Columnistas

El hogar
Autor: Henry Horacio Chaves P.
26 de Junio de 2014


Apenas salíamos del asombro por la histórica participación de unas 60.000 personas en la carrera atlética “Mujeres si miedo”, que se cumplió prácticamente en todo el departamento...

Apenas salíamos del asombro por la histórica participación de unas 60.000 personas en la carrera atlética “Mujeres si miedo”, que se cumplió prácticamente en todo el departamento, cuando las organizaciones para la defensa de la vida de las mujeres Vamos Mujer y Mujeres que Crean, nos revelaban que aquí el lugar más peligroso para ellas, es la propia casa. El sitio donde deberían sentirse protegidas y tranquilas, es el que suele albergar a sus verdugos.


El informe, más que una suma de datos estadísticos, pretende ser insumo para que las administraciones busquen soluciones a las prácticas crueles, que no por cotidianas o frecuentes, deben pasar inadvertidas. Las investigadoras buscan reflexiones y opiniones sobre el tema, pero sobre todo acciones que muevan a cambiar una realidad que habla de asesinatos por cientos, motivados en los celos, en el afán de posesión sin consentimiento, en la irracionalidad. 


En la carrera atlética, además de los miles de mujeres, hubo algunos hombres que decidieron hacer público su rechazo a cualquier forma de violencia contra ellas. Un gesto plausible, sobre todo porque como se ha dicho, son hombres quienes las atacan. El eslogan de la actividad buscaba motivarlas a salir sin miedo a ser agredidas o abusadas, a defender su derecho de movilidad, su albedrio, a reclamar un espacio en el mundo, en la calle. Por eso es tan duro el resultado de la investigación de las ONG, porque mientras se las motiva a ganar el espacio de lo público, el privado resulta peligroso. Es como si les dijéramos que es más seguro allá afuera.


Deja pensar el estudio que en la raíz de muchas de las formas de violencia que los hombres ejercen contra sus parejas, hay un discurso social relacionado con el poder. Una manera más o menos aceptada de superioridad y de dominio del macho sobre la hembra. Consentida por muchas de ellas, no con poca vergüenza y con la complicidad de la cultura que las mueve a pensar que lo que ocurre dentro del hogar es privado y debe dejarse allí. Una fallida interpretación de la privacidad que en cambio no ve problema en publicar fotos de momentos felices en las redes sociales, por ejemplo. 


Supongo que es precisamente para pelear con esas ideas preconcebidas y contra el peso de los primeros aprendizajes, que el informe fue ilustrado con imágenes de AleXandro Palombo, un italiano que desafía a la sociedad con imágenes de príncipes azules que acompañan a princesas golpeadas y que utiliza los dibujos animados para hacer evidente su molestia con el mundo de fantasía y mercantilismo que favorece todo tipo de violencias. Las ilustraciones hacen parte de la serie “Stop Women Violence”.


Ese informe insiste en que la casa es el lugar más inseguro para las mujeres en Antioquia, pero también en que los mayores agresores son los esposos, papás, padrastros, hermanos, tíos, abuelos, familiares y conocidos. Datos todos que nos deberían apenar como sociedad, que deberían superar el registro de un informe y movilizarnos. Así como las invitamos a salir y correr sin miedo, les debemos permitir quedarse con nosotros, sin que signifique un peligro.