Columnistas

Denunciemos los elefantes blancos
Autor: Danny Garc韆 Callejas
25 de Junio de 2014


La Internet y las Tecnolog韆s de la Informaci髇 y las Comunicaciones (TIC) pueden servir como medio para acercar a los ciudadanos, funcionarios p鷅licos y gobierno.

La Internet y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) pueden servir como medio para acercar a los ciudadanos, funcionarios públicos y gobierno. Al uso de las TIC, por parte del Estado, para proveer servicios, productos e información pública a sus ciudadanos, se le conoce como gobierno electrónico.


Al reducir los costos de transacción, transporte y de acceso a la información, el gobierno electrónico permite a las personas mantener mayor contacto con sus funcionarios y enterarse de las decisiones públicas con mayor facilidad y agilidad. Luego facilita manifestar su opinión, descontento o aprobación con las decisiones oficiales.


La literatura académica reciente muestra que el gobierno electrónico aumenta el grado de reconocimiento de las necesidades de los individuos y sus comunidades por parte del Estado al igual que de las acciones de gobierno por parte de los ciudadanos. Así, el sentido de pertenencia y participación ciudadana aumentan, al facilitar que las personas identifiquen los beneficios y desventajas de las decisiones estatales.


Al mismo tiempo, mayor participación ciudadana promueve la vigilancia y monitoreo de los recursos públicos por parte de los ciudadanos y la sociedad civil. Y darle más información a la población permite la veeduría ciudadana. Esto es lo que pretende  la Ley 1712 de 2014 o Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.


La corrupción se alimenta de las deliberaciones, discusiones, documentos y toma de decisiones ocultas y confidenciales. Allí, los agentes privados y los funcionarios públicos aprovechan para realizar sus transacciones ilícitas, pagar sobornos, mover influencias y modificar normas para beneficiar a familiares, amigos y sus propios intereses, abusando de su poder público y privado, en perjuicio de la sociedad.


Lo mismo sucede con las obras inconclusas, que al estar fuera de nuestra vista pasan sin reclamo ni rendición de cuentas. Por ello, de forma acertada, el Gobierno Nacional ha desarrollado la aplicación “Elefantes Blancos” que permitirá que los ciudadanos denuncien las irregularidades en proyectos de infraestructura, obras sin terminar o subutilizadas a través de su celular.


Por ejemplo, en la región de Punjab en Pakistán, el gobierno pakistaní ha implementado un programa de monitoreo a los médicos que obliga a los inspectores de salud a registrar con fotografías la asistencia del doctor al centro de salud. En tiempo real, con un aplicativo en su celular, los inspectores envían la evidencia para autorizar la remuneración del médico, quien tiende a ausentarse cuando su puesto se debe a influencias —roscas— políticas.


Lo interesante es que un estudio reciente, liderado por el profesor Michael Callen de la Universidad de California en Los Ángeles, demuestra que con el uso del aplicativo las inspecciones subieron en 89% y la asistencia de los médicos a su lugar de trabajo aumentó en 30%. La necesidad de obtener evidencia de su labor, hizo que tanto los inspectores como doctores desempeñaran mejor sus funciones, reduciendo el poder la corrupción en la ineficiencia en la prestación del servicio de salud.


Esperemos que en Colombia los ciudadanos, sociedad civil y veedurías ciudadanas aprovechemos la Ley de Transparencia y el aplicativo de “Elefantes Blancos” para denunciar la corrupción y vigilar el uso adecuado de los recursos públicos. La corrupción que puede rondar un 5% del Producto Interno Bruto (PIB), le resta progreso al país. ¡Denunciemos los elefantes blancos!


*Profesor, Departamento de Economía


Universidad de Antioquia