Columnistas

El Estado papacito
Autor: Mariluz Uribe
6 de Julio de 2014


De nuevo vi y leí sobre los políticos busca-votos que ofrecían de todo gratis, ¡comidas, estudios y casas! Y el candidato que más cositas, cosotas y casotas había ofrecido (¿y antes no lo había hecho?) ese dizque fue el que “triunfó”.

De nuevo vi y leí  sobre los políticos busca-votos que ofrecían de todo gratis, ¡comidas, estudios y casas! Y el candidato que más cositas, cosotas y casotas había ofrecido (¿y antes no lo había  hecho?) ese dizque fue el que “triunfó”.


Como les conté hace rato, en California, USA,  regalaron casas a  los pasados por “El Hueco”. Recibieron también educación bilingüe, salud y etc.  Y  qué pasó: que a poco esas casas estaban destruidas, pues tristemente muchas de esas personas no habían tenido casa y por lo tanto no sabían cuidarla ni manejarla:  llaves, seguridad, agua, electricidad, y tal. 


Ya les había contado sobre un niñito africano vecino en las residencias de la Universidad, que no conocía qué era un baño, hacía sus necesidades en la sala, finalmente se logró que las hiciera en el jardín, comunal, pero no en el baño, pues ¿qué era ese cuarto blanco y frío, por donde él tenía que  pasar corriendo muerto de miedo? 


Hubo una carrera que ofrecía la célebre universidad femenina, que manejaba Teresa Santamaría de González en Medellín, no recuerdo el nombre, pero era para aprender a ser amas de casa: el valor y el manejo del dinero y el cuidado de las cosas.


Imaginemos que ahora a nosotros  tan letrados y  etc. nos montan en una nave inter-espacial, y no sabemos cómo se vive allí sin ley de gravedad. ¿Cómo se pilla el bocadito para que no se pegue del techo? ¿Cómo “se va al baño” sin que aquello se devuelva al lugar de donde salió? ¿Cómo se permanece sentado? ¿Cómo se duerme, cómo se camina? ¿Y la pareja donde se nos metió? ¿Estamos listos para ese  paseíto en Nave con escala en Marte?


Qué tristeza pero todo esto es como cuando a un niño le regalan un juguete nuevo con el cuál no sabe jugar, o cuando como a alguien como a mí le dan un aparato tecnológico que no sabe manejar, ¡y mete el dedo justo donde no es!


La importante y sabia frase dicha el 27 de junio en la noche, por Teleantioquia, por el profesor Granados de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, era, palabra más, palabra menos, ésta: - “Con eso de donar casas gratis no hay estímulo para que la persona trabaje, para que aprenda a trabajar cada vez mejor,  para que estudie para poder hacerlo”. ¿Dónde no hay estímulo, qué hay? -¡Desestímulo!  Cero desafió, cero emoción, cero pasión.


Conocí  en Bogotá,  una pareja que había dejado de trabajar desde que su hija había sido “adoptada”, desde lejos, por una familia gringa, porque pobrecita la colombianita sin nadita que comer… enviaba fotos... La niña no sabía lo que sucedía  alrededor: Sus padres, brazo cruzado y ella, bueno, comiendo… y ¿qué más? ¿Cuál iría a ser su futuro? ¿Qué ejemplo tenía?  


Cómo propagar las ideas del filósofo Nietzsche, especialmente las de su libro Die fröhliche Wissenschaft,  LA GAYA SCIENZA  y la final traducción de la Colección Austral  Epasa Calpe, España.  Leer siquiera  un trocito del  Cap.14. “Todo lo que se llama amor”, dice así: “Si vemos a alguien que sufre…  aprovechamos  gustosos la ocasión que se nos brinda para posesionarnos de él… El compasivo bienhechor llama Amor a esta ambición, y por esta nueva posesión siente placer”… Nietzsche explica  cómo el que recibe algo como una limosna se siente humillado, y odia al dador….


Así que ya veremos los resultados. Si  al que no tiene nada, ni siquiera estudios, que es lo principal, le dan todo, cogerá a rascarse la barriguita. Tenemos que  tener claro que lo único que realmente poseemos y que nadie nos puede quitar es lo que tenemos en nuestro cerebro,  y  lo que hay que alimentar! No los bolsillos.


Ojalá en el portal de EL MUNDO vayan a opciones de búsqueda, en Autor, teclean sobre Mariluz Uribe y buscar, encontrarán “¿Debe el Estado ser niñera?”  Y “Ministerio (Misterio) de la Protección Social”, para reforzar lo que acabo de decir, ¡gracias!.


* Psicóloga PUJ y Filóloga U de A