Columnistas

El éxodo de los menores centroamericanos
Autor: Rafael Bravo
27 de Junio de 2014


Impulsados por la esperanza de un mejor futuro y desahuciados por sus países de origen miles de niños y jóvenes indocumentados provenientes de Centro América optan por montarse en la “Bestia”...

Impulsados por la esperanza de un mejor futuro y desahuciados por sus países de origen miles de niños y jóvenes indocumentados provenientes de Centro América optan por montarse en la “Bestia”, el tren que supuestamente los transporta al Sueño Americano. Toda una tragedia pues la travesía a la que se exponen nunca está exenta de peligros y abusos por parte de los Coyotes, convertidos en verdugos del tráfico humano. Además, por la ignorancia e irresponsabilidad de padres y autoridades centroamericanas este éxodo ha adquirido proporciones nunca antes imaginadas. 


Los Estados Unidos no obstante tener una larga tradición protegiendo a los refugiados,  esta oleada de inmigrantes indocumentados ha puesto contra la pared al gobierno Obama. Una situación sui generis, pues las autoridades migratorias lidian con una población muy vulnerable, sin educación y en no pocas oportunidades violenta. En lo que va corrido del año la cifra de menores no acompañados supera los 50 mil. No es sino pensar en la logística para acomodar a tantos niños y jóvenes en un sitio en el que es necesario brindar alojamiento, alimentación y servicios de salud. 


Luego de ser detenidos en la frontera, si se comprueba que son de nacionalidad mexicana terminan inmediatamente devueltos a su país. Los demás son puestos a disposición de la Oficina de Refugiados, una dependencia federal adscrita a la Secretaria de Salud y Servicios Humanos que los traslada a diferentes albergues ubicados en Tejas, Arizona y California. Ello ha abierto un boquete en el presupuesto federal y ha obligado al gobierno a habilitar bases militares para atender una emergencia sin precedentes. Mientras tanto, además del negocio que produce el tráfico humano para unos cuantos, muchos contratistas que proveen servicios a los indocumentados sacan dividendos a costa de los detenidos. 


El proceso jurídico que decide si los recién llegados tienen una opción de legalización es inmensamente complejo y largo. No existe el número suficiente de jueces migratorios para agilizar los procesos como tampoco norma alguna que acoja a los menores en su calidad de refugiados. Al final, son dejados en libertad provisional pues la presión y el costo de tenerlos detenidos es muy alto. Según Ricardo Gambetta quien tuvo a su cargo la Oficina de Refugiados “no hay solución permanente para esta situación, por lo que el tema debe ser resuelto entre el gobierno norteamericano y sus pares de Centro América quienes por décadas han eludido sus responsabilidades en este penoso asunto”. 


La Acción  Ejecutiva firmada por el presidente Obama permitiendo que cientos de miles de jóvenes estudiantes permanezcan en el país, quizás ha creado expectativas ilusorias a muchos padres que aventuran enviar a sus hijos a la frontera. Igualmente, la política de deportar solo a quienes tienen antecedentes criminales excluye a los adolescentes por lo que podría darse la idea de una amnistía para los recién llegados.


Por ahora, las perspectivas parecen menos que favorables para la adopción de la reforma migratoria en el Congreso. La exigencia de la derecha por blindar la frontera como condición necesaria para su aprobación evitando que más irregulares lleguen al país, parece darles la razón.