Columnistas

Venta de Isag閚, negocio tortuoso
Autor: Luis Fernando M鷑era L髉ez
30 de Junio de 2014


Lo 鷑ico claro en la venta de la participaci髇 que la Naci髇 tiene en Isag閚 es la firme decisi髇 del Gobierno Nacional de llevarla a cabo. Todo lo dem醩 se ve confuso.

luisfernandomunera1@une.net.co


Lo único claro en la venta de la participación que la Nación tiene en Isagén es la firme decisión del Gobierno Nacional de llevarla a cabo. Todo lo demás se ve confuso.


En primer lugar, como ya lo he expresado, pienso que es una mala decisión estratégica, debido al riesgo en que se pone la expansión oportuna de la generación eléctrica en Colombia. Si no existiera una empresa pública como Isagén, posiblemente hoy no sería aconsejable crearla. Pero ya existe, es eficiente y rentable, es un error renunciar a ella.


Ninguna de las entidades extranjeras que han comprado empresas generadoras colombianas ha invertido seriamente en nuevas centrales. Si a Colombia han de ingresar capitales extranjeros para invertir en generación eléctrica, es deseable que lo hagan con los nuevos proyectos que se necesiten. No para explotar los que ya existen. 


La participación para Isagén está hoy reducida a cuatro compañías extranjeras: la francesa GDF Suez, la asiática China Huadian Corporation, la estadounidense Duke Energy y la española Gas Natural Fenosa. 


Es irónico que en las últimas dos décadas las únicas empresas que han hecho inversión en nuevos proyectos de generación de gran tamaño en Colombia han sido la misma Isagén, EPM y Celsia, y que estas dos no participarán en la compra  de la primera.


El precio base para la subasta es muy bajo. Veámoslo con números. Isagén tiene una capacidad instalada de 2.212 megavatios, que muy pronto ascenderá a 3.032 MW cuando empiece a operar Hidrosogamoso, cuya inversión está prácticamente completa. El precio base para la subasta del 57,66 % de la empresa es de cinco billones de pesos, que equivalen a unos US$ 2.600 millones. Este precio seguramente incluye alguna prima por el control. El precio equivalente es aproximadamente de US$1.490.000 por megavatio instalado ofrecido, que es similar al costo directo esperado en la central hidroeléctrica Ituango, sin incluir todavía en ésta costos financieros, riesgos de construcción y riesgos de mercado, los cuales ya están cubiertos en las centrales de Isagén. Es más, la mayoría de éstas ya están amortizadas. 


Me atrevo a suponer que la decisión de no participar en la subasta que han tomado Celsia en su momento y ahora Cemig, la pretendida socia de EPM, argumentando que no pudieron configurar una oferta financieramente atractiva, no debe estar motivada sólo por el precio. Deben haber tenido otras razones para desistir del negocio.


No deja de ser curiosa, por decir lo menos, la posición de la Superintendencia de Industria y Comercio de exigirle a la EEB unas condiciones que le impiden participar en el negocio, cuando ni ella ni alguna otra entidad de control o gubernamental ha hecho algo efectivo para evitar y corregir otras distorsiones del mercado eléctrico en Colombia que hacen que el precio de la electricidad al usuario final sea tan oneroso como hoy es.


La intención de EPM de desinvertir el 12,95 % que tiene en Isagén si después de la venta observa comportamiento abusivo del comprador es sensata. Ella misma ha ejercido prácticas abusivas contra los inversionistas minoritarios en sus sociedades. Sin embargo, es necesario recordar que sobre Isagén pesa un pasivo contingente a favor de EPM por los beneficios que el embalse del Peñol produce en la cadena de generación donde está la central San Carlos, de propiedad de aquélla. A partir de 2024 EPM quedará nuevamente en libertad para reclamar por vías legales esos beneficios.


Una consideración final. El Gobierno Nacional no necesita vender Isagén para conseguir recursos para las Autopistas de la Prosperidad, como es su intención, pues lo que se roban en los procesos de contratación pública en Colombia equivale en un año al precio base de la subasta de Isagén. Bastaría frenar la corrupción.


Por donde se le mire, la venta de Isagén es tortuosa.