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Aeropuertos - Sed
Autor: Alberto Maya Restrepo
1 de Septiembre de 2014


La gerente de AirPlan, que maneja el aeropuerto José María Córdova, dio declaraciones muy pertinentes en el sentido de que urgen planes y obras para expandir las plataformas de ese aeropuerto.

La gerente de AirPlan, que maneja el aeropuerto José María Córdova, dio declaraciones muy pertinentes en el sentido de que urgen planes y obras para expandir las plataformas de ese aeropuerto. Habló claro también sobre lo que representa el aeropuerto Olaya Herrera, igualmente en manos de AirPlan, y sobre las obras adicionales que allí deben adelantarse dentro de la estrechez de los terrenos con que se puede contar, concluyendo que el Olaya es fundamental para la ciudad, lo que, entonces, en el campo técnico, demuestra que es una barbaridad pensar en eliminar ese aeropuerto para dar paso a otros usos, de seguirse ideas como la que comenté hace poco aquí expuesta por el doctor Juan Carlos Vélez U. La gerente de AirPlan tiene razón en sus preocupaciones, lo que no me quedó claro de sus declaraciones es si AirPlan tiene cierta autonomía para emprender o no las obras necesarias o si, en alguna forma, depende de decisiones y hasta trabas de Bogotá, lo que no sería raro dentro del asfixiante centralismo que ha patrocinado Santos. El mandatario está como por “cobrarle caro” a Antioquia su preferencia uribista, y así, desde ya, podríamos adivinar inconvenientes para las expansiones en los dos aeropuertos que sirven a Medellín y sus áreas de influencia.


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Santos, mirando por encima del hombro, como “sobrado de lote”, con suficiencia y su ego alborotado, da cifras y se alaba por lo que su gobierno ha hecho. Veamos un caso que a él ni le importará mucho porque lo mismo dice una cosa hoy y después la olvida o ni se inmuta al contradecirse.


Alguien que conoce bien el departamento de la Guajira comentaba sobre el problema de sequía que, antes de haber llegado el Fenómeno del Niño, aqueja a esa región. El asunto es que periódicamente se dan esos espacios de sequía pero las comunidades de allá saben cómo lidiar con tales situaciones porque se abastecen de fuentes que conocen y les sirven desde tiempos remotos. El problema ahora es que por falta de gobierno, por falta de atención oportuna a esa zona, se han dejado “morir” tales fuentes y no se ha aprovechado para buscar y habilitar otras, como es el caso de las obras en la represa del río Rancherías que en estos cuatro años se dejaron de hacer y hoy tiene agua pero no se reparte a las comunidades.


Repito el interrogante que plantee en artículo anterior: ¿Hasta cuándo la Guajira seguirá siendo colombiana? Por muchos aspectos que andan muy mal allí podría uno imaginar que ese pedazo de país, en manos del narcotráfico, el contrabando, la inseguridad, la falta de presencia del Estado, no importa en el altiplano. Santos dijo que la mermelada es inversión social; vaya aseveración, pues si eso fuera cierto muchas regiones del país no estarían padeciendo de sed.


La culpa de ese estado de cosas la tienen los gobiernos nacional, departamental y municipales. Ha faltado previsión, han faltado obras. Tal vez han entregado plata para cuidar las fuentes, pero parece que se “invirtió” en mermelada y se diluyó en corrupción. ¿Santos se habrá dado cuenta de esa realidad, pero tal y como es y no como se la habrían pintado sus más de 150 asesores que tiene apeñuscados en la Casa de Nariño?


Decía el contertulio que para cuando hace presencia el Niño la cosa es más seria en ese departamento pero que, no obstante, hay pozos y fuentes que pueden utilizarse para paliar los meses con Fenómeno del Niño, aunque, igual, si no se han cuidado esos recursos que alivian la falta de agua, desde ya se ve que la van a pasar aun peor. Cuando la tarea del día a día no se ha hecho juiciosa y honradamente es cuando el gobierno habla de planes de choque, los que no son sino para hacer por el doble de dinero lo que se debió hacer de haber existido eficiente manejo de lo público. Solo ahora dicen que adelantarán tareas para remediar el serio mal; esperemos que otra vez los recursos no caigan en manos de los amigos de llenar sus bolsillos a cuenta del erario público.