcaldía; o quienes sienten que en esa elección dejaron el case, la cuota inicial de un triunfo, como podría pensar Federico Gutiérrez, quien si fue candidato de la U, pero no logró imponerse como tercería.


Claro que hay otros que, como Alonso Salazar, podrían asumir una aspiración como un modo de reivindicación. La margarita suya puede ser incluso entre si aspira a una segunda alcaldía o a la gobernación. De su decisión también dependen las margaritas de otros, como Federico Restrepo y Santiago Londoño. Pero si de revanchas se trata, esobligado mencionar a Luis Pérez: aunque su margarita parece que no tiene pétalo vivo, sus respaldos hoy no son tan claros y entre sus filas se siguen escuchando ilusiones de un nombramiento nacional.


Otras margaritas despelucan, Carlos Andrés Trujillo, quien no termina por decidirse si salir bien de la alcaldía de Itagüí o buscar una liga más grande, y Carlos Mario Montoya que aspira a ese respaldo para ese mismo cargo. Incluso deshoja margaritas, Eugenio Prieto quien sueña con volver a la gobernación y hasta lo hace Augusto Posada quien podría desatender un cargo nacional para quedarse en el departamento. 


En fin, son muchas las margaritas que faltan por deshojar y para quienes ocupan cargos se va agotando el tiempo. Muchos dientes se aprietan por ahora. Quienes no están inhabilitados, jugarán sin duda con la premura de los otros para guardarse y esperar el momento más oportuno.


CODA: Ustedes los lectores y nosotros los columnistas nos seguimos encontrando en estas páginas, entre otras cosas porque así lo permitió la terquedad de don Guillermo Gaviria Echeverri. El mejor homenaje que podemos hacer a su memoria, es seguir acudiendo a la cita, con la mente abierta a escuchar ideas contrarias y argumentos nuevos, como él quiso siempre que se hiciera. Su sueño fue mantener este diario vivo, en permanente estado de confrontación de las ideas. Paz en su tumba.