Economía

Calzaflor: from the workshop to the footwear industry
Calzaflor: del taller a la industria del calzado
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
31 de Julio de 2014


Calzaflor Ltda. es una empresa antioqueña de calzado femenino, fundada en 1982 y formalizada en 1984, y ha logrado superar las crisis de los años 90 con la Apertura Económica y en esta última década, el dumping y el contrabando.



Foto: Olga Rendón

Luis Freddy Castrillón Castaño, gerente General, y Luis Alfredo Castrillón, fundador de Calzaflor Ltda., han creado protocolos de familia para que la relación laboral no sea afectada por las situaciones familiares.

economia@elmundo.com 


Twitter: @olgarendonm


El padre de Luis Alfredo Castrillón fue solador toda la vida, y lo llevaba a ayudarle en el taller en el que era empleado, así se familiarizó con el sector. Recuerda que su madre lo mandaba a llevarle el almuerzo y él se lo entregaba frío porque se quedaba jugando en el camino.


Así transcurrieron sus años de infancia y aprendió el oficio. Por eso en la juventud también fue solador como su padre y en una de esas empresas donde trabajó conoció a Julieta Castaño, quien trabajaba en la parte administrativa y tenía algunos conocimientos de diseño, se enamoraron y se casaron. Ya en una vida compartida decidieron montar su propio negocio aprovechando los conocimientos que ambos tenían, pero sin ningún apalancamiento económico.


Desde el principio establecieron un nicho de mercado específico: hacer zapatos para señoras con altas especificaciones en confort, con diseño de vanguardia y colores de tendencia, todo en cuero.


Su hijo Luis Freddy Castrillón Castaño recuerda cómo los sábados los pasaba en la zapatería de sus padres, y que por los años 90 contaban con una empresa de diez empleados y una producción de unos 500 pares al mes. Estos fueron los años de la Apertura Económica, cuando muchos zapateros de Medellín y de Colombia se quebraron.  “Ahí empezaron a ver una deficiencia administrativa, entonces mi papá decide entrar a estudiar a Microempresas de Antioquia, allí obtiene recursos económicos y también asesoría de tipo financiero y administrativo y empiezan a formalizar un poco más la empresa”.


Además, se afiliaron a la Asociación Colombiana de Industriales de Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam),  con la que empezaron a asistir al International Footwear & Leather Show (Ifls) y establecieron negocios con algunas comercializadoras extranjeras pero “con las fluctuaciones del dólar, negocios no muy buenos y clientes que no le pagaron del exterior hubo una fractura financiera y desconfianza del mercado internacional, ahí se dieron cuenta que el mercado nacional es muy importante y se concentraron en él”, contó Luis Freddy Castrillón.


En el año 2000, los dos hijos de Luis Alfredo y Julieta terminaron su formación profesional y se vincularon a la empresa favoreciendo el relevo generacional y provocando importantes cambios desde lo financiero y lo administrativo. Desde aquella época, Luis Freddy Castrillón se perfiló como gerente Administrativo de la marca, después de haber desempeñado varias labores operativas como mensajería, despachos y facturación. “Mi papá me ha ido dando la confianza y hemos ido creando una empresa mucho más estructurada, él trabajando desde el área técnica, en la cual es un maestro, yo a fortalecer el área administrativa y mi hermana desde lo financiero”, explicó el gerente.


Con la incorporación de la nueva generación iniciaron todo el proceso de documentación de la empresa, a crear sistemas de gestión, a involucrar tecnología en la producción y a sistematizarla, a tener controles de nómina e inventarios.


Más adelante, con el apoyo de la Cámara de Comercio de Medellín, Luis Freddy Castrillón se capacitó en exportaciones y fue  en una misión a Ecuador a donde empezaron a exportar. En el primer año vendieron alrededor de US$30.000, en el segundo un poco más de US$40.000 y en 2013 empezaron a bajar las exportaciones por la devaluación del dólar y por el mercado muy competido en el ámbito internacional. Ya para este año no han exportado y se concentraron de nuevo en el mercado nacional.


Calzaflor Ltda. es hoy una empresa con 40 empleados, que genera entre quince y 20 empleos indirectos, que produce 2.500 pares por mes y que factura al año $1.800 millones. La familia Castrillón Castaño espera para finales de este año estar produciendo 3.000 pares al mes y facturar $3.000 millones. La rentabilidad de esta empresa está entre el 8 % y el 10 % dependiendo de los términos de las negociaciones. 



El sector calzado en Medellín

El director de Acicam regional Antioquia, Carlos Eduardo Berrío Rodríguez, en su balance sobre el sector calzado en Medellín, indicó que el número de empresas ha venido decreciendo porque son muchos los talleres informales los que atentan contra la pequeña y mediana empresa formal.


“Muchas empresas que son formales están operando con empresas informales porque es favorable para ellas el costo de la mano de obra”, explicó Berrío Rodríguez, y añadió que la mano de obra en Medellín es la más costosa porque no hay relevo generacional.


Algunas pequeñas y medianas empresas se están convirtiendo en industrias, adecuando procesos de producción que les ha permitido ir creciendo, generar empleo y ser más competitivas. “Se viene  decreciendo en número de empresas, pero las que se mantienen se están fortaleciendo y están haciendo importantes cambios gerenciales”, indicó el director.


Hay otros factores que han atentado contra el sector como el contrabando y el precio del cuero que además de estar muy costoso escasea por las políticas de exportación.


“Desde Medellín, en un esfuerzo por renovar el sector, hemos ido dos veces a Brasil a la feria de insumos que es la segunda más importante del mundo, para aprender de tecnología  y de procesos de producción, de allá los empresarios han  venido con la mentalidad de incorporar la tecnología y cambiar sus procesos, pero es algo que va muy lento, porque ese cambio de lo manual a la tecnología es difícil incorporarlo en sectores tan empíricos como el calzado; además es muy costoso porque todas las máquinas hay que importarlas”, concluyó el director de Acicam regional Antioquia.