Columnistas

“Extranjerización” de las campañas
Autor: Rubén Darío Barrientos
5 de Junio de 2014


Me resisto a creer que en Colombia no existan estrategas (“gurús”) de primer nivel, para campañas presidenciales. Me resisto a creer que esas campañas presidenciales tengan que erogar miles de dólares...

Me resisto a creer que en Colombia no existan estrategas (“gurús”) de primer nivel, para campañas presidenciales. Me resisto a creer que esas campañas presidenciales tengan que erogar miles de dólares, en pro de extranjeros que vienen abiertamente a impresionar. Y, también, me resisto a creer que un analista electoral español garantice que “la única manera de ganar una campaña política es contando con un estratega fuerte”. Sí, me resisto a creer…


Jack Leslie, aseguró que él solito llevó a la presidencia a Virgilio Barco, al darle la idea de que siempre que hablara se refiriera a “trapo rojo”. Por la estrategia, considerada una “genialidad”, arrancó muchísimos dólares. Este mismo gringo, considerado un cerebro fuera de serie, unido a James Carville y Rave Singh, dizque llevaron a la presidencia a Juan Manuel Santos en el 2010. Todos fueron endiosados por el presidente y en las entrevistas, Santos llegó a decir que “no daba un paso sin Leslie”.


Hoy, Santos, tras el escándalo con el venezolano J. J. Rendón, tiene tres “sabios” a bordo: a) Antonio Sola (español), quien dice que llevó al poder a José María Aznar, Mariano Rajoy, Felipe Calderón, Michel Martelli y Otto Pérez Molina. Se le atribuye la frase: “para cambiar la guerra por la paz, yo no cambio de presidente”; b) Peter Brodnitz (norteamericano), es el encargado de darle un revulsivo a las mediciones y también chicanea con haber llevado al poder a Barack Obama y a filipinos y dominicanos, y c) Ángel Beccassino (argentino), es un creativo que maneja vallas y avisos publicitarios, y asegura ser el que ha conseguido inundar de dinero a muchas empresas multinacionales.


Óscar Iván Zuluaga, tiene un brasilero de cabecera: Eduardo Mendoca, quien tuvo la idea de incluir en las vallas la Z, para aludir al héroe de ficción que ayuda a los oprimidos. Asegura que llevó a la presidencia a Lula Da Silva en Brasil y que en Colombia hizo triunfar a César Gaviria Trujillo (1990) y a Allan Jara para llegar a la gobernación del Meta en 2011. Saca pecho diciendo que es el asesor de Henrique Capriles y que por su materia gris, han pasado más de 200 políticos.   


No se quedaron atrás: Marta Lucía Ramírez, quien contrató al gringo Colin Rogero, dizque el “chacho” en Argentina, Guatemala, Estados Unidos y Ucrania, y Clara López, quien fue seducida por otro brasilero (Marcus Vinicius), el que sin humildad, dice que hizo ganar a Dilma Rousseff y Rafael Correa. Peñalosa, sí le jugó a una agencia de publicidad llamada Lowe SSP3. Todos estos personajes, que obligan a hablar de una absoluta “extranjerización” de las campañas, se creen los amos del marketing político y de la consultoría electoral. Y si bien algunos candidatos tienen en sus filas a colombianos como Germán Medina y Alberto Cienfuegos, hay que decir que los foráneos son los que descrestan, hablan duro y cobran en dólares. Los otros, son relleno.


Cada día se demuestra más que las bases programáticas y las plataformas ideológicas, “valen huevo”, dado que el voto es emocional. Los tales estrategas lo único que hacen es impactar a la gente con frases, imágenes o consignas equis o ye, y embaucar a los candidatos que pagan millonadas por tan poca producción: una ideíta o dos gestos y facture y nos fuimos. En Colombia, los hay buenos, hasta mejores y cobran en pesos. 


Y los que llegan son tan atrevidos que se autoproclaman ser los “únicos” responsables de los triunfos de decenas de presidentes, como si ellos nada hubieran hecho. Si hubiera menos suciedad y escándalos y buenas ideas, no necesitaríamos entregarles el oro y el moro a estos personajes que vienen a colonizarnos. ¡Qué remordimiento!