Política

The intentions of Musa and The Ñoño
Las intenciones de Musa y El Ñoño
Autor: José Ignacio Mejía / Nacho
21 de Junio de 2014


Comenzó la puja dentro de los partidos de la Unidad Nacional para el primer año de las presidencias de Senado y Cámara.



Los controvertidos senadores electos cordobeses Musa Besaile y Bernardo Elías están aspirando a presidir el Senado desde este 20 de julio.

A un mes de despegar el cuatrienio legislativo 2014 – 2018, que nuevamente compartirá y armonizará poder con presidente reelecto, ya trascendieron las primeras escaramuzas de quienes aspiran a presidir en el primer año las presidencias del Senado y de la Cámara.


En las primeras de cambio y en el abanico inicial de aspirantes no figura ningún antioqueño.


Los que sí han mostrado claras intenciones, pese a la oposición de la prensa bogotana, de disputar la presidencia del Senado son los polémicos congresistas electos costeños Musa Besaile y Bernardo “Ñoño” Elías.


Ambos expresaron en Bogotá a la página digital TNN@ que van por esa dignidad.


Mientras Besaile reclama el “guiño” del reelegido Santos para colocarle el 7 de agosto la banda presidencial, el segundo es proclive a que sea la bancada del Partido de la U, en el cual militan los dos, el que a voto limpio nomine el candidato.


Sin embargo hay otro costeño terciando en esta puja. TNN@ conoció que José David Name Cardozo, con un ojo cerrado y el otro abierto, espera que los llamados “cachetones” se desgasten para sacar las garras e intentar quedarse el 20 de julio con la apetecida presidencia senatorial del primer año 2014-2015.


“Sería bueno tener la complacencia del Presidente de la República para que quede satisfecho con quien va a presidir el Congreso de la República”, ripostó Musa a El Noño.


“Si hay la oportunidad y la bancada quiere que sea el nombre mío, estamos listos y preparados para aspirar, dijo Besaile, mientras Elías no se aparta de la autonomía de su bancada porque “nosotros nos debemos al Partido de la U que es el mayoritario”. 


Quiénes son


Bernardo Miguel Elías Vidal nació en Sahagún, Córdoba, el 7 de noviembre de 1976, en el seno de una familia que por años se ha dedicado al servicio público y social. Y desde muy joven acompañó en las correrías políticas departamentales y nacionales a su tío Jorge Ramón Elías Nader, exsenador y presidente de dicha corporación. De su padre, el arquitecto Bernardo Miguel Elías Nader surgió el interés por la construcción civil y la ingeniería.


Por su parte, Musa Besaile también es un ingeniero de civil de 43 años, igualmente natural de Sahagún. Llegó al Congreso en el 2002 como representante a la Cámara con el apoyo del cacique liberal Juan Manuel López Cabrales. Para la campaña de 2010 cambió de partido, se unió a La U y logró una curul en el Senado con 62.059 y en los comicios de este año duplicó sus votos, alcanzando una cifra de 145.402, convirtiéndose en el mayor elector de la U.


El uribismo lo señala como uno de los mayores beneficiarios de lo que el Centro Democrático denominó ante la Comisión de Acusación la mermelada reeleccionista, con cupos que se acercan a los 150.000 millones de pesos.


En la Corte Suprema de Justicia figuran tres indagaciones previas contra este político cordobés.


Colegas periodistas, que cubren las intimidades del Congreso, entre ellos Juan Carlos Martínez,  comentan entre ellos que Musa y El Ñoño no se desprenden caminando por los pasillos del Capitolio Nacional ni para tomarse un tinto y que se comprometieron a apoyarse mutuamente si uno de los dos es el escogido por la bancada o el señalado por Santos.


Los periodistas capitalinos creen que el presidente sería quien apunte el dedo para elegir no solo el presidente del Senado, sino también el de la Cámara de Representantes que podría ser para un liberal.


Precisamente el político santandereano Édgar Gómez Román, quien pasó del Senado a la Cámara, anunció que se le medirá a la presidencia de esta corporación y rivalizará con Fabio Amín, ambos integrantes de la bancada liberal.


Recordemos que como todavía el Consejo Nacional Electoral adelanta los escrutinios nacionales del Senado, la composición definitiva de esta corporación se conocería en las dos primeras semanas de julio, una vez se evacuen los reclamos del Chocó, Magdalena y en menor importancia los votos del exterior. Lo mismo sucede en la Cámara.


No obstante, la mala suerte está echada para prominentes senadores que el 9 de marzo por escasos votos no alcanzaron a quedar entre los 102 que componen la corporación.


Trascendió en las intimidades del Legislativo que los últimos que entraron raspando, habrían  asegurado el escaño para los próximos cuatro años.


Y lo anterior parece que lo confirma el hecho de que el pasado martes durante la sesión de las  comisiones permanentes varios legisladores con rostros arrugados, se despidieron de sus colegas.


Seguramente algunos de ellos intentarán reclamar nuevos escrutinios por la vía de la Sección Quinta (Electoral) del Consejo de Estado, como ha pasado, y con éxito, en elecciones legislativas de años anteriores, recalcó el colega Martínez.



Comisiones permanentes

Voceros de las bancadas de los partidos de la santista Unidad Nacional comenzaron a pasar de borrador a limpio los acuerdos para la distribución por partidos de las comisiones constitucionales del Senado y de la Cámara, sin el concurso del uribista Centro Democrático.


La agencia TNN@ informó que en la última cumbre del reelecto Presidente de la República con esa coalición, la Unidad Nacional pulió la composición de las siete células legislativas.


De esa manera los puestos que sobren serán para que al interior de la bancada del CD se ubique a sus cuarenta congresistas.


TNN@ conoció que las comisiones consideradas más importantes las dominará la Unidad Nacional con senadores y representantes de los partidos de la U, Liberal, Cambio Radical y del ala del conservatismo que acompañó la reelección presidencial.


Pero no se descarta que el Directorio Nacional Conservador ante el nuevo mapa político tras la reelección santista y para no quedar por fuera  de él, se pliegue a las nuevas circunstancias de gobernabilidad como lo ha hecho en los últimos doce años.