Política

Fiscal and monetary policy, Santos’ great challenge
Política fiscal y monetaria, el gran reto de Santos
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
7 de Agosto de 2014


La política monetaria es una rama de la política económica que usa la cantidad de dinero como variable para controlar y mantener la estabilidad de la economía nacional.


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Twitter: @olgarendonm


La revaluación del dólar, el aumento de las tasas de interés y la Reforma Tributaria son temas que podrían amenazar la estabilidad económica del país en el siguiente cuatrienio y son parte de los retos que tendrá que asumir el presidente Juan Manuel Santos en su segundo periodo de Gobierno. 


El Presupuesto de la Nación para el próximo año, por ejemplo, será de aproximadamente $216 billones, y algunos expertos aseguran que para mantener las políticas y los proyectos actuales hacen falta cerca de $15 billones, y como lo indicó Juan Fernando Henao Pérez, experto en Política Económica de la Universidad Eafit, es necesaria una Reforma Tributaria. “Eso mismo han dicho Anif y Fedesarrollo, pero una Reforma Tributaria que fuera cual fuere es algo no muy bueno porque de nuevo se le cambian las reglas del juego a los empresarios, sobre todo a los inversionistas internacionales, porque  ya se les había dicho que en la Administración pasada no iban a haber reformas tributarias y ya sabemos que sí las hubo”.


Sergio Ignacio Soto, director Ejecutivo de Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) Antioquia, indicó sobre esta reforma, que su gremio exige que “no hayan más impuestos, no más reformas tributarias, porque este país sigue siendo de los menos competitivos precisamente por su régimen fiscal. Una reforma desestimula la inversión de capital nacional y extranjero; y produce inseguridad jurídica por el cambio de reglas de juego. Ya nos anuncian que no desmontarán el 4x1.000 y el Impuesto al Patrimonio, el argumento es que se requiere ese dinero para el postconflicto. No le pueden sacar más impuestos a quien le está generando empleo y desarrollo social a Colombia”.


En ese mismo sentido, el Gobierno tendrá que tener especial cuidado con el déficit fiscal, porque, según las cuentas de los expertos, de todas maneras habrá diferencia entre los ingresos y los gastos del Estado.


Otra preocupación desde todos los sectores de la economía es la tasa de cambio, que durante los últimos meses se ha mantenido a la baja, lo que es una desventaja para los exportadores, es claro que habrá una presión revaluacionista derivada del dinamismo de la economía norteamericana, de la desaceleración china, de las altas calificaciones de riesgo obtenidas por el país, el crecimiento económico y el buen comportamiento de la inflación, lo que promoverá el consumo de los productos colombianos y hará incrementar los términos de intercambio, es decir, entrarán más dólares a la economía.


Al respecto, Henao Pérez dijo que “esas cosas le muestran a uno que va a haber apetito por Colombia, porque es la economía que más está creciendo en América Latina, eso mantendrá una tendencia a la baja en el precio del dólar y  el Banco de la República no se le apunta a salir al mercado a comprar, a no ser que haya una variación muy grande. El Gobierno tendrá que aplicarse más a fondo para contrarrestar esa presión revaluacionista”.


El tercer problema que afecta a todos los sectores productivos es el aumento de las tasas de interés. Según el experto, el crecimiento de la economía no es sostenible y esta se está “recalentando”. Por eso el Banco de la República aumentó las tasas, pero estas dejan en desventaja al sector productivo, dado que por la revaluación del dólar están ganando menos, con tasas tan altas la competitividad disminuye ostensiblemente.


Los retos en el agro


Con el campo, el presidente Santos se enfrentará a varios retos, por un lado a la necesidad de una clara política agraria de Estado que “debe estar orientada a estimular formalidad de todas las actividades del sector agropecuario y no simplemente a darle gusto y contentillo a la informalidad y las vías de hecho; este además, debe contemplar el Pacto Agrario que resultó en el primer punto de las conversaciones en La Habana”, como lo dijo Rafael Mejía López, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).


Asimismo, el sector agropecuario necesita una política de bienes públicos, educación y tecnificación al servicio de la producción que deriven en la garantía de competitividad en el mercado.


Los esfuerzos hacia el café lo han llevado a un punto importante, pero, según Mejía López, la rentabilidad en el resto del negocio del agro es baja o negativa la mayoría de las veces.


Para el sector cafetero, por ejemplo “serán necesarias varias políticas: precios remunerativos para el café; en materia de costos de producción, porque estos han venido aumentando y el precio de los agroinsumos genera sobrecostos y a eso se le suma una mano de obra cada vez más escasa y más costosa; de seguridad social donde los cafeteros podamos acceder a pensiones dignas y buscar estrategias para que los jóvenes permanezcan en el campo; y de adaptación y mitigación del cambio climático”, indicó Luis Fernando Botero Franco, director Ejecutivo del Comité Departamental de Cafeteros de Antioquia.


Uno de los reclamos más fuertes del sector y que sin duda ha sido una de las mayores zancadillas del primer Gobierno Santos es el cambio climático, las sequías y las inundaciones. Por lo que, junto con su ministro de Agricultura, tendrá que plantear estrategias que permitan mitigar los efectos climáticos, grandes devastadores del campo, aconsejaron los especialistas.


El presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, explicó que este Gobierno ha estado atrapado en una dualidad: “Entre un sector agropecuario para hacerle frente a los Tratados de Libre Comercio (TLC) y uno más orientado a los sectores campesinos con una parte de esa visión influida por los diálogos de La Habana”. Por lo que se hace necesario que en el próximo cuatrienio se pueda mediar entre ambas miradas y se le apueste a la competitividad.


