Columnistas

Elegir el mal menor
Autor: Hernán Mira
4 de Junio de 2014


“La necesidad nos puede llevar a tomar medidas en defensa de la democracia que se apartan de algunos fundamentos propios de la democracia misma” Michael Ignatieff.

“La necesidad nos puede llevar a tomar medidas en defensa de la democracia que se apartan de algunos fundamentos propios de la democracia misma” Michael Ignatieff.


En la próxima elección del 15 de junio, estamos obligados a tomar una decisión entre tres opciones, si vamos a participar para cumplir con lo mínimo y elemental de ese deber y derecho de ciudadanía que es la participación que, obviamente, va mucho más allá de eso pero esto pudiera decirse que es el case. Hay que recordar que el voto en blanco –la tercera opción- no tiene el efecto legal que tenía en la primera vuelta, donde si era mayoría se tenían que cambiar los candidatos.


Estamos entonces, ante la necesidad de elegir a favor de la democracia, como lo dice Igantieff, teniendo en cuenta que una auténtica democracia exige un clima de paz, acabar con el conflicto armado, rechazar la exclusión y buscar la equidad. Un grupo importante de ciudadanos, entre los que me cuento, considera que ninguno de los dos candidatos reúne las mejores cualidades de estadista o demócrata. Para señalar solo dos cosas: Santos por su politiquería, con todos los males que tiene, y Zuluaga por su posición de autoritarismo y totalitarismo que choca con los principios democráticos.


El proceso de paz marca una diferencia esencial entre los dos, pues Santos se afirma en continuarlo y Zuluaga propone replantearlo. Analistas tan serios y reconocidos como Daniel Pecaut, dicen y valdría la pena que nos cuestionáramos todos sobre su planteamiento, que la actual campaña no es tanto disputa personal ni de venganza, sino sobre su ideología en el proceso de paz. “La gente está descubriendo, sin estar muy consciente de ello, que el conflicto armado ya no le molesta tanto  los de las grandes ciudades, que solo afecta a las periferias de Colombia”, dice Pecaut, y agrega que el conflicto armado ha sido para las elites, un factor de estabilidad social y política.


Pensando en que el actual proceso de paz ha hecho algunos avances y dándole crédito a la actual comisión del gobierno en La Habana, reconocida por la mayoría como seria y honesta, y que modificar el proceso implica un retroceso y hasta una ruptura, se puede concluir que lo mejor es votar por el mal menor. Aristóteles en la Ética a Nicómaco, válida el mal menor en contexto de justicia y dice que quien es injusto toma más de lo debido para sí mismo y quien sufre la injusticia recibe menos de lo que debiera. ¿Nos pasa eso aquí con las víctimas? Y agrega el filosofo griego que el mal menor pudiera tener la categoría de bien, en relación con un mal mayor y obviamente “un mal menor es preferible a un mal mayor”.


El mal menor, según lo anterior, es la consecuencia de una decisión justa pues, por ejemplo y aplicable en esta coyuntura del proceso de paz; es preferible perder los bienes materiales que perder la vida, no solo la propia sino la de quienes los tenemos olvidados.


CODA. Dice santo Tomás de Aquino que elegir el mal menor  es como cuando el medico elige lo menos malo para el enfermo, pero solo si no es posible la curación total. En esas estamos.