Gente

With Criollo style
Al estilo criollo
Autor: Carmen Vásquez
14 de Julio de 2014


Nuestro país tiene un filón de oro en los artesanos. Afirmativo.
Nuestro país sí tiene que mostrar al cruzar el charco. Afirmativo.
Tenemos historia y tenemos tradición. Afirmativo.



Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Protagonistas de la noche tejiendo ideas. Gabriel Jaime Rico, Aída Furmanski y Aníbal Gaviria.

cvasquez@elmundo.com


Nuestro país tiene un filón de oro en los artesanos. Afirmativo.


Nuestro país sí tiene que mostrar al cruzar el charco. Afirmativo.


Tenemos historia y tenemos tradición. Afirmativo.


Pero somos noveleros y entusiastas. En el momento y de ir un poco más allá, el coco no se rompe con facilidad. El esfuerzo para rastrillar el fósforo es grande. ¿Y esto con qué se come?


Este es el punto para decir que esta versión de Expoartesano fue muy buena en su sentido de no quedarse en la manillita de chaquiras, ni en el tan perseguido sombrero de paja de iraca. Que de todo esto, más la cantidad de mochilas, los trabajos de madera, las fibras, las semillas en collares, la belleza de esteras, máscaras tristes, máscaras alegres, hamacas, vasijas de barro, el totumo, bellísimas canoas, los hilos de oro y plata convertidos en joyas... fueron la sensación de cada uno de los artesanos que vino. Lo importante de Expoartesano es que esta vez el diálogo se dio entre ese artesano que tiene la magia en las manos y el visitante común y silvestre.


Ya el visitante inquieto pregunta: ¿esta qué madera es? Es madera de palo sangre, una preciosa madera del Amazonas. ¿Y estas máscaras tan livianas? Son de madera de cañaguate, madera fácil de trabajar que se da en el Atlántico.


Aprendimos la diferencia entre las mochilas de las wayuu y las mochilas de los arahuacos. Que la fibra de palma de estera se trabaja a mano en un telar y que de aquí salen las esteras más hermosas de Chimichagua, Cesar. Aprendimos que hay una gran diferencia entre un chinchorro y una hamaca, así los dos sean de vivos colores. Pero esto, preguntando y aprendiendo.


En Expoartesano, los diseñadores de moda que estuvieron en el Pabellón Azul, no hicieron bien la tarea, hicieron lo fácil. En Expoartesano hizo falta una más completa y variada muestra de lo que es nuestra cocina criolla. Mucho dulce, poca sal. Pero en Expoartesano se tomó el más suave y delicioso café de Antioquia y la arepa que más se vendió fue la arepa de huevo. Aplausos merecen la serie de diálogos como parte académica en el Pabellón Verde. Suramericana se lució con su stand para los niños y fue uno de los de más acogida. Excelente servicio prestó TCC guardando los paquetes y compras en casilleros especiales.


En Expoartesano, dos fueron las invitaciones en torno a lo social y el compartir. El almuerzo en el restaurante “La Suegra”, con presencia de todos los periodistas locales y nacionales.  Menú de platos típicos como la cazuelita de fríjoles verdes, lentejas con chorizo, sobrebarriga y guarapo en frasco.


Una pregunta: ¿por qué será que con el tema gastronómico una cosa se pone de moda y todos jalan a lo mismo? La bendita limonada de sandía y el servir en frascos son la última moda en Medellín.


La segunda invitación llegó con tarjeta en la que invitaba el alcalde Aníbal Gaviria y el gerente de Plaza Mayor, Gabriel Jaime Rico. Honores, medallas y aplausos para Aída Furmanski, directora de Artesanías de Colombia en el Pabellón Verde. 


Flojo, bastante flojo el discurso del alcalde y bueno, muy bueno, el discurso de Gabriel Jaime. Un acto con cero protocolo y en el que los deliciosos jugos de tamarindo y las ricas picadas típicas de morcillita y chocolito con quesito, se quedaron servidas porque los anfitriones y los distinguidos invitados se fueron seguro que a comer donde otra suegra... la gente sencilla se quedó a punta de tamarindo.


Para el próximo año el sueño es tener otro país como invitado de honor.