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-O hayou gozaimasu! -Arigato!
Autor: Mariluz Uribe
18 de Agosto de 2014


Lo que presento adelante no es mérito mío, pero es que aun cuando no suene creíble, tengo familiares japoneses. Y de niña viajé 21 días en un barco japonés, Costa Atlántica, de Buenos Aires a Panamá.

Lo que presento adelante no es mérito mío, pero es que aun cuando no suene creíble, tengo familiares japoneses. Y de niña viajé 21 días en un barco japonés, Costa Atlántica, de Buenos Aires a Panamá. La piscina era de tela armada entre palos, la comida era en mesitas redondas, uno sentado en el suelo, en la mitad de la mesita un hueco para el fuego y la paila donde echaban toda la comida que se cocinaba delante de uno y de ahí sacábamos todos con nuestros palitos. Allí descubrí la cortesía, una venia cada vez que uno se encontraba  con alguien,  nada de mano, abrazo ni besuqueo con olfateo. 


Lo que les contaré fue lo registrado en la prensa sobre la reacción japonesa ante el Tsunami, el desastre nuclear y tragedias anteriores como la de los bombardeos a Nagasaki e Hiroshima que asolaron Japón en la 2a guerra Mundial. 


Tal vez nosotros por no estar en una pequeña isla como ellos, sino formando parte de un continente gigante, mal ocupado, en parte desocupado, y mal tratado, no pensamos en algo tan importante como la educación, que si existe es porque es útil y necesaria.


Por ejemplo qué tal si Eva le hubiera dicho a Adán: “¿Te provoca una frutica mi amor?” (en lugar de embutírsela). Y él hubiera contestado: “Ahora no querida, porque nos tienen a dieta”. El destino de la humanidad hubiera sido paradisíaco, según la Biblia pues...


Pongan atención y si quieren copien en una hoja para el bolsillo, la cartera, el carro,  o el vecino estas diez cosas para aprender de Japón:


1. La calma. Ante un desastre ni un solo grito salvaje, ni un llevarse la mano al pecho en  muestra de aflicción. La tristeza se maneja con la serenidad. 


2. La dignidad. Disciplina y orden para hacer colas por cosas indispensables como agua y alimentos. Ni una palabrota ni un empujón.


3. La habilidad. Los increíbles e inteligentes arquitectos, pues por ejemplo los edificios se balancearon con los temblores, pero no se cayeron. Habían cumplido con todas las reglas. 


4. La educación y la consideración. La gente compra sólo lo que necesita en el momento, para que todo el mundo  pueda conseguir lo suyo. 


5. El orden y la decencia. Ningún saqueo en tiendas. Ningún pitazo y ningún pasarse en las carreteras.  


6.  La capacidad de sacrificio. Cincuenta trabajadores se quedaron para bombear agua del  mar en los reactores nucleares. ¡Disfrutaron la satisfacción de su trabajo!


7. La comprensión, el respeto. Los restaurantes bajaron los precios. Los cajeros fueron dejados en paz (no los robaron). El fuerte se preocupó por el débil, le ayudó en lugar de aprovecharse. 


8. La formación. Tanto los adultos como los viejos y los niños, sabían exactamente qué hacer ante los hechos. E hicieron sólo eso. No inventaron diciendo ¨fue que yo creí que...¨ 


9.  La prudencia de los medios de comunicación. Estos mostraron una gran moderación en sus trasmisiones y boletines. Ningún periodista haciendo preguntas bobas. Sólo reportajes exactos y precisos, no emocionales.


10. La conciencia, la honradez. Cuando la luz se fue en la ciudad, la gente en las tiendas devolvió las cosas a los mostradores y salió calmadamente .


La japonesa es una cultura mucho más vieja que la nuestra, confiemos en que aún tengamos tiempo de aprender. La cultura asiática fue anterior a la europea y ésta anterior a la de las Américas, aunque los mayas y los incas tuvieron la suya, pero no nosotros los herederos de Colón, Colón, no nos hemos graduado ni de kindergarten ¡y nos creemos doctores en filosofía, Ph Ds ! 


 Menos mal que la risa es un remedio infalible, dicen, sobre todo si uno es capaz de reírse de sí mismo.