Editorial

Renovado optimismo en el Pac韋ico
22 de Junio de 2014


Confirma el prestigio de un proceso que los gobiernos de distintos matices pero una misma vocaci髇 democr醫ica han tejido con gran cuidado desde el 28 de abril de 2011.

Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, anfitrión; Chile, Michelle Bachelet, primípara en el grupo; Perú, Ollanta Humala, y Colombia, Juan Manuel Santos, demostraron en la tarde del viernes que siguen siendo válidas las razones de optimismo depositadas en la Alianza del Pacífico, como mecanismo de integración profunda entre democracias que comparten principios y aspiraciones y que han demostrado gran capacidad de armonizar sus aspiraciones e intereses en contexto de economías complementarias, todavía distintas en sus resultados, pero consonantes en su vocación de integrarse entre sí y con el mundo.  


La IX Cumbre de países de la Alianza estuvo precedida por la expectativa sobre la voluntad y compromisos que estaría dispuesta a asumir la presidente de Chile, Michelle Bachelet, que en su campaña electoral había creado dudas sobre su compromiso con este proceso. Aunque la gobernante ha ratificado su interés, consonante con el de la presidente brasilera Dilma Rouseff, de promover un acuerdo con Mercosur -proceso estancado por la desaceleración de las economías que lo integran y sus dificultades políticas-, también señaló su reconocimiento a este proceso, sobre el que destacó que “los compromisos comerciales que hemos avanzado son muy meritorios y Chile los ve como un avance de integración regional”. En la Cumbre quedó también asentada la voluntad de Colombia de confirmar su vinculación, luego de que el Congreso aprobara el proyecto de ley que ratifica el tratado de membresía.


Existen razones políticas fuertes para mantener los dinámicos acuerdos entre naciones que han consolidado instituciones democráticas sólidas en las que la separación de poderes es principio y el respeto por las libertades políticas, sociales y económicas, vocación compartida. Pero también son fuertes las motivaciones económicas. En la cena de bienvenida a sus colegas Bachelet y Humala, el presidente Peña Nieto destacó la fortaleza de países que concentran el 37 % del Producto Interno Bruto de América Latina, representan el 50 % del comercio exterior del continente y reciben el 46 % de la inversión extranjera directa en el continente. Desde el año 2012, la tasa de crecimiento de los países miembros de la Alianza ha sido superior en más de un punto al de países partícipes de otros convenios.


La Cumbre que terminó el viernes dejó importantes acuerdos económicos. El más relevante, por supuesto, es el ingreso de la Bolsa de Valores de México al Mercado Integrado Latinoamericano, proceso que se va a cumplir en tres etapas a partir del trimestre que comienza el primero de julio. Con esta participación, el Mila se convierte, como lo ansiaron sus creadores, en el mayor mercado de capitales de América, pues contará con 986 empresas inscritas, frente a las 565 que tenía hasta ahora, y moverá 1,1 billones de dólares anuales. Un primer efecto de esta determinación lo demuestran compañías mundiales como el BBV, que ha anunciado que concentrará sus inversiones en los países del Mila. 


El otro gran acuerdo de la cumbre que concluyó el viernes y en la que México recibió la Presidencia Pro Témpore de la Alianza es el de movilidad para que jóvenes que están entre los 18 y los 30 años puedan recibir visas de trabajo con un año de vigencia, para trasladarse a otro de los países del sistema en ese período. En virtud de este acuerdo, se espera que cada país otorgue 300 visas de trabajo a la población beneficiaria del primer acuerdo en materia de intercambio de población, el cual es, además, demostración de crecimiento de la confianza entre las naciones integrantes del Pacto.


Durante el año en que estuvo dirigiendo la Alianza, Colombia logró afianzar los acuerdos de los iguales y crear los mecanismos para la aceptación de candidatos a participar, que hoy son Costa Rica y Panamá, y la inclusión de países observadores, categoría en la que se encuentran 25 naciones, incluyendo las mayores economías del mundo actual, y que confirma el prestigio de un proceso tejido con gran cuidado desde el 28 de abril de 2011, cuando los presidentes de los países miembros acordaron trabajar por “la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas” de la región.