Los retos en la industria


Diferentes sectores de la industria han señalado varios de sus problemas, de hecho, el presidente de la Asociación Nacional de Empresarios (Andi), Bruce Mac Master, ha sido enfático en decir que Colombia necesita con urgencia un ministerio exclusivo para la industria, porque “por alguna inexplicable razón, la política económica colombiana fue poco a poco dejando a un lado la industria. Colombia nunca ha tenido un ministerio de industria, como Alemania, Francia, Japón, España, México, Perú, Rusia, Canadá, Australia o China; quizás ese solo hecho explica muchas cosas. Para la industria no ha habido doliente, como sí para vivienda y construcción, agricultura, infraestructura, minas y energía o las telecomunicaciones. Colombia le ha dado la espalda, considera una herejía apoyarla, y cuando esta se desacelera o decrece, el golpe sobre el desarrollo se siente y el país lo reclama”.


“Ha llegado la hora de hacer el resto de la tarea. No solo se requieren mercados abiertos sino capacidad para competir en ellos. El sector privado está haciendo su tarea desde hace más de 100 años, llegó la hora de que el Estado acompañe decididamente este objetivo, que no es otro que el objetivo del desarrollo económico y social”, indicó el presidente de la Andi.


De otro lado, el sector confección, a través del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda) y la Asociación Nacional de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam), ve en la Ley Anticontrabando, que cursa actualmente en el Congreso de la República, la esperanza para acabar con un flagelo que atenta contra sus industrias.


Así lo manifestó Sergio Ignacio Soto, quien agregó que “temas como el contrabando le están haciendo muchísimo daño a la estructura comercial legal y formal de este país, hay que acabar con eso”.


También Juan David Pérez, gerente de la Andi Antioquia, puntualizó que el presidente Santos tendrá que ponerle especial atención a la “agenda de competitividad, tenemos que tener en los próximos cuatro años avances significativos y revisar todo el impacto que tendrá seguramente el postconflicto en la industria”. 


Retos con el petróleo


Durante el último año han sido frecuentes los atentados por cuenta de las guerrillas a los oleoductos, se ha presentado robo y contrabando de este combustible lo que ha puesto a peligrar los ingresos petroleros, que son tan importantes en el país en materia de impuestos, dividendos y regalías, según Juan Fernando Henao.


Los expertos opinan que esta disminución de ingresos puede afectar no solo al sector petrolero que tiene cada vez menos productividad, a sus empleados y a sus accionistas sino también a todos los municipios colombianos que son beneficiados por el Sistema General de Regalías.


Por lo que el presidente Santos tendrá que garantizar la seguridad de los oleoductos más allá de la seguridad ciudadana, como un ingreso de gran importancia para el país.


Retos con la infraestructura


Las Autopistas para la Prosperidad son uno de los principales proyectos del Gobierno Santos, pues se espera que por ellas atraviese el desarrollo del país, que haga más competitivo el desplazamiento de mercancías, que abarate los transportes y acorte las distancias, pero, según los expertos, los recursos para la ejecución de las vías no están seguros, “aunque sea con las alianzas público privadas para las 4G, el Gobierno está pendiente de la venta de Isagén que no está asegurada para nada, porque no hay mucho apetito por ella, entonces ¿hasta qué punto el Gobierno sí podrá tener los recursos para impulsar esas obras que ya se están adjudicando?”, cuestionó Juan Fernando Henao.


Retos con el comercio exterior 


En materia de comercio exterior, los retos de este segundo periodo presidencial están encaminados en el aprovechamiento de los acuerdos comerciales que están en vigencia, en la procura de mejorar la competitividad en los mercados extranjeros y de la protección del mercado nacional.


Juan David Guerrero, analista de Estudios Económicos de Aktiva Servicios Financieros, señaló que “frente a los tratados que están vigentes el presidente tendrá que mirar qué tanta afectación puede haber sobre el agro, en este momento que está el fenómeno de El Niño y con los demás cambios climáticos, mirar si los productos que se están exportando se pueden seguir exportando de manera normal. Además, tendrá que mirar cómo equilibrar balanza con el sector industrial que ha necesitado ayudas, por ejemplo el sector textil, el sector autopartista y el sector de transformación de aceros”.


También, Juan Manuel Santos tiene el reto de firmar los tres acuerdos comerciales que están en camino con Japón, Corea del Sur y Turquía, el analista Guerrero adujo que “el presidente tiene que mirar por ejemplo cómo competir con Japón y con Corea del Sur que es un mercado tan fuerte en manufacturas, sin perder de vista que en un TLC hay ganadores y hay perdedores, en estos que están en negociación los ganadores son los minero-energéticos, que son los que siempre sobresalen y que siempre están buscando a Colombia por ese tipo de productos, parte de la agroindustria, pero los que llevan desventaja es la industria, porque compite con industrias altamente tecnificadas, y la industria colombiana todavía está en un pequeño rezago frente a esas otras economías”.



Los retos del empleo

Contrario a muchos analistas que le plantean al presidente Santos retos para el futuro, Luis Alejandro Pedraza, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), dijo que sus retos son cumplir lo que no pudo en el primer periodo. “El presidente nunca ha dicho nada diferente a mantener los estándares de crecimiento en el empleo ligados a la tercerización y a los contratos de servicios que es lo que se ha visto en los últimos índices. No ha mostrado voluntad política para eliminar la franja de tercerización que existe en el sector estatal, hasta el punto de que el mismo Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane) ha planteado que el 53 % de los trabajos del Estado son tercerizados”.


El sindicalista explicó además que el Gobierno no ha atacado de ninguna manera la informalidad porque eso le conviene para mostrar menores índices de desempleo. Que tampoco ha favorecido una relación interinstitucional seria con los sindicatos y menos ha desarrollado una política clara y consecuente con la realidad del aumento de los salarios mínimos.