Palabra y obra

Desde la “Poética del territorio”
19 de Julio de 2014


Una revisión de la obra de Edwin Rendón, ganador de una de las “Becas en literatura” de la tercera Convocatoria de Estímulos al Talento Creativo del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia 2014.

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Óscar Jairo González Hernández


Profesor Facultad de Comunicación


Comunicación y Lenguajes Audiovisuales


Universidad de Medellín


De la poesía nunca podemos decir que la hemos definido. O podemos definirla. Ni ella misma puede definirse. Porque si hacemos lo uno o lo otro, se consideraría que la hemos limitado en su ilimitud o que ella, que es lo abierto, la hemos cerrado. 


Y lo que sí es posible en esa imposibilidad, lo que sí es expresable en esa inexpresabilidad, es que el poeta, cada poeta, pueda y se siente con el poder necesario para definir la suya, para contenerla y dimensionarla, para abarcarla y hacerla inabarcable y esto lo hace el poeta Edwin Rendón, porque desde el principio de su libro, desde el título mismo, “Poética del territorio”, lo hace y lo realiza totalmente. 


Esta totalidad es también o hace relación a aquello que no se puede contener en la totalidad, porque la totalidad se mueve, se desliza, se fisura y se quiebra. Totalidad quebrada y fisurada sería de la que hablaríamos aquí. Como una temperatura de la naturaleza de lo inasible. 


Y es de allí, desde el territorio que determina y concentra, define y determina, así nos parezca muy raro, desde donde él instala su palabra con todo aquello que sería, para nosotros, lo que Levinas, denomina: “Sinceridad del decir”. Tenemos que la intención es concretamente concentrada en un o unos territorios, que son, sin duda, también un “Territorio interior” (Bonnefoy), qué él no quiere intervenir demasiado; territorio es aquello entonces que domino, en lo que existo y me expreso desde mí mismo, sin que haya obstáculo para ello, porque estoy poseído por los sentidos y lo que siento. Melancolía del que siente y ya no puede sentir de nuevo lo mismo, porque la percepción ha cambiado, se ha transformado y entonces se recuerda, y hace aquí, Rendón, desde el recuerdo y su memoria. Concebidas como una técnica, no como aquello que resulta del sentimiento. 


Naturaleza sensitiva 


No hay sentimiento cuando hay vaciamiento desde la torsión del inconsciente. Recuerda el que conoce, el que lo que hace desde la intensidad de la experiencia, que no incrustarse en una realidad que no puede destruir. Destruir la realidad del territorio en él mismo, para poder hacer de esa realidad, la visión de unas circunstancias en las que la poesía y el poeta se expresan. Expresan lo visto, lo recordado, lo comprendido para mantenerse en lo que se expresa, sin tener que hacerlo inexpresable; sostenerse en lo que explican sin que haya necesidad de hacerlo inexplicable. 


Es por sí mismo el poema y en sí mismo del poeta, de su naturaleza sensitiva, que hace la combustión de cualquier intento de equívoca trascendentalidad. Las cosas están allí, dicen. Los gestos están allí, dicen. La naturaleza está allí, dice. 


Carácter y expresión 


La indicación que nos hace el poeta Rendón, al iniciar su libro, cuando propone al lector, su lectura desde Deleuze y Guattari es lo que define el carácter y la índole de su expresión poética; lo cual no es una casualidad, no es un burdo exhibicionismo. Es temperatura de ese movimiento de la realidad, que va a causar en su naturaleza y en su territorio por medio de la poesía. 


No se es poeta porque se quiere sino porque se da en él una irrupción de la necesidad de la expresión, de la definición de la palabra y del territorio de la misma, por eso constantemente en su libro, se inquiere y se reclama por aquello de quién es el poeta y qué es la poesía, qué es el poeta y quién la poesía. 


Por eso en este libro se trata de combinar, de hacer conexiones, desde la invocación deleziana y güattariana de las fuerzas del: caos, de lo Terrestre y de las del Cosmos, en el territorio que el poema y el poeta decidieron poetizar. Poetiza el que es poseedor de un territorio, que le es esencial, al que se debe en el sentido del pensar y el sentir, como se da en la poesía de Rendón. 


Circunstancias


El poema, en este libro se expresa como buscando saber de qué se trata con él, y sí es un poema, por qué lo es, y porque necesita del poeta. Es una de las constantes ciertas del mismo. Certidumbre de lo expresable, del alcance de lo que se expresa, y lo hace desde la circunstancia misma. Gesto de lo circunstancial que se observa. Nada más. No decir más. No es necesario. De lo que Eluard, dice: “El recuerdo desaparece, pero la conciencia perdura”.


Y que se da en los poemas de Rendón, como por decir en “El arte de madrugar”: “Empuñó la taza de café/como quien levanta una espada”. O en: “La casa del desplazado”: “La poesía es la morada/de los condenados a la intemperie/de los desplazados de su territorio”. O cuando dice en: “Carta para una mujer que ha muerto”: “La casa es herida y cicatriz”. O cuando ironiza en: “Buenos muchachos”: “Los poetas son buenos amigos,/perritos sin casa, ladran y no muerden”. 


Y de la misma manera, el poeta entonces, se busca también el territorio, que no es de él ni de nadie, busca en sí mismo ese territorio, en el que dominar y dominarse como poeta, tener entonces, la palabra que es y será su territorio, su palabra, que le dice quién es y quién no es, al observarse a sí mismo y observar el territorio. De tal modo que la palabra es el territorio donde el poema se escribe y el poeta lo conoce; el poema y el poeta solo son y se conocen en la naturaleza (physis) de un territorio que han creado, por eso puede decir, en “La ciudad de los extraviados”: “Solo después de perderse en la ciudad/encuentra su origen y su tierra. Territorio de la naturaleza, en el que se ve a sí mismo el poeta en el poema y el poema en el poeta, que es quizá la mayor prueba que aquí se hace visible de un lector de lo circunstancial poetizado. Poetizar la circunstancia, para que no se quede sumida y oxidada en la evidencia, es la sensación que queda al cerrar este libro de Edwin Rendón.



El poeta

Edwin Rendón (Fredonia – Antioquia, 1981) es poeta y profesor de Literatura en la Normal Superior Mariano Ospina Rodríguez. 


Licenciado en Español y Literatura de la Universidad de Antioquia. Especialista en Literatura y estudiante de Maestría en Literatura, de la Universidad Pontificia Bolivariana. 


Coordina la Tertulia Literaria de Fredonia. Sus obras son: “Manual del perdedor” (2011, obra finalista del I Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín); “Sobre un estudio de los árboles” (2005, obra ganadora del Premio Nacional de Poesía Isaías Gamboa); “Escupitajo” (2000). 


Sus textos también han sido publicados en la “Antología de poesía joven colombiana” de la Fundación Verso a Verso (2005). Ganador de la Convocatoria de Estímulos al Talento Creativo de Antioquia en la modalidad de poesía en el 2014.





Comentarios
3
Carlos
2014/07/19 04:18:53 pm
Que artículo tan fino, no parece de lo que se lee normalmente en la prensa del país. Rendón, un poeta potente, he tenido el gusto de escucharlo.
Manuel
2014/07/19 04:11:43 pm
Excelente artículo, felicitaciones al periódico por tener un espacio para la poesía y para la poesía auténtica que es la poesía del territorio, de nuestras regiones.
Olga
2014/07/19 09:19:08 am
Un abrazo y felicitaciones al joven poeta Edwin Rendón, es un orgullo para mi haber compartido momentos en su tertulia literaria de Fredonia, desde el año 2004. Aplaudo el reconocimiento a su poesia.