Columnistas

¿Cuáles horas extras?
Autor: Rubén Darío Barrientos
28 de Agosto de 2014


Yo no sé por qué diablos el presidente Santos habla de una reforma al pago de las horas extras. Un día dijo: “vamos a revivir el pago de las horas extras”. ¿Cuáles horas extras? Es que ello se viene pagando normalmente.

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Yo no sé por qué diablos el presidente Santos, habla de una reforma al pago de las horas extras. Un día dijo: “vamos a revivir el pago de las horas extras”. ¿Cuáles horas extras? Es que ello se viene pagando normalmente. Lo que quiso decir el presidente, es que iba a buscar una modificación al pago de los recargos (sí, de los recargos), para comportar un 35% más para quienes laboren después de las 6 p.m. y no desde las 10 p.m., como está hoy. Y, desde luego, para elevar el recargo dominical del 75 al 100%. 


Este tema, se volvió electorero. Tan es así, que en el 2002, se aprobó una reforma al artículo 160 C.S.T., por un grupo dilecto y suficiente de parlamentarios de Uribe, que argumentaban su bondad cifrada en la creación de 700.000 empleos en Colombia. Hoy, muchos de esos parlamentarios, se voltearon para el ala santista y ya dizque les parece nefasto mantener esta norma. No se cansan de despotricar de sus efectos para la clase trabajadora, cuando –sin siquiera sonrojarse– saben que en otrora fueron abanderados de su enorme provecho. Son íntimos amigos de las piruetas.


Pero lo inexplicable nos deja atónitos: en junio de este año, todos recordamos en un debate en la F.M. que Santos tiró a la guerra a Óscar Iván Zuluaga, porque públicamente lo delató como el culpable de haber despojado a los trabajadores de estos derechos a las horas extras (sic), cuando oficiaba como senador de la comisión séptima. Lo tremebundo es que en marzo, es decir, 3 meses antes de este novelón, el Gobierno le pidió al Congreso no aprobar este proyecto sobre horas extras (sic), y el viceministro de trabajo, dijo que era muy efectivo y loable y pidió hundir el proyecto para revivir los recargos (no las horas extras), que venía de ser aprobado en Comisión. ¡Qué desfachatez!


La historia dice que quienes realmente venían jalándole a revivir los pagos de los recargos, eran Alexander López y Wilson Arias, ambos del Polo Democrático. Esos sí tenían convicción de lo que hacían y fueron coherentes con su postura. En ese momento, los partidos de la Unidad Nacional no apoyaron la iniciativa. Pero, ¿pregúnteles hoy? Jimmy Chamorro, del Partido de la U, habló de otra propuesta: en vez de 12 horas diurnas y 12 horas nocturnas, su idea se enmarca en que debe haber 11 horas nocturnas (7 p.m. a 6 a.m.) y 13 horas diurnas. Y manifestó que no se deberían mover los valores de los recargos dominicales y festivos. Nadie le paró bolas.


La revista Semana conceptuó que la idea de Santos, sin duda alguna, por la coyuntura en que se planteó, era para “conquistar nuevos electores”.  Eso es clarísimo. Cuando se quiso medir el termómetro de la propuesta, los empresarios replicaron duro, expresando que el desempleo aumentaría en Colombia. Lucho Garzón, ministro del sector, pegó un frenazo en seco y dijo que ello tendría que ser “concertado entre empresas y sindicatos”. Se asustó con el cuero. Cuando Juan Manuel Santos era ministro de Hacienda, propuso que “se extenderá la jornada de trabajo diurno hasta las 8 de la noche, sin que se genere recargo nocturno”. Aquí está un homenaje a la incoherencia, el promeserismo y el populismo.