Columnistas

Otro con el refrito
Autor: Alberto Maya Restrepo
4 de Agosto de 2014


El doctor Juan Carlos Vélez Uribe me parece que es un excelente candidato para ser alcalde de Medellín. En ese sentido aun nada ha oficializado pero es un elemento valioso para tener en cuenta…

El doctor Juan Carlos Vélez Uribe me parece que es un excelente candidato para ser alcalde de Medellín. En ese sentido aun nada ha oficializado pero es un elemento valioso para tener en cuenta… siempre y cuando no lleve a sus tesis de campaña y a sus futuras ejecutorias como alcalde lo que él expuso en el periódico Vivir en El Poblado, edición del 10 al 17 de julio de 2014, sobre su visión acerca de lo que deben ser los terrenos hoy ocupados por el aeropuerto Enrique Olaya Herrera.


De entrada, le recuerdo a Juan Carlos hechos como la demolición del teatro Bolívar o la del Palacio Arzobispal, amén de otras demoliciones que privaron a la ciudad de joyas que toda ciudad, que se precie de serlo, debe conservar. Arquitectónicamente, el edificio del aeropuerto Olaya Herrera no lo creo un dechado de perfección o estética, por lo que centraré mi comentario en lo que propiamente es el aeropuerto, como un todo, frente a las necesidades y condiciones de esta ciudad.


Ya en 1985 por una absurda orden se cerró el Olaya para toda operación comercial. No pasaron, por fortuna, muchos meses y esa determinación se echó para atrás, pudiendo así contar de nuevo con esos destacados servicios, no solamente para los medellinenses, sino para la gente de muchas regiones que visitan, por motivos varios, esta ciudad. Ese cierre, entonces, mostró claramente que tal aeropuerto es fundamental y que, por ejemplo, personas que vienen de Urabá o del Chocó no tenían porqué ser sometidas a desembarcar en Rionegro para luego, incrementado costos del viaje, bajar a Medellín.


A Juan Carlos se le olvidó que el Olaya sería pieza clave para atender desde allí servicios de transporte aéreo en caso de una tragedia, de una catástrofe, en el Valle de Aburrá. Se imagina uno el traslado de heridos, el recibo de ayuda humanitaria, en fin, lo que representa contar con una pista cercana de las características de la del Olaya Herrera. En tiempos de normalidad esos detalles se pasan por alto, pero cuánto se añoran cuando, digamos, por torpe empeño y acción se prescindió de ellos.


Que pudiera Juan Carlos decir que esos terrenos del aeropuerto de Medellín no se están utilizando en absoluto, pero él mismo, como exdirector de Aerocivil, sabe cuántas operaciones (despegues y aterrizajes) diarias se realizan allí. Sí, parte de ellas son de aerolíneas comerciales o de escuelas de aviación, pero otra parte son de aeronaves del Estado o de entidades como la Defensa Civil y otras que brindan atención humanitaria a toda la región antioqueña y a la próxima a ella. También hay operaciones de aviación privada, que no por ser privada son desdeñables.


Quiero pensar que Juan Carlos no encontró otro tema para su columna mencionada y por eso echó mano de un refrito con el que no pocos bogoteños, de tiempo en tiempo, nos han querido molestar la existencia. Hay muchos ejemplos de ciudades con aeropuertos próximos a sus centros urbanos. Tomo uno de ellos para preguntarle a Juan Carlos si él le sugeriría a la autoridad aeronáutica norteamericana que suprimiera el aeropuerto Reagan National de la ciudad de Washington, pues ese también está ahí en las goteras de la capital estadounidense.


Juan Carlos Vélez U., entonces, propuso que los terrenos ocupados por el aeropuerto Olaya Herrera se dediquen a otras cosas, pero no a la aviación. Las solas consideraciones de tipo social justifican plenamente la existencia y operación del Olaya Herrera.


O… ¿será que los urbanizadores que desde hace tiempo le mantienen muchas ganas a los terrenos de ese aeropuerto pretende Juan Carlos que le financien su campaña a la alcaldía? Espero que esas tesis no lleguen al gobierno municipal pues, si así piensa él, entonces que, más bien, siga otros rumbos en Bogotá al lado del expresidente Uribe.