Columnistas

La crisis de abogados
Autor: Abelardo Ospina L髉ez
4 de Junio de 2014


Por estos meses de mediados del 2014, en algunos medios de divulgaci髇 masiva, se ha venido hablando de las Facultades de Derecho, hasta queriendo significar que hay demasiadas.

Por estos meses de mediados del 2014, en algunos medios de divulgación masiva, se ha venido hablando de las Facultades de Derecho, hasta queriendo significar que hay demasiadas.


En Ámbito Jurídico de 25 de mayo, el Dr. Alejandro Linares Cantillo (¿Qué reforma necesita la educación en Derecho?), recalca que en “contexto de una próxima reforma a la justicia, hay que invitar a la reflexión y presentar unas líneas de acción en temas claves relativos a la función de la profesión jurídica en la sociedad, con el fin de buscar que la enseñanza del Derecho y el ejercicio de la profesión, cambien, de tal manera que el papel de los abogados en Colombia, tenga un rol socialmente relevante”.


Se afirma que los letrados no tienen una formación y actualización adecuadas, porque las Facultades no están exigiendo excelencia en la preparación de sus estudiantes y se observa y lamenta que halla hoy rimbombante y excesivo número de establecimientos de esta laya, pues, dice el autor citado atrás, 97 no serían  bastantes si tuviesen la calidad y prestigio académico de que se lamentan los doctos en estas áreas del saber.  


Exige el columnista “un profesional universal con sentido de justicia, compromiso con la sociedad y una formación constante y rigurosa, esto es, una educación jurídica socialmente sobresaliente”.


Entre los aspectos importantes en la enseñanza del Derecho, están el explorar y desarrollar la sensibilidad ética de los estudiantes e incorporar la educación en justicia como tarea en la responsabilidad social del Derecho. Las universidades en ejercicio de su autonomía, podrían demandar un puntaje mínimo como requisito de grado, lo que requeriría consenso  de Facultades, de manera que sea constante, en la mayoría.


Los colegas José Alejandro Abusaid y Alejandra Rojas Castañeda en “Facultades de Derecho, aferradas al pasado”, se lamentan así: “las normas en nuestro sistema, son inestables, porque cambian constantemente. En ese sentido, las universidades deberían fomentar la investigación en los estudiantes, por sí solos. Así, el abogado podrá llegar a la respuesta sabia y adecuada de cualquier problema jurídico.


Por lo anterior, la educación jurídica en Colombia, pide a gritos una restructuración. Las facultades de Derecho siguen aferradas al pasado y olvidan que hoy, para formar abogados competitivos en todo el mundo, es necesario adaptarse al presente y a los retos que el futuro acarrea”.


Concluimos, entonces: los aspirantes a ser académicos actualizados y sobresalientes, deben ponerse a la altura de cada época socio-cultural y legal, para no faltar a la excelencia como egresados, especialistas, doctores o connotados maestros en asuntos jurídicos de incumbencia particular, oficial o internacional, según las cotidianas circunstancias de la vida, tan plagada de altibajos, hasta ambientales, por aquello del calentamiento global.