Editorial

Urabá en emergencia
3 de Agosto de 2014


Además de no resolver esta oferta la tragedia laboral inminente, la reestructuración resulta injustamente onerosa para las compañías que pudieran asumirla, y prohibitiva para empresas y familias que ya se encontraban en grave riesgo financiero.

Uniéndose al clamor del gremio bananero, en días recientes, los presidentes del Sindicato de la Industria Agropecuaria, Sintrainagro, Guillermo Rivera, y de la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Urabá, Inagru, Isolina E. Mora Palomeque, solicitaron al Gobierno Nacional declarar la emergencia social y económica para la región de Urabá. Con sus solicitudes, los gremios de trabajadores y profesionales buscan que el Gobierno Nacional, y, con él, el Departamental, contribuya a evitar, con medidas y recursos suficientes, la crisis que amenaza a la subregión tras el vendaval del pasado 9 de julio.


Durante las semanas posteriores al vendaval, los empresarios identificaron la dimensión del daño causado a las fincas productoras de banano, en su mayoría empresas agroindustriales medianas, y de plátano, el 95 % de ellas fincas de producción campesina. En el sector bananero se reconocieron 22.000 hectáreas dañadas por los vientos, entre las que se cuentan las 5.000 arrasadas totalmente que estarán sin producción durante seis meses y que dejarán de exportar cinco millones de cajas de fruta, cada una de las cuales revierte parte importante de su venta en empleo, desarrollo social, impuestos e inversión. Los empresarios medianos y pequeños están en riesgo de insolvencia, pues el dañino vendaval se sumó a los impactos que el sector había acumulado por la revaluación del peso, el aumento de tasas de interés y la progresiva disminución de ayudas públicas a los productores agropecuarios que sufren el impacto de la política monetaria. Las cinco mil hectáreas arrasadas deben ser resembradas, en operación cuyo costo se ha calculado en $40.000 millones, que representan erogaciones adicionales para empresas que suman fuertes obligaciones operativas y financieras. 


En su mensaje al Gobierno Nacional, Sintrainagro destaca el trabajo concertado de empresarios y trabajadores para garantizar la producción y la paz en Urabá y solicita la instalación de una mesa de trabajo en procura de evitar la eliminación de dos mil puestos de trabajo y la inminente caída en ingresos de los trabajadores, asociada a la disminución de la producción, pues ella impondría dificultades económicas al comercio y el sector financiero de Urabá. Su propuesta, por eso, es que se declare una emergencia que permita establecer el subsidio gubernamental al desempleo para los trabajadores que inevitablemente pierdan sus puestos por la pérdida de producción en la región.


El sector platanero de Urabá se ha desarrollado con apoyo y acompañamiento del gremio bananero y sus fundaciones. Los perjuicios allí ocasionados dejan un impacto social mucho mayor que el económico, pues la producción está a cargo de familias campesinas que tienen siembras entre dos y cinco hectáreas. El vendaval del 9 de julio dañó 3.200 hectáreas de las fincas plataneras, de las que mil quedaron totalmente destruidas, afectando a 1.200 familias. Ellos estarán sin ingresos en los seis meses necesarios para recuperar sus fincas, operación que a todos los afectados les exigirá inversiones cercanas a los cinco mil millones de pesos. Muchos de los productores de plátano tienen créditos que esperaban cancelar con las cosechas a exportar. 


Con diligencia, pero también con timidez, el Gobierno Nacional ha ofrecido reestructurar los créditos de los empresarios afectados para suspender su cobro mientras recuperan la producción, pero generando su pago con las muy altas tasas de interés vigentes a la fecha, no las racionales que estaban vigentes cuando se contrataron muchos de esos préstamos. Además de no resolver esta oferta la tragedia laboral inminente, la reestructuración resulta injustamente onerosa para las compañías que pudieran asumirla, y prohibitiva para empresas y familias que ya se encontraban en grave riesgo financiero cuando se presentó el vendaval y que pueden tenerlo mayor cuando el país está ad portas de que inicie el Fenómeno de El Niño, que tendría serios impactos en las regiones de producción agrícola. 


De la dinámica de estos productores da cuenta que las exportaciones de banano y plátano crecieron 35 % en el cuatrimestre de enero a abril de este año, frente al de 2013. Con energía eléctrica, fue el único renglón exportador de Antioquia que mejoró su desempeño. 21.000 trabajadores tiene el banano y dos mil familias productoras dependen del plátano, sectores que sustentan la estabilidad de Urabá. Tender la mano a empresarios, profesionales y trabajadores que se han unido en este clamor es actuar con justicia. Ignorar su petición es correr un riesgo imprudente e innecesario.