Columnistas

Festival de la escucha poética
25 de Julio de 2014


“Aprender a escuchar es el principio de la convivencia”, recordaba el poeta colombiano Selnich Vivas en uno de los 145 eventos del 24º Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se inició el pasado sábado y se clausura en el cerro Nutibara el domingo 27 de julio.

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Enrique Yepes


“Aprender a escuchar es el principio de la convivencia”, recordaba el poeta colombiano Selnich Vivas en uno de los 145 eventos del 24º Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se inició el pasado sábado y se clausura en el cerro Nutibara el domingo 27 de julio. En el marco de cada recital, generalmenteen varios idiomas y con amplio público de todas las edades y estratos, se integra lo íntimo y lo colectivo, fomentando individuos y sociedades en diálogo con su otredad interior.


Este año el lema del Festival es “Por la paz mundial, celebración de la Tierra con los pueblos originarios”. Así, entre los 73 poetas invitados de 39 países alrededor del mundo, se hacen presentes voces de pueblos originarios de nuestro continente, desde la nación Innu (Canadá), pasando por la Mazateca (México), la Maya (México y Guatemala), la Wayuu (Colombia y Venezuela), la Quechua (Ecuador, Perú), hasta la Mapuche (Chile y Argentina), entre otras.Duranteesta semana se realiza además el Foro Poesía, Arte y Cultura por la Paz de Colombia, que busca congregar un grupo pluralista de personas dispuestas a favorecer procesos de conciencia comunitaria y global.


Y es que,desde sus inicios en abril de 1991,el Festival se constituyó como puesta en práctica de la convivencia pacífica. En aquellos tiempos de guerra entre carteles, los editores de la revista Prometeo propusieron “Un día con la poesía”, en el que participaron trece poetas colombianos. Buscaban “una intervención del espacio social con la palabra poética como medio conductor de un ánimo vivificante”, según lo describían sus organizadores. Desde entonces, cada año, el evento fue ampliándose, mediante fondos nacionales e internacionales, y convocando un público multitudinario. Hoy es uno de los festivales más grandes del planeta —“el Woodstock de la poesía”, según lo describió el uruguayo ElbioChitaro—y fue líder en la conformación del Movimiento Poético Mundial (World Poetry Movement), que integra unos 37 festivales de diversas partes del planeta para una acción coordinada en favor de la mirada poética.


Esa mirada, la poética, permite articular con la palabra el asombro frente a la vida. Esta semana Medellín la celebra de un modo extraordinario. Cientos, si no miles, de medellinenses atraviesan ese puente de la palabra al silencio y reconocen “esa belleza que no necesitas comprar”, para citar un verso de la poeta Kongdeuane Nettabong (Laos), una de las invitadas de este año. En ese salto de la palabra a la escucha, del silenciamiento a la voz, de la individualidad al pluralismo, se contribuye a la unidad de los pueblos dentro de su diversidad, y se lleva a cabo un laboratorio de “ese cambio posible y deseable” en la convivencia ciudadana que fomentan los lenguajes creadores, como lo dijera alguna vez el poeta Fernando Rendón, cofundador de Prometeo.


* Profesor deBowdoinCollege, Maine, EE. UU.