Columnistas

Invasores en Antioquia
Autor: Anibal Vallejo Rendón
26 de Agosto de 2014


“Podemos resolver el problema del caracol gigante africano con la participación de la comunidad”. Dice el pequeño álbum interactivo dirigido a los alumnos de la Institución Educativa San Luis Gonzaga del municipio de Santa Fe de Antioquia.

“Podemos resolver el problema del caracol gigante africano con la participación de la comunidad”. Dice el pequeño álbum interactivo dirigido a los alumnos de la Institución Educativa San Luis Gonzaga del municipio de Santa Fe de Antioquia, donde como en muchos otros lugares ha aparecido este molusco terrestre que es el de mayor tamaño y que se ha convertido en un invasor. En pocas páginas esta elemental cartilla acerca a los estudiantes de manera formativa para responder ante la situación. Y qué mejor que la población escolar para sensibilizar a la comunidad: “de pronto, había muchos caracoles: en los parques, en los patios, en las calles y hasta en las paredes de las casas…”. Este caracol puede llegar a medir hasta 25 centímetros de largo, tiene dos pares de tentáculos en la cabeza, un par corto y el otro largo que es el que tiene los ojos en los extremos. La concha es lisa, tiene bandas longitudinales grandes e irregulares de color violeta oscuro sobre un fondo pardo claro. Entre las recomendaciones divulgadas  están las de no cogerlos con las manos sin protección, o sea evitar el contacto directo ni transportarlos de un lugar a otro. Esta especie invasora llegó hace más de 10 años en forma ilegal a Colombia, devora toda suerte  de cultivos porque se  puede alimentar de casi cualquier planta o material orgánico (polífaga). Su baba puede albergar parásitos por lo tanto no es recomendable utilizarla. De encontrarlo se recomienda contactar a las autoridades ambientales correspondientes, no matarlo ni conservarlo como mascota. A los tres meses puede poner 90 huevos cada 20 días; a los siete meses 200 huevos en el mismo período; así como 450 huevos a los dos años. Apreciar la variedad de estos moluscos, sus atractivas caparazones, tamaños de los huevos,  colores y formas  es la mejor manera de valorar,  sin despreciar nada de la naturaleza.  


Los naturalistas se refieren a los caracoles como “el que lleva su casa encima”. Su lentitud es proverbial por lo cual se empleó como símbolo de la pereza. Además representan la holganza, la paciencia, por el largo tiempo que pasan encerrados en el interior de sus conchas hasta que llega el momento de salir  de ellas. Por ese renacer son también símbolo de resurrección. Una concha o caracola es atributo del mar pues en ella se oye su sonido. Esa paciencia de los moluscos es la que se espera de la comunidad para enfrentar la situación sin convertirla en una matanza desesperada.