Columnistas

Votemos por un futuro siniestro
Autor: Alejandro Garcia Gomez
7 de Junio de 2014


Cuando Samper aseguró al país que el auxilio del narcotráfico a su campaña de seis y medio millones de dólares se había hecho a sus espaldas, el Cardenal Rubiano, tomando la vocería popular le replicó...

Cuando Samper aseguró al país que el auxilio del narcotráfico a su campaña de seis y medio millones de dólares se había hecho a sus espaldas, el Cardenal Rubiano, tomando la vocería popular le replicó: nadie puede decir que no ha visto al elefante que entró a su casa. Así nació la fábula “El elefante de Samper”. El congreso de entonces, de mayoría liberal, no encontró falta judicial en su conducta y fue absuelto y orondo anda, y fresco. 


Hace más o menos un mes, el país conoció el allanamiento de una empresa que tenía más o menos el mismo objeto que la misteriosa sede de Andrómeda, las “chuzadas” telefónicas y del ciberespacio, pero a diferencia de Andrómeda, que pertenecía a los militares como confusamente fue aclarado –si es que quedó claro-, aquella era empresa privada. Poco a poco se supo que había sido contratada para la campaña del candidato de Álvaro Uribe, en cuyo gobierno se produjeron las “chuzadas” telefónicas realizadas por el DAS –organismo de seguridad de los presidentes, bajo su dependencia directa- a periodistas, políticos, jueces y magistrados, congresistas, particulares y un etcétera.


Consumado el allanamiento encontraron que allí trabajaba el supuesto pirata informático Andrés Sepúlveda. Al comienzo el candidato de Uribe declaró al país que no conocía al supuesto pirata informático; rarísimo, si venía trabajando para su campaña. Luego cambió la versión y aceptó que sí, pero que sólo había hablado una vez y a las carreras (palabras más o menos). Y se vino el video de cinco minutos de la revista Semana que conocimos todos los colombianos, donde el candidato uribista presuntamente intercambia palabras con el presunto pirata Sepúlveda. Se percibe la camaradería del patrón en la visita, más parcero que patrón, relacionándose con el parcero menor y a éste más compinche que subalterno. Luego vino el video de El Tiempo de veinte minutos.


Ante estas evidencias, el candidato tuvo que volver a recordar y recordó: sí conocía al pirata informático. Más tarde recordó más: que no había pasado a saludarlo a las carreras, que el saludo fue más largo. Más tarde, que sí había estado en esa oficina, pero que no recordaba por cuánto tiempo ni cuántas veces. Y cuando en “Hora veinte”, de Caracol radio, la directora le preguntó si reconocía que el personaje que aparecía en el video era él mismo, con la frescura de quien está diciendo una verdad, contestó que no sabía. De ahí en adelante, el candidato, su abogado, su mentor y el resto de la campaña empezaron a sostener que todo había sido un montaje. Después del análisis de rigor, la Fiscalía General de la Nación afirmó que el video es genuino. El alto clero ha guardado silencio.


Su mentor Uribe aseguró tener pruebas de que millones de dólares entraron a la campaña del ahora presidente Santos –en ese tiempo su protegido- para pagar gastos de campaña. Llamó a Blu Radio y prometió entregarlas al organismo competente de la investigación judicial. Cuando se las pidió la Fiscalía General de la Nación –el único competente según la Constitución- dilató el asunto con un show (¿para ocultar el escándalo de las chuzadas del pirata informático?) y la retó no entregándoselas, advirtiendo que únicamente lo haría con la Procuraduría, que no es la competente, y sólo mucho después. Esto no es burlarse ni de la Constitución ni de la Justicia. Del alto clero ni mu.


Después de la primera vuelta y luego de conocerse que él estaría en la segunda, el candidato de Uribe que había manifestado enfáticamente que, de ganar, el mismo día de la posesión suspendería temporalmente las conversaciones del Proceso de Paz de La Habana y daría una semana de espera para su suspensión definitiva, con esa misma frescura por la verdad que siempre ha sido su característica, le aseguró al país que él sí continuará con los diálogos por la paz. Creámosle y votemos por él. Votemos por las mentiras. Votemos contra la Justicia. Votemos por un futuro siniestro para nuestro país.


Nota Cultural.- XII Foro Filosofía Universidad de Nariño. 3-6 de junio 2014.