Fútbol en el Mundo

Farewell to a great leader
Adiós a un gran caudillo
31 de Julio de 2014


A los 82 años de edad y debido a una insuficiencia cardíaca, falleció ayer en Buenos Aires el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y vicepresidente de la Fifa, Julio Grondona. La entidad decretó siete días de duelo y suspendió todos los partidos de la próxima semana.


Foto: EFE 

“Todo pasa” fue la frase de cabecera de Julio Grondona.

EFE


Con su mano dura y una forma de conducción unipersonal, Julio Grondona se transformó en el referente absoluto del fútbol argentino desde su asunción a la AFA, el 6 de abril de 1979, bajo la última dictadura militar y se mantuvo tras el regreso de Argentina a la democracia y con gobiernos de distinto signo político: peronistas, radicales y de alianzas.


Fueron 35 años, 3 meses, y 24 días los que se extendió la presidencia de Julio Grondona en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), tiempo durante el cual se consiguieron el segundo título mundial en México 1986, dos subcampeonatos en Italia 1990 y Brasil 2014, seis títulos mundiales juveniles, una Copa Confederaciones, dos Copas América, dos medallas olímpicas de oro y una de plata.


“Mientras tenga el respaldo de los clubes y de las ligas del fútbol argentino seguiré en este lugar de privilegio”, dijo en reiteradas oportunidades para justificar su permanencia como cabeza del fútbol argentino, además de ser miembro del Comité Ejecutivo de la Fifa durante 26 años.


Como adolescente fue media punta en las divisiones juveniles de River Plate, más tarde estudió en la Universidad del Salvador de Buenos Aires, y en la Facultad de Ingeniería de la ciudad de La Plata.


Tras el fallecimiento de su padre, abandonó los estudios a los 24 años para hacerse cargo, como el mayor de seis hermanos, de la empresa familiar Lombardi-Grondona S.A., dedicada a la comercialización de materiales para la construcción en Avellaneda.


Allí conoció a la empleada Nélida Pariani, con la que se casó y tuvo tres hijos: Liliana, Humberto y Julio, quienes le dieron seis nietos. El 16 de junio de 2012 falleció la que definió como la “gran compañera de su vida”.


Comenzó su carrera como dirigente de fútbol al fundar en 1956, junto a parientes y amigos de su barrio, el Arsenal Fútbol Club, en la localidad de Sarandí, vecina a Avellaneda, que alcanzó la categoría profesional en 1965.


Nada lo endureció más en la vida, según admitió, que el secuestro de su hijo Humberto, en 1973, a la salida de un entrenamiento de Arsenal. Durante nueve días se encargó de negociar con los secuestradores el pago del rescate y la liberación.


En 1976, asumió la presidencia del Independiente y ejerció las funciones de tesorero de la AFA.


En 1979, un año después de que Argentina ganase su primer Mundial de Fútbol, fue designado presidente de la AFA.


“A mí me eligieron los clubes, no el almirante (Alberto) Lacoste”, dijo al intentar defenderse de quienes lo señalaban como un instrumento del gobierno militar que por entonces encabezaba Jorge Rafael Videla.


Desde aquel momento, cada cuatro años fue reelegido en el cargo y solo una vez tuvo un opositor, el exárbitro Teodoro Nitti, quien apenas obtuvo un voto, el propio.


En 1988, año en el que ocupaba también un importante cargo en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) fue designado vicepresidente de la Fifa, entidad en la que encabezó hasta ayer la Comisión de Finanzas, además del Consejo de Mercadotecnia y Televisión.


En la Fifa escaló al ganarse la confianza y la consideración del expresidente Joao Havelange y del actual titular, Joseph Blatter, quienes siempre han manifestado su aprecio por Grondona debido a sus “cualidades de un hombre consecuente, responsable y prudente”.


Afiliado al Partido Radical desde 1964, Grondona rechazó en 1983, cuando Raúl Alfonsín asumió la Presidencia del país tras elecciones libres, ser candidato a la Alcaldía de Avellaneda.


“A la AFA no la cambio por nada”, afirmó siempre.


La Justicia lo tuvo en la mira en más de una ocasión y en todas salió indemne y relataba con inocultable orgullo que todas las causas que le abrieron en los tribunales fueron cerradas por falta de mérito y con su absolución.


“No estoy acostumbrado a dar un paso al costado. Mientras me dé la salud, seguiré como presidente de la AFA. Si es posible saldré con los pies para adelante”, afirmó en reiteradas oportunidades al referirse a su sillón presidencial en la “casa del fútbol”, de la  calle Viamonte, ubicada en el centro de Buenos Aires.



Habrá elecciones

A causa del fallecimiento del presidente Julio Grondona, la AFA, los clubes y la televisión acordaron reprogramar, aunque aún no se precisó para cuándo, la primera fecha del torneo argentino de primera división y del resto de las categorías.


En tanto que Luis Segura, vicepresidente primero de la AFA y presidente del club Argentinos Juniors, quedará a cargo de la entidad, tal como lo indica el propio estatuto de la organización, que deberá llamar a elecciones en los próximos 90 días.


Segura deberá conducir el organismo máximo del fútbol argentino junto al segundo vicepresidente Juan Carlos Crespi, y al resto de los directivos hasta que los clubes elijan un nuevo presidente, lo que también posterga la designación del nuevo seleccionador que debe sustituir a Alejandro Sabella.