Economía

The textile sector grows at a slow rate in Colombia
El sector textil crece a paso lento en Colombia
Autor: Olga Patricia Rendón Marulanda
27 de Julio de 2014


El sector textil se encuentra entre la industria manufacturera de Colombia y desde el año pasado ha contado con algunos beneficios arancelarios que han revertido la caída de los últimos años.


El sector textil y moda en Colombia representa el 7,4 % del Producto Interno Bruto (PIB), y en el primer trimestre de este 2014 creció un 3,6 % con respecto al mismo periodo del año anterior.


Este sector es el responsable del 15,5 % del empleo industrial, ya que entre las 450 empresas textiles y las 10.000 plantas formales de confección que operan en el país generan más de 450.000 empleos, según Carlos Eduardo Botero Hoyos, presidente del Instituto para la Exportación y la Moda (Inexmoda). La actividad textil se desarrolla en todo el territorio nacional, pero las mayores concentraciones están en Medellín, Bogotá, Cali y Risaralda.


Los investigadores de Aktiva servicios financieros aseguran que “la principal característica de los productos de este sector es que son bienes no durables de consumo masivo. Ahora, su comportamiento tiene la mayoría de las dificultades de la industria manufacturera nacional, tales como la competencia internacional -legal e ilegal-, deterioro de los términos de intercambio materializado en las alteraciones del tipo de cambio, productividad y costos de las materias primas. Aunque si se observa su producto desde los últimos cinco años, arroja un crecimiento promedio para el sector textil de -5,2 % y para el sector de las confecciones de -0,8 %, mientras que para la industria manufacturera fue de 0,1 % y para la economía colombiana su crecimiento fue de 4,2 % aproximadamente en este mismo periodo”.


El contrabando, sin duda, ha sido uno de los principales problemas con los que se ha enfrentado este sector. Es así que la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) y la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) confiscaron cerca de $65.000 millones en confecciones, lo que se traduce en 9,3 millones de unidades de este producto y más de $7.000 millones en textiles equivalente a casi tres millones de metros.


Para contrarrestar este delito y la subfacturación procedente del lavado de activos que comúnmente realizan las mafias con estos productos, el Gobierno Nacional estableció con el Decreto 074 de 2013 un  impuesto específico para las importaciones de US$5 por kilo bruto para confecciones de punto, de plano y para el hogar. Esta reglamentación se extendió por dos años más a pesar de las objeciones del comercio.


Es por eso que el presidente de Inexmoda hizo el siguiente llamado al presidente de la República, Juan Manuel Santos: “Los empresarios de este sector tienen un gran potencial para competir en condiciones de equidad e igualdad, siempre y cuando la competencia con los textiles y las confecciones importadas sea al amparo de la legalidad. Es por eso que los empresarios de la cadena textil tenemos puestos los ojos en la aprobación del proyecto de ley que penalice el contrabando y esperamos que tenga un feliz trámite en el Congreso de la República, y se convierta en una verdadera herramienta para acabar con este flagelo”.


A lo que Juan Manuel Santos contestó que “nos comprometimos a sacar adelante la Ley Anticontrabando y vamos avanzando. Tengan la seguridad de que ahí continuaremos impulsando esa ley con el Congreso que se acaba de instalar. Esto nos va a permitir atacar un problema que no solo afecta al sistema productivo sino que también afecta la propia seguridad nacional, porque son grandes mafias muy poderosas las que mueven el contrabando en este país”.


Así mismo, el presidente destacó la importancia de impulsar la formalización de las empresas del sistema moda y dijo además que “otro factor en el que tenemos que seguir trabajando con empeño es en la erradicación de la informalidad en el sector, porque obstaculiza el sano desarrollo de todo el sector empresarial. Durante el año pasado como parte de la estrategia ‘Colombia se formaliza’ se llevó a cabo un proyecto de encadenamiento a los formales, se hizo a través de empresas ancla como Fallabela, como Totto, que invitaron a 37 proveedores a formalizarse en lo empresarial y también en lo laboral. Mucha gente tiene la idea todavía de que si se formalizan se vuelven no competitivos, y la realidad es todo lo contrario, si se formalizan se vuelven mucho más competitivos, pueden acceder a créditos, pueden acceder a todos los programas”.


