Editorial

Un Mundial inolvidable
14 de Julio de 2014


Grato será el recuerdo para los colombianos al rememorar los cuatro partidos ganados, los seis goles de James Rodríguez y el vistoso juego exhibido.

El Campeonato Mundial de Fútbol de Brasil entra a la historia por la puerta grande por sus registros deportivos, por lo insólito de algunos de sus resultados, por las polémicas que no faltaron, por el título de Alemania, obtenido de manera brillante, y para los colombianos, por la actuación de nuestra selección, quinta clasificada en el escalafón final del torneo y cuna del máximo artillero de la competición y uno de los mejores jugadores, según la Fifa, como lo fue James Rodríguez.


Alemania ha levantado con todos los méritos su cuarta Copa Mundial, redondeando así un proceso serio en cabeza del técnico Joachim Löw, quien tomara las riendas al final de la cita orbital de 2006, cuando la selección germana no pudo hacer valer su condición de anfitriona y vio coronar en su casa a uno de sus mayores rivales históricos, como fue el equipo italiano. Eso hace ya parte de la anécdota y hoy los alemanes celebran merecidamente, no solo por haber ganado sino porque lo hicieron con autoridad y en alarde de un estilo de juego que, duele decirlo, en el pasado parecía propiedad exclusiva de los suramericanos. Sin duda su triunfo en semifinales ante Brasil inyectó en los “teutones” toda la motivación necesaria para afrontar el duelo de ayer con la determinación con que lo hicieron y dando una lección a quienes dan prelación a la capacidad individual sobre la del conjunto.


En lo deportivo, Brasil querrá olvidar pronto porque “su” Mundial solo podía tener un final posible y era que el anfitrión se coronara campeón. Y no solo no lo logró sino que el equipo de casa fue objeto de las mayores humillaciones deportivas, en semifinales y en el duelo de consolación por el tercer puesto. Pero en cuanto a la organización y la economía, los responsables de este certamen deben estar satisfechos: solamente en los primeros 19 días del evento (del 12 al 30 de junio), la cifra de turistas llegados al país superó ampliamente la expectativa para todo el mundial, con un total de 692.000 visitantes provenientes de 203 países, 92.000 por encima de lo esperado, lo que obviamente indujo a una dinámica comercial, hotelera y de transportes mucho mayor. De otro lado, si bien durante los primeros días las protestas ganaron protagonismo, conforme avanzaron los días el país se contagió de la fiebre mundialista y al final solamente se volvieron a presentar actos de vandalismo tras la derrota de la selección local en semifinales. La presidente Dilma Rousseff bien puede sentirse orgullosa y repetir, como ya lo dijo el viernes pasado a los medios internacionales, que quienes apostaban por el fracaso del Mundial estaban equivocados. Le queda al vecino país una infraestructura en estadios, vías, aeropuertos y transporte a la que debe sacar provecho, mientras que para el caso concreto de Río de Janeiro, lo sucedido ha sido la mejor preparación posible con miras a los Juegos Olímpicos de 2016.


Pero volvamos a lo deportivo. Brasil 2014 quedará como escenario de marcas como la del máximo goleador de todos los mundiales, en cabeza del alemán Miroslav Klose, quien llegó a 16 anotaciones; o las del conjunto de Alemania que se convirtió en la selección más goleadora de la historia de esta competición con 224 anotaciones y el equipo con más finales jugadas, con ocho. Y para los latinoamericanos, grato será el recuerdo, muy especialmente para los costarricenses que llegaron a cuartos de final y se despidieron invictos, y para los colombianos, al rememorar los seis goles de James Rodríguez, el vistoso juego exhibido y la ilusión que nos despertó el equipo al superar, llegando a cuartos de final, la mejor actuación del país en la historia de los mundiales.


En 64 partidos, con 32 equipos en disputa, es apenas natural que los balances necesiten de mucho más espacio, pero no nos podemos quedar sin resaltar que mientras figuras “estelares” como Cristiano Ronaldo, que se fue en la fase de grupos; o como Neymar, que se fue lesionado pero sin haber convencido; el nombre  de  nuestro James Rodríguez estuviera sonando como candidato al balón de oro, al lado de consagrados como el holandés Arjen Robben, el argentino Lionel Messi (declarado al final como el mejor jugador del Mundial) o el alemán Toni Kroos, otra gran revelación del torneo y a quien apuntarán todos los reflectores desde ahora, así como apuntarán hacia James y su campaña en Europa, donde esperamos que pronto vista la divisa de uno de los más grandes clubes del Viejo Continente.


Ha caído el telón del Mundial, evento de multitudes, capaz de unir naciones y cosechar las mayores alegrías. Ha recibido el testigo Rusia, para organizar la cita de 2018, en la que soñamos estar con nuestro equipo nacional, maduro en algunas líneas y renovado en otras. Ojalá que la Federación Colombiana de Fútbol ya esté planeando lo que viene, con la Copa América de Chile en el camino, para que la llama de la ilusión vuelva a brillar.