Columnistas

Medellinlandia: ciudad feliz
Autor: Guillermo Maya Mu駉z
14 de Julio de 2014


Medell韓 innovadora, la ciudad construida sobre la ciudad del narcotr醘ico, violenta y esquizofr閚ica, que a su vez fue construida sobre la ciudad de la eterna primavera, pacata y austera, es hoy la ciudad vitrina.

Medellín innovadora, la ciudad construida sobre la ciudad del narcotráfico, violenta y esquizofrénica, que a su vez fue construida sobre la ciudad de la eterna primavera, pacata y austera, es hoy la ciudad vitrina. 


Sin embargo, Medellín ya ha perdido muchos títulos. La ciudad industrial de Colombia, ya es una marca vieja, sin contenido. La industria desaparece sin que nadie le importe. Ruta N no es la respuesta. ¿Cuánto valor agregado colombiano tenía el coche tranvía de Medellín en 1921 y cuánto tiene el coche tranvía de 2014, excluyendo el transporte del puerto a la ciudad? Después de 93 años, lo mismo: cero. Pero no se pierden la foto, las cámaras, y la politiquería. ¡Qué fracaso de clase dirigente!


Con ocasión del Séptimo Foro Mundial Urbano (FUM), realizado en Medellín el pasado abril, la ciudad fue convertida en un parque temático para propios y visitantes. Los “habitantes de calle”, como son llamados los indigentes y marginales en la jerga burocrática, políticamente correcta, fueron perseguidos, retenidos y alojados lejos de las miradas del público. Además, los techos de las casas de las empinadas lomas de Medellín por encima de las cuales pasan los metrocables fueron pintadas.


El Nóbel de economía Joseph Stiglitz, ya en Medellín, en su paseo por el metrocable, se sorprendió: “«No me imaginaba a Medellín así, tan colorida, tan brillante», (…) mientras veía las fachadas verdes, amarillas y rosadas de las casas, a través de los vidrios de la cabina del metrocable” (“Medellín le apostó a la brillantez y me sorprendió”: Joseph Stiglitz, elcolombiano.com, abril 9-2014). 


Lindo el paisaje de la pobreza en Medellín. Pero debajo de lo que no se ve, hierve la ciudad, dividida y profundamente desigual, desde que fue fundada, pero encubierta en los discursos gatopardistas de su clase dirigente: Hay que cambiar algo para que todo siga igual: Medellín la más educada, Medellín para la vida. Carreta por tv. Viejas ideas en botellas nuevas.


Stiglitz también preguntó (…) ¿Por qué hay Policía en este sector? ¿Cómo mantienen las calles tan limpias? ¿Está cerrada la biblioteca España?”. La elite regional, dado que la visión del infierno, predicada en iglesias y hogares, ya es incapaz para disciplinar a quienes no tienen nada, pide más policía y fuerza.


¿Calles limpias? Nuestros dirigentes hacen política con la dignidad que tienen nuestras gentes de barrer, aunque el piso sea de tierra, y de colgar flores hasta en bacinillas viejas si no hay en donde más, y de bañarse aunque sea a poncherazos con agua cargada en tarros.


¿Las megabibliotecas, los megacolegios? Los colegios y las construcciones educativas grandes y buenas no empezaron con Sergio Fajardo. Antes de él, ya había colegios grandes como el desaparecido Liceo Antioqueño que llegó a tener una de las mejores edificaciones de la ciudad, localizada en la zona de El Volador, cuyas instalaciones hoy están ocupadas por la Facultad de Medicina Veterinaria (UdeA), y cerca de 2.500 estudiantes en bachillerato, con biblioteca, canchas de futbol, piscina, y hasta restaurante estudiantil, con café con leche y pan gratis para todos los estudiantes, sin importar sus ingresos familiares.


Además, el Liceo tenía los mejores maestros de la ciudad, bien pagos, a través de la UdeA, y en esa época los resultados de Icfes eran mucho mejores que los de la época de “Medellín la más educada”, que ya lleva tres alcaldes hasta el presente. Medellín y Antioquia no salen de los últimos puestos en la evaluación de sus estudiantes en las pruebas Pisa o del Icfes. Sin embargo, a un Gobernador de Antioquia se le ocurrió la genial idea de cerrar el Liceo.


Stiglitz en su discurso en el FUM, que fue pasado por TeleMedellín, mientras nuestros gobernantes locales le colgaban mensajes con subtítulos a la pantalla, a la par que Stiglitz iba hablando, pescando frases que legitimaran sus planes de gobierno ante la audiencia, dijo tres cosas importantes: 


Primera, la maldición de los recursos naturales: Las exportaciones de minerales conducen a la apreciación de las monedas nacionales y por este camino  se produce la desindustrialización. Segunda, el TLC favorece a los EEUU: “Esos no son tratados de libre comercio, libre sólo es el nombre. Son tratados manejados por el interés de Estados Unidos, o sea, que no crean un campo neutral para los dos países” (Consejos de un nobel de economía para el presidente Santos, elespectador.com, abril 8-2014).Y tercera, la desigualdad es un problema grave, atenta contra la estabilidad democrática.


Sin embargo, los dirigentes locales no aprenden, son autistas: Los editorialistas siguen pidiendo más tratados comerciales y salarios flexibles. Si el tratado con Corea no se firma se pierden unos kilos de café y unas libras de queso (vaya transformación y especialización productiva); y si el presidente ofrece, presionado por la campaña electoral, volver a poner los recargos nocturnos y dominicales a los salarios, todos exclaman imposible, se pierde competitividad, pero de la pobreza. Competitividad es diversificación, no especialización, y capacidad de pagar salarios altos.


PD. ¿Qué le pasa a EPS SURA? Se lleva una incapacidad para que la trascriban, reciben el documento, no dan ningún recibido, y dicen que la envían al correo electrónico. No lo hacen y cuando se va personalmente por la trascripción dicen que se perdieron los documentos, y que  el trámite nunca existió. El mundo de Kafka.