Columnistas

La Fifa: un corrupto paraestado trasnacional
Autor: Dario Valencia Restrepo
27 de Julio de 2014


En los estatutos de la Fédération Internationale de Football Association (Fifa) está consignado el siguiente artículo, el 68.2: “Se prohíbe el recurso ante tribunales ordinarios, a menos que se especifique en la reglamentación Fifa.

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En los estatutos de la Fédération Internationale de Football Association (Fifa) está consignado el siguiente artículo, el 68.2: “Se prohíbe el recurso ante tribunales ordinarios, a menos que se especifique en la reglamentación Fifa. Queda excluido igualmente el recurso por la vía ordinaria en el caso de medidas cautelares de toda índole.” De manera que federaciones, equipos, dirigentes, jugadores y árbitros están sujetos a una jurisdicción trasnacional que afecta la soberanía de los estados. Y la sanción es clara: expulsión de dicho organismo.


Puede verse que dicho artículo no es letra muerta. En 2006, la Fifa amenazó con suspender la Federación Italiana si el equipo Juventus acudía a los tribunales ordinarios de Italia para recurrir una sanción de descenso a la Liga B. Y en el mes de julio de 2014, la misma amenaza se cernió sobre la Federación Suiza en razón de una demanda del equipo Sion ante la justicia ordinaria.


Muy ilustrativo es lo que dice el periódico The Guardian al señalar el carácter parasitario de la entidad en cuestión, supuestamente “sin ánimo de lucro” (ver http://tinyurl.com/ok5abdn): “La Fifa desciende como en helicóptero sobre un país, disfruta de total exención de impuestos, se lucra de ingresos provenientes de sus patrocinadores corporativos y medios de difusión, y entonces despega para el destino siguiente”. Menciona también el periódico inglés que la entidad obtuvo ingresos por 4.500 millones de dólares en la reciente Copa Mundial de Brasil, y que la oficina de impuestos de este país estimó conservadoramente en 250 millones de dólares los impuestos no percibidos.


Un artículo de The New York Times (ver http://tinyurl.com/ldsxp8b) termina así: “Llegó el momento de acabar con la Fifa. Es como un miembro gangrenado que exige amputación antes de que la infección se extienda y el bello juego se convierta en algo irreconocible. Vale la pena salvar el juego. Que la Fifatome el balón y se vaya a casa.”


Pero el implacable azote del organismo ha sido el reportero escocés Andrew Jennings, antiguo investigador en la BBC y hoy famoso por sus denuncias sobre la corrupción en la Fifa y en los Juegos Olímpicos. Ha publicado dos libros referidos a la primera. Uno de ellos es de 2006 y se titula “¡Foul! – El mundo secreto de la Fifa: sobornos, fraude en votaciones y escándalos con localidades”; y el otro, de este año, lleva un título muy sugestivo con referencia al actual presidente de la entidad: “Omertà – Sepp  Blatter’s FifaOrganised Crime Family”.


Causan espanto las revelaciones de este segundo libro, por ahora en formato electrónico. En un capítulo habla de las conexiones de João Havelange, séptimo presidente de la Fifa, con gánsteres; en un segundo describe cómo Blatter mantiene su poder mediante la compra de votos con dinero de la entidad; en un tercero se refiere a la lucrativa especulación con la venta de entradas a los estadios; y en un cuarto dice poseer una lista de 175 pagos secretos (uno de ellos al propio Havelange), iniciados en 1989 y continuados durante 12 años, por un total de 100 millones de dólares destinados por una compañía internacional a comisiones ilegales y sobornos con el fin de obtener multimillonarios contratos de la Copa Mundo. Y un dato muy significativo: Jennings nunca ha sido demandado.


Finalmente, este columnista no puede olvidar lo ocurrido con motivo del gran terremoto que azotó a México en la mañana del 19 de septiembre de 1985 y que alcanzó una magnitud de 8,1 grados en la escala Richter. Durante la tarde, ese mismo día, la Fifa se dirigió a la Federación Mexicana de Fútbol, no para expresar sus condolencias al pueblo mexicano sino para preguntar si los estadios habían sufrido algún daño que pusiera en peligro la Copa Mundial de Fútbol a celebrarse allí en 1986. Por supuesto, primero que todo el negocio.