Columnistas

El gran ca馻zo
Autor: Rodrigo Pareja
10 de Junio de 2014


Unos de manera peyorativa y otros por admiraci髇, miles de colombianos hablan desde hace tiempos de las supuestas o reales cualidades del presidente Juan Manuel Santos para el p髃er, ese maravilloso entretenimiento considerado con raz髇 el rey de los juegos.

Unos de manera peyorativa y otros por admiración, miles de colombianos hablan desde hace tiempos de las supuestas o reales cualidades del presidente Juan Manuel Santos para  el póker, ese maravilloso entretenimiento  considerado con razón el rey de los juegos.


Como todo lo que se exagera a la postre resulta mentiroso, también esa hipotética supremacía de Santos para desempeñarse en la mesa con las cartas, resultó  minúscula frente a las habilidades de su principal contradictor, el expresidente y ahora senador Uribe.


Con dos pésimas cartas que en la mesa de juego equivaldrían si acaso a un dos y un siete de distinta pinta, es decir una mano como para salir corriendo al primer envite, metió el cañazo del siglo que lo tiene ahora, a cinco días de cerrarse el juego, con posibilidades de ganarlo.


Una de esas cartas fue la temeraria y hasta ahora no probada denuncia sobre el supuesto ingreso de unos dineros turbios a la campaña presidencial de su pupilo Juan Manuel Santos en el año 2011 para pagar  deudas que habrían quedado, denuncia para las que anunció “pruebas”  que días después quedaron convertidas, por arte de birli birloque, en simples  “informaciones”.


En el interregno se puso encima del tapete verde la otra carta sin valor con la que se completó el cañazo: desconocer porque sí y ante sí la institucionalidad de la tan mentada patria,  mediante el fácil expediente de decir que no se tenían las garantías suficientes en la Fiscalía General de la Nación para llevar las tan cacareadas “pruebas”.


Para jugar este último cartón contó con la complicidad del gran crupier del casino llamado Colombia, quien se supone ejerce en el Ministerio Público para hacer que la ley sea  cumplida por igual por todos los colombianos y en todas las circunstancias, misión que a veces olvida con relativa facilidad.


Contrario a la Fiscalía que con esa maniobra quedó maniatada porque cualquier cosa que dijera o actuara sería convertida de inmediato en una acción persecutoria, el autor del cañazo quedó con las manos suyas libres para, por ejemplo, seguir manejando los cordeles y poner a decir a su candidato que otro escándalo descubierto, con pirata informático a bordo y posibilidad de múltiples delitos, era un montaje.


Se le echó así tierra a una actuación irregular evidente, incontrovertible y ella sí con pruebas consignadas en un video, y solo se dejó hábilmente en el imaginario colectivo la calumniosa denuncia sobre unos dineros que, todavía se duda, si al fin los recibieron o no dos personajes vinculados antes o ahora a las campañas del presidente Santos.


Si la actual campaña electoral,  que para fortuna terminará el próximo domingo es la más cochina de cuantas se hayan realizado, hay que reconocer que los dos episodios que más la marcaron fueron los comentados líneas atrás, uno de ellos verdadero y con pruebas irrefutables, y otro levantado y sostenido sobre chismes e “informaciones”, mejor dicho casi en forma tan deleznable como el edificio Space.


Para terminar, y ya de cara a la definición del domingo venidero, recordar que alguna vez el ex presidente, Guillermo León Valencia,  al aludir al respaldo dado a la Anapo, dijo que  los colombianos tenían “nostalgia de cadenas”.


Parafraseándolo, pareciera que ahora algunos colombianos tuvieran nostalgia de “chuzadas”, persecuciones y acosos a magistrados, periodistas y opositores; nostalgia de los “generales pacificadores” de Urabá; nostalgia de gobernadores convictos de asesinato nombrados en embajadas; nostalgia de “articulitos” reformados mediante concesión de puestos y notarías; nostalgia de millonarios recursos entregados a terratenientes poderosos,  y nostalgia de visitas subterráneas de delincuentes y conspiradores a la Casa de Nariño, entre otras situaciones vividas en el período 2002-2010.