Mundo deportivo

Las caídas allanan el camino de Nibali
14 de Julio de 2014


Era el Tour del duelo entre Froome y Contador y ninguno de los dos verá los Campos Elíseos, víctimas de las caídas de una edición en la que el daño del asfalto está siendo más lesivo que el del trazado.


Luis Miguel Pascual


La Planches des Belles Filles (Francia), 14 jul (EFE).


El Tour tiende la mano a Vincenzo Nibali, el principal favorito para vestir de amarillo en París y convertirse así en el sexto ciclista que suma las tres grandes, gesta que solo han firmado Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Felice Gimondi, Bernard Hinault y Contador.


En el mejor momento de su carrera, según sus propias palabras, el "Tiburón de Messina" parece rodar con todo el viento en popa, el que se gana por sus propias pedaladas y los obstáculos que le quita la carretera. La suerte del campeón.


Nibali pasó a escasos centímetros de Contador cuando éste se fue a tierra. Le esquivó por poco y, aunque temió que su aventura podía concluir en la misma cuneta que la del madrileño, pudo mantenerse en carrera.


La fortuna que estuvo de su lado volvió la espalda a Contador, que también afrontaba la carrera en buena condición, con las sensaciones recobradas tras el año pasado en el que estuvo lejos de los mejores en el Tour.


Contador se fue a tierra cuando descendía por las sinuosas carreteras francesas, convertidas en una pista de patinaje por la lluvia, con un asfalto maltrecho por el paso del tiempo.


Perdió el control del manillar y se estrelló, rodó por el suelo cuando bajaba a 70 por hora. Fue atendido por los médicos, que no le dejaron subir a la bicicleta de forma inmediata.


Tenía un agujero en la rodilla derecha que fue vendado y un importante traumatismo en el codo izquierdo. Su zapato quedó maltrecho, síntoma de lo aparatoso de la caída.


Tardó en poder seguir, pero su abnegación le llevó a volver a la bicicleta. No quería abandonar el Tour aunque el pelotón, que no había acelerado para no aprovechar la desgracia del español, se alejaba segundo a segundo.


Sus compañeros le esperaron y el Astana de Nibali parecía no querer sacar partido. Pero el español ya no rodaba. El dolor se apoderó de él a cada pedalada. La radiografía reveló una rotura de la tibia, una lesión que atormentaba al español y que le llevó a subirse al coche de su equipo, entre lágrimas, para decir adiós al asalto a su tercer Tour.


En diez días, la ronda gala quedó descabezada en dos ocasiones. Cinco días antes de que una caída acabara con el vencedor de las ediciones de 2007 y 2009, Froome ganador de la de 2013, decía adiós tras haber sufrido tres golpes.


El ciclista del Sky sufrió una dura caída en la cuarta etapa y su muñeca estaba dolorida. En un principio, el británico decidió continuar, salió en la quinta jornada, la de los "pavés", la que exige el máximo al físico de los corredores.


El dolor de la muñeca le impedía a Froome sostener el manillar de la bicicleta con la pericia necesaria para un Tour. Ni siquiera llegó a los tramos adoquinados. Se cayó dos veces antes. La última a dos kilómetros de que comenzaran los "pavés" y ahí comprendió que no podría disputar el Tour.


Los exámenes posteriores revelaron que Froome sufría dos fracturas en la muñeca y que en ningún caso habría podido continuar en la ronda gala.


Sea quien sea el ganador final en París, el Tour inscribirá un nuevo nombre en su palmarés, porque ninguno de los que siguen figura en el palmarés de la "Grand Boucle".


El luxemburgués Andy Schleck, el otro que comenzaba este Tour como ganador de uno anterior, también abandonó tras sufrir una caída en la tercera jornada.


El pequeño de los Schleck es el ganador de la edición de 2010, aunque no subió al escalón más alto del podium de París, sino al segundo.


Heredó la victoria cuando Contador fue sancionado por dopaje y descalificado.


Desde aquel triunfo a posteriori, Andy Schleck ha visto como su carrera caía en picado, hasta el punto de que a este Tour no venía como jefe de filas del Trek, sino como gregario de su hermano Frank, que a sus 34 años regresaba a la ronda gala tras haber purgado una sanción por un positivo.