Columnistas

Se aprende en el paseo de la vida
Autor: Mariluz Uribe
9 de Junio de 2014


Como escribo diariamente por orden del psiquiatra, e descubierto algunos truquitos 鷗iles!

Como escribo diariamente por orden del psiquiatra, ¡he descubierto algunos truquitos útiles!   


En lugar de hablar, escuchar. Si somos amigos de alguien, oigámoslo, es mejor que reglarle un collar de oro y piedra preciosas, pues eso se lo pueden robar.


En lugar de proteger, enseñar. El filósofo Nietzsche explicó que aquel que protegemos se siente humillado. Las cosas “gratis” no se cuidan. OJO  Candidatos presidentes y  ¡Gobierno! 


En lugar de criticar, elogiar, siempre  habrá algo bueno que decir, con criticar no se gana provocar a la gente para que siga haciendo  lo que no conviene.


En lugar de apresurarse, pensar y prever. Recordemos cómo le decía Napoleón a su ayuda de cámara: “Vísteme despacio que estoy deprisa”. (Napoleón, había sido abandonado por sus padres en Córcega y alguien lo llevó donde alguna familia diciendo:  -Aquí les traigo un niño que no es querido,  pero les garantizo que viene “de buona parte”. Y de allí surgió el apellido de este hombre que fue emperador de Francia después de que habían matado a los reyes, ¡por imperar!


En lugar de intentar complacer, vivir lo que realmente sentimos con esa persona. Que además si la complacemos creerá que le estamos “echando cepillo”.


En lugar de llorar, reír cada vez que podamos y si no hay de qué y si no tenemos ganas, hagamos el gesto de la risa, cada vez que nos miremos al espejo, así liberaremos endorfinas para sentirnos felices y evitaremos las “arrugas de la marioneta”. ¿Las han visto? No tiene que ser a un teatro de títeres en Francia pueden ir al teatro Matacandelas donde a veces las presentan. 


Si no hay forma de que logremos reír ni sonreír, de estar felices, tranquilos y gozar, entonces enojémonos de una vez, lo importante es no tragar entero, esto le hace daño a la persona y a la relación, y ¡seguramente al estómago!


No contestar cosas que no convenga contestar,  porque pueden desatar ciertos “juegos psicológicos” en que cada uno tratará de ganar, con razón o sin ella. (Cfr. “Juegos en que participamos” de Eric Berne, psicólogo canadiense creador de la Psicología Transaccional)


Cuando se pone una cita, los datos deben ser muy claros: Lugar: calle, carrera, diagonal, transversal, número, barrio, ¡ciudad! Día y hora ojala no solo en números sino también en letras. Me sucedió en el tiempo de los Marconis, cité una persona para el día 4, la señorita telegrafista entendió 11 y así telegrafió. Mi invitado  llegó 7 días después, y  yo ya me había ido.


No conviene guardar conservar  ni usar lo que realmente no se necesita. Feng Shui: Los japoneses son sabios, caben en su isla y nosotros no cabemos en nuestras atosigadas ciudades.


No comprar lo que se puso de moda, porque  sobrará y estorbará al poco tiempo. Arreglemos lo viejo, al menos ya lo conocemos, y “el que no cuida no tiene”, frase sabia, aunque la tendencia de hoy es botar y reemplazar (nunca se sabe con qué, como cuando se cambia de marido).


Maravilloso hacer cosas que nunca hemos hecho, dejar de repetir lo mismo de siempre- 


Responder lo que me preguntan en lugar de inventar una mentira, porque no hay nada oculto y cuando se sepa quedamos ya no como un cuero sino como un plástico.


Eso sí, no  dar información irrelevante que tarde o temprano nos perjudicará, como todos los “datos” escritos en lugares como “Facesbooks”,  Libros de Caras o mejor dicho de  Máscaras. Dios nos guarde! Ese es un adiós al contacto humano y una bienvenida a la fantasía, al engaño, a la mentira y al peligro .  Y lograr que los demás respondan lo que preguntamos, si no nos están mirando a los ojos es que nos están mintiendo.    


* Psicóloga PUJ y Filóloga