Aprovechamiento de acuerdos comerciales


De otro lado, está el aprovechamiento de los Tratados de Libre Comercio (TLC) y acuerdos comerciales y de cooperación que, si bien pueden ser de impulso para el sector, también generan un reto a nivel de competitividad.


Al respecto, Carlos Eduardo Botero expresó que “con el TLC con Estados Unidos es necesario acelerar la implementación de la acumulación de origen extendida, que debía estar lista en los primeros seis meses de entrado el Acuerdo. Este mecanismo de integración entre Perú, Chile, Centroamérica, Canadá y México con Estados Unidos permitirá que los insumos colombianos se utilicen como materias primas para confeccionar en estos países y viceversa, por eso es urgente acelerar este proceso para poder potenciar el buen uso del TLC y para que toda la cadena pueda tener mayores oportunidades de empleo y más divisas para nuestro país y mantener la extensa operación exportadora a este importante mercado”.


El presidente Santos, por su parte, explicó que en los dos años que lleva de vigencia este TLC “las ventas al exterior oscilaron en los US$600 millones, 1.600 empresas empezaron a exportar, de ellas 251 son confeccionistas, 350 nuevos productos se exportaron, entre ellos 50 del sector textil y confección. Y contrario a lo que se pueda pensar, el aumento de las importaciones provenientes de los Estados Unidos debe ser visto como un indicador positivo del desempeño de la economía, porque son importaciones que son necesarias para el aparato productivo, y la mayoría no compiten con la industria nacional, más del 90 % de esas importaciones son materias primas, bienes intermedios o bienes de capital y cerca del 80 % son bienes que no se producen en Colombia”. Así pues, continuó el mandatario, “nuestro reto es aprovechar mejor los acuerdos que han entrado en vigencia y exigirnos al máximo porque conquistar mercados no es fácil pero es muy posible, nosotros tenemos con qué y tenemos que irnos adaptando a las condiciones internacionales”.


Con relación a la acumulación de origen extendida con la Alianza del Pacífico, indicó que “eso ya es una realidad dentro de la propia Alianza, eso requiere una ley en el Congreso norteamericano, pero haremos la gestión y lo promoveremos con los otros países porque es algo que nos conviene a todos”. 


Por otro lado, Botero Hoyos señaló que el sector textil y de moda aboga por revisar las restricciones para exportar a algunos mercados vecinos, altamente competitivos, entre ellos Ecuador, donde las confecciones colombianas han perdido participación y han reducido la demanda por la aplicación de cupos restrictivos a las importaciones.


Pero de acuerdo con María Claudia Lacouture, presidente de Proexport Colombia, “la situación con Ecuador en textiles y confecciones no es una limitación, lo que ha establecido ese país es un cambio de etiquetado. Hoy en día los empresarios pueden exportar si cumplen con el requerimiento del etiquetado, que es de cierta forma muy parecido al que se venía manejando”.



Comportamiento de la demanda

De acuerdo con los analistas de Aktiva servicios financieros, el gasto en vestuario de las familias colombianas en febrero de 2014 fue de $1,08 billones, con un gasto per cápita de $22.829. Ahora, con la restricción impuesta a las importaciones y mejores condiciones en términos cambiarios -producto del viraje de la política monetaria de Estados Unidos- la industria colombiana observó un avance significativo en el índice de ventas publicado por el Dane.


Específicamente, el sector textil mostró un crecimiento en este tema 3,6 % en promedio desde diciembre de 2013 y abril de 2014, mientras que en el sector de las confecciones fue de 9 % para este mismo periodo.


Con relación con las ventas y las restricciones tomadas con las importaciones de productos confeccionados, el comercio minorista y los grandes almacenes que transan productos textiles y prendas de vestir se vieron obligados a recomponer parte de su inventario, puesto que la mayoría de estos productos vendidos venía del exterior. Pero fueron los microestablecimientos nacionales de comercio los que se han visto favorecidos, puesto que estas, además de la distribución, también se encargan de la producción en pequeños talleres de confección y ante las dificultades para traer prendas de otros países vieron un aumento en sus ventas.