Columnistas

De futbolistas y moralistas
Autor: Hernán Mira
3 de Agosto de 2014


Millonarios iba a “fichar” a Nóbrega y solo reconsideró su decisión y la echó a atrás, cuando los medios hicieron públicos los turbios antecedentes del deportista, que para los Millonarios ya tenían que ser conocidos.

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“A usted le gusta quedar de moralista” dijo, al concluir una entrevista en Bluradio y colgar el teléfono, el futbolista Braulio Nóbrega tristemente célebre por haber sido condenado por acosos sexuales en España que no fue contratado por Millonarios y luego lo quiso vincular el equipo Patriotas de Tunja. Se ha dicho y se ha comprobado que varios de los equipos de fútbol en Colombia y alguna dirigencia de este deporte, pocas bolas le paran a la moral y tienen comportamientos que riñen abiertamente con la ética sin que eso mínimamente los sonroje y mucho menos los avergüence. Millonarios iba a “fichar” a Nóbrega y solo reconsideró su decisión y la echó a atrás, cuando los medios hicieron públicos los turbios antecedentes del deportista, que para los Millonarios ya tenían que ser conocidos.


En el equipo Patriotas dijeron que les interesaba Nóbrega como futbolista, que se le debía dar una segunda oportunidad  y que hoy no tenía problemas legales. “Hicimos una investigación y vimos que no tiene ningún requerimiento judicial (…) nosotros estábamos necesitando un delantero y decidimos contratarlo”, dijo el presidente del club. Este mismo argumento no es tan raro verlo esgrimido por algunos personajes de la política y el sector privado que en alguna forma acogen ese triste postulado de “lo que no está prohibido por la ley es permitido”. 


Patriotas desistió también de contratar a Nóbrega después de que el gobernador de Boyacá dijera que era inconsecuente la contratación del jugador cuando se desarrollaba “una campaña contra la agresión a la mujer”, algo más puesto en la línea de la sensatez. Mientras el director deportivo se limitaba a decir que el jugador estaba incómodo e intranquilo por lo sucedido ahora y “no va estar tranquilo y pendiente de lo que le corresponde, que es actuar como futbolista”. Una muy pobre justificación de poco que ver con lo ético-moral.


Si se hubiera hecho alguna reflexión en el campo de lo moral y social y si, por ejemplo, el futbolista se hubiera mostrado arrepentido o pedido perdón por sus actuaciones anteriores se hubiera comprometido a no repetirlas, se habría podido contratar; y con una cláusula en el contrato o comunicado del club en el que aclarara y explicara su vinculación con estas salvedades. Pero oyendo la entrevista citada de Nóbrega, la alusión a los hechos que con todo derecho se le hacia, él la tomaba en tono burlón y sin asomo de vergüenza o culpa.


Su alusión a los moralistas, que es muy común entre nosotros para descalificar a quienes analizan y señalan fenómenos sociales con esta perspectiva, reivindicando el legalismo rampante, debe ser controvertida. El gran filosofo español José Luis Aranguren, enfatiza que los académicos e intelectuales son una versión de los “moralistas” antiguos y modernos que deben ejercer una función moralizadora, crítica y mostrar las grandes carencias de la democracia y la sociedad establecida, buscando una nueva “moral cívica”. Desgraciadamente, aquí muchos se acogen a lo de moralistas de Nóbrega para tratar de eludir las respuestas que tienen que dar por su comportamiento ciudadano.