Mundo deportivo

Todo estará a tiempo
5 de Agosto de 2014


Las obras para las olimpiadas de Brasil 2016 causan preocupación en atletas y gente del deporte, sin embargo, las autoridades de Río de Janeiro han dado un parte de tranquilidad al respecto y dicen que cumplirán con lo pactado.


Foto: Cortesía 

El estadio Maracanazinho, uno de los inmuebles de más tradición en Brasil. 

EFE


A dos años de la inauguración de los Juegos Olímpicos 2016, marco que se conmemora hoy, la Alcaldía de Río de Janeiro y el Comité Olímpico Internacional (COI) garantizaron ayer que todas las obras serán entregadas a tiempo y que el evento dejará un legado inigualable para esta ciudad brasileña.


El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, destacó que el 55 % de las instalaciones olímpicas prometidas por la ciudad para 2016 ya están listas y que otro 15 % está en obra o ya fue licitado.


“Brasil no necesita sufrir tanto como con el Mundial ni generar tanta reclamación y crítica. Nuestro objetivo es mostrar que tenemos capacidad de realizar el evento”, agregó al referirse al atraso en la entrega de los estadios usados en el Mundial de fútbol que el país organizó este año.


El alcalde admitió que en el 55 % de las instalaciones olímpicas consideradas como ya listas, como el estadio Maracaná, el gimnasio Maracanazinho, el centro de convenciones Riocentro y la Marina de Gloria, también se incluyen algunas que necesitan ciertas adaptaciones, como el Estadio Olímpico Joao Havelange (Engenhao), que está cerrado desde el año pasado por problemas estructurales.


“Son estructuras que están listas pero necesitan adecuaciones. En el Engenhao, que será reabierto en noviembre o diciembre, necesitamos instalar 15.000 sillas adicionales, pero no vamos a hacer eso ahora, porque tendríamos que pagar dos años de alquiler, sino en diciembre de 2015”, dijo.


Agregó que la principal preocupación de la Alcaldía era el Complejo Deportivo de Deodoro, un polo en el que serán disputadas once modalidades olímpicas, entre ellas balonmano, rugby, pentatlón, tiro y hockey, pero que el temor comenzó a disiparse con el inicio de las obras hace pocas semanas.


“Estaba preocupado porque las obras no habían comenzado, pero en Deodoro ya existe el 60 % de las instalaciones permanentes. Las demás, son obras relativamente simples en comparación con la Villa de los Atletas o el Parque Olímpico”, dijo.


Según un informe divulgado la semana pasada por la Autoridad Pública Olímpica, 37 de las 52 instalaciones necesarias para los Olímpicos de Río, es decir el 71 %, ya está en marcha, contra un 46 % que lo estaba en enero pasado.


Agregó que el 57 % del presupuesto para los Juegos, que ascendía a 37.600 millones de reales (unos 17.090,9 millones de dólares) en la última actualización, será aportado por el sector privado.


Por su parte, el director ejecutivo del COI, Glibert Felli, manifestó su confianza en la promesa de las autoridades brasileñas de entregar todas las obras en el plazo prometido y con tiempo suficiente para los eventos preparatorios.


“El actual momento es de trauma, con presiones de fuera y de dentro. La prensa quiere saber en cuánto tiempo estará todo listo y el Comité prefiere no dar una fecha. Pero confío en que sí, que todo dará cierto, todo estará listo a tiempo y será un evento exitoso”, afirmó el dirigente del COI.



Río cambiará

Sobre los paralelos que se realizan entre las últimas ciudades que han albergado los Juegos Olímpicos y la ciudad brasilera, Eduardo Paes dijo que prefiere que Río no sea comparado a Londres, que organizó los Olímpicos en 2012, debido a que la ciudad sudamericana está montando infraestructuras que la europea ya tenía, pero sí con Barcelona, sede de 1992, ya que, como ocurrió en la urbe española, los Juegos provocarán una transformación urbana radical en Río.


“Nunca dijimos que teníamos un sistema de transporte eficiente, pero fue la promesa de transformación la que hizo que Río de Janeiro fuera elegida como sede hace cinco años. Ninguna ciudad se transformará tanto”, afirmó.


“Queremos que sean los Juegos del legado. Queremos que los Olímpicos ayuden a transformar la ciudad”, agregó al destacar que por cada dólar invertido en instalaciones olímpicas, cinco son invertidos en obras que quedarán como legado, como líneas de metro y vías exclusivas para autobuses.


El potencial de transformación de Río de Janeiro también fue destacado por el presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB) y del Comité Organizador de los Juegos, Carlos Arthur Nuzman. “Esta será la ciudad que sufrirá la mayor transformación en la historia de los Juegos Olímpicos”, aseguró.