Columnistas

¿Nuevos ministerios?
Autor: Rubén Darío Barrientos
19 de Junio de 2014


Por culpa de las coaliciones, alianzas y adhesiones, Santos tiene compromisos políticos interminables e ineludibles. Y es que a las pocas horas de haber proclamado la registraduría su triunfo electoral, en pleno domingo, ya estaba el sonajero a bordo y se desparramaba la rumorología.

rdbarrientos@une.net.co


Me imagino que esa cabeza –en ebullición–, le da vueltas y vueltas al reelecto presidente de Colombia, hasta el punto de desvelarlo noche tras noche. Por culpa de las coaliciones, alianzas y adhesiones, Santos tiene compromisos políticos interminables e ineludibles. Y es que a las pocas horas de haber proclamado la registraduría su triunfo electoral, en pleno domingo, ya estaba el sonajero a bordo y se desparramaba la rumorología. La prensa del lunes, ya recogía nombres probables y cargos insignes para ubicar a personajes que jugaron papeles claves en el éxito de la segunda vuelta presidencial.


Algunos atornillan ya a Simón Gaviria, como ministro de una de las carteras económicas. Este delfín, no se lanzó nuevamente al Congreso y por ahí va el agua al molino. Además, con su nombramiento se le pagaría la deuda al expresidente César Gaviria, quien salió a neutralizar los ataques de la otra campaña, levantando la voz y cazando peleas con Uribe. Entretanto, muchos anclan a Juan Fernando Cristo, como entrante ministro del Interior. A su vez, Antanas Mockus también suena para formar parte del gabinete y el “verde” Alfonso Prada, dicen los que saben, que podría ir a la cartera de Justicia.


Ya hay apuestas por cobrar acerca de si Juan José Echavarría, asesor in pectore de Santos, formaría parte estelar de los nombramientos ministeriales. Todos a una, piensan que el general Óscar Naranjo tendría que ocupar también un ministerio y se asegura que el senador John Sudarsky aterrizaría en el del Medio Ambiente. Y algunos, se preguntan: ¿Qué hacer con Rafael Pardo, quien renunció para ser aparado por la transitoriedad de coadyuvar con la reelección, igual que con Gina Parody, quien se marchó del Sena a cambio de favores y con el leal David Luna, el ex de la consejería para las regiones?   


Con tanta “engüesada” de Santos y con apenas 16 ministerios para la repartija burocrática, a mí se me metió que el presidente que gobernará otros cuatro años, le pedirá facultades especiales al congreso el 20 de julio, día de su instalación, para crear nuevos ministerios. No le caería mal poder inaugurar nombramientos para las carteras de la seguridad ciudadana, de la mujer y la equidad de género, de la familia, del deporte, del desarrollo urbano y, por supuesto, de la paz. Allí tendría 6 chanfas bien cheverongas, para ir cuadrando caja política. Y si fracasare ello, jugaría el plan B, como plazas no menos importantes de “altos consejeros”. O lo uno o lo otro.


No es ningún descubrimiento, que existen compromisos gigantes e inatajables con Clara López, por ejemplo, de quien dicen le haría un guiño para la Alcaldía de Bogotá; con Gustavo Petro, su “nuevo mejor amigo”, a quien no empujaría para la presidencia, por cuanto ya se comprometió con Vargas Lleras, pero que le garantizaría el empujoncito para cosita buena y con Humberto De La Calle, jefe de la mesa de negociación con las Farc, a quien no le puede salir con una chichigua.


Santos recibe una Colombia dividida, con un cerrojo fuerte de oposición y con un cúmulo de personajes aviesos de la izquierda que anunciaron su apoyo, en contravía con sus ideologías, entre los cuales se hallan: Piedad Córdoba, Carlos Gaviria, Carlos Lozano e Iván Cepeda, amén de verdosos de la talla de: Antonio Navarro, Claudia López, Luis Carlos Avellaneda y Camilo Romero. Todos ellos, para sí o para interpuesta persona, están alertas para esperar que algo les “tiene” que corresponder, a cambio de su abdicación por las convicciones reales, en nombre de la cacareada paz.