Columnistas

Reducir la inequidad en Medellín
Autor: Luis Fernando Múnera López
25 de Agosto de 2014


¿Qué se entiende por pobreza y por pobreza extrema? El Dane identifica un conjunto mínimo de bienes alimentarios y no alimentarios que una persona requiere para una vida digna.

luisfernandomunera1@une.net.co


¿Qué se entiende por pobreza y por pobreza extrema? El Dane identifica un conjunto mínimo de bienes alimentarios y no alimentarios que una persona requiere para una vida digna. Para Antioquia el costo mensual de esta canasta en 2013 fue de $209.690 por persona, desglosados en $91.001 por concepto de alimentos y $118.689 en bienes no alimentarios.


Una familia se considera pobre si sus ingresos no le permiten acceso a dicha  canasta básica. Una familia vive en pobreza extrema si no alcanza siquiera a adquirir los alimentos de la misma. 


Medellín es una ciudad rica, pero inequitativa. La población de Medellín que vive en condiciones de pobreza se estima en 430.000 habitantes, equivalente al total de una ciudad como Bello. Y la que vive en pobreza extrema, en unas 85.000 personas, superior a la población de Caldas.


La solución del problema implica corresponsabilidad de todos. Las familias que viven en condiciones de pobreza y de pobreza extrema son responsables de sí mismas y deben luchar por mejorar su bienestar. El resto de la sociedad tiene una obligación grande, no sólo en actividades asistencialistas, sino facilitando mecanismos que permitan el acceso de todo ser humano a una vida digna estable. 


El empleo en Medellín parece haber  mejorado en términos cuantitativos, pero subsiste el trabajo de mala calidad. Además, los esfuerzos de las familias por conseguir ingresos mediante famiempresas tropiezan con serios obstáculos a la hora de vender los productos. Las cadenas de almacenes, que promueven la “solidaridad” a goticas, restringen sus puertas a proveedores pequeños. 


Según la encuesta Medellín Cómo Vamos, que realizan anualmente nueve entidades privadas, las instituciones que más contribuyen a disminuir la desigualdad social son, en su orden, el Gobierno Nacional, el Gobierno Municipal y las iglesias. En los dos últimos lugares, muy lejos de las anteriores están la empresa privada y sus fundaciones sociales. 


El Municipio de Medellín mantiene desde hace años el programa MEDELLÍN SOLIDARIA cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de los hogares en condición de extrema pobreza, motivando su mejora y autonomía. 


No es un programa asistencialista, que solamente facilite subsidios a las familias para cubrir necesidades inmediatas, sino que trabaja con el principio de la corresponsabilidad, posibilitando que la población potencie sus capacidades, aproveche beneficios existentes en su entorno, mejore su calidad de vida y dé continuidad a su desarrollo en el futuro.


Trabaja en nueve dimensiones: salud, educación, seguridad y justicia, empleo, ahorro familiar, nutrición, vivienda, dinámica familiar interna e identificación (registro civil, cédula de ciudadanía o libreta militar).


Se fundamenta en reconocer la dignidad de la persona humana, pensar en “el otro” como un ser social sujeto de derechos y entender que hacer ciudad es un ejercicio ético. 


Según el diagnóstico de Medellín Solidaria, en la ciudad hay unas 85.000 familias que requieren apoyo. De ellas, 50.000 son atendidas actualmente. Recuperar una familia que tenga habilidades fuertes tarda unos dos años y medio, para otras más rezagadas el proceso toma cinco o más años. Hasta  hoy, 8.388 hogares han recuperado un nivel de vida digna estable y la meta es llegar a 16.000 al final de esta administración. 


Otro programa municipal se conoce como Atención Multimodal, que ayuda a rescatar niños y adolescentes de la calle. Como se me acaba el espacio, dejo el mensaje de que si vemos un niño abandonado no le demos limosna, llamemos de inmediato a la línea 123 Social, para que lo asistan.


¿Vaso medio vacío o medio lleno? La inequidad social es el principal problema de Medellín, y la tarea que nos corresponde a todos es gigante. Pero hay avances tanto en consciencia institucional como en trabajo efectivo. Pregunta final: ¿Cómo entienden los empresarios antioqueños la Responsabilidad Social Empresarial? No debe ser solamente un discurso publicitario y un mecanismo para eludir impuestos.