Mundo deportivo

The leader survived hell; the champion said good bye
El líder sobrevivió al infierno; el campeón dijo adiós
10 de Julio de 2014


Después de la tempestad se espera la calma hoy en la sexta etapa entre Arras y Reims, de 194 kilómetros, de nuevo una llamada para los velocistas.


Foto: EFE 

Lars Boom se impuso en una jornada infernal por la lluvia, el frío, el barro y el traqueteo de los tramos de pavés.

Redacción-EFE


El holandés Lars Boom, ganador de la etapa y el italiano Vincenzo Nibali, líder reforzado, fueron los reyes en el “infierno del norte”, una prueba de supervivencia bajo la lluvia y sobre adoquines que eliminó a Chris Froome y comprometió a Alberto Contador, que perdió 2.35 respecto al “Tiburón” de Sicilia.


A priori se sabía que la jornada era dura, difícil y de cuidado para los grandes aspirantes, pero resultó más decisiva de lo esperado. Faltaban dos kilómetros para que comenzara el primer tramo adoquinado de la jornada cuando el británico Chris Froome sufrió la segunda caída en la jornada y la tercera en dos días. Con graves secuelas, no aguantó y puso pie en tierra. El campeón vigente dijo adiós.


El patrón del Sky, Dave Brailsford, aseguró que el retiro de Froome es “terrible para el ciclista y para la formación”, al tiempo que confirmó que el australiano Richie Porte pasa a ser el jefe de filas del equipo.


La quinta etapa del Tour,  de 155 kilómetros entre Ypres (Bélgica) y Arenberg (Francia), no dio tregua. Fue un día de frío, lluvia y chubasquero. La organización suprimió dos de los nueve tramos adoquinados, inundados, peligrosos para los corredores. Entonces la batalla ciclística quedó planteada para la segunda mitad del recorrido.


Y allí empezó el infierno para el español Alberto Contador al perder contacto con el líder, a quien no le volvió a ver el dorsal, cuando ya por delante se había formado una escapada de catorce hombres que fue abriendo camino en los pavés, para disolverse poco a poco a medida que el pelotón se destrozaba en mil grupos. La sucesión de caídas incrementó el drama. Pero como pez en el agua, Boom, “El largo de Vlijmen”, se escurrió para entrar solitario a la localidad minera de Arenberg, con la cara negra, embarrada, pero muy feliz, porque estaba rematando la victoria de su vida en una etapa histórica, de las que se recuerdan.


Y como “Tiburón” en el mar, Vincenzo Nibali, de nuevo voraz, hábil y fino en el aspecto táctico. En un enorme trabajo de equipo remató la faena entrando en meta junto a su compañero noruego Fugsland a 19 segundos de Boom. Un aletazo que ahogó en gran parte las aspiraciones de los otros favoritos.


“No esperaba sacar tanto tiempo porque no tengo experiencia en adoquines, pero me dijeron que tenía que ir en línea recta por la parte central”, dijo Nibali, más líder y ahora más confiado en sus fuerzas.