Política

Is compulsory voting convenient in Colombia?
¿Conviene el voto obligatorio en Colombia?
Autor: Heidi Tamayo Ortiz
27 de Mayo de 2014


Seis de cada diez ciudadanos habilitados para votar no se acercaron a las urnas en la primera vuelta de elecciones presidenciales.


Foto: Esneyder Gutiérrez Cardona 

Colombia tiene casi 33 millones de potenciales sufragantes.

La jornada electoral del pasado 25 de mayo se caracterizó por alcanzar una de las cifras más altas de abstención en la historia de Colombia, 60 por ciento de los colombianos decidió no ir a depositar su voto. El abstencionismo, que ha sido materia de análisis, no es atípico en el país, pues siempre se ha ubicado alrededor del 50 por ciento. 


Para los expertos, en las elecciones presidenciales de este año, los frecuentes escándalos durante las campañas se sumaron a las causantes de la abstención.Sin embargo,  consideran que este es un comportamiento presente históricamente en Colombia y se debe, principalmente, a la poca fuerza que tiene la cultura de participación democrática. Para David Suárez, experto en Derecho Constitucional, existen tres causantes de este fenómeno: “mucha gente siente física pereza de salir a votar, hay falta de credibilidad en los partidos políticos y los candidatos y hay personas que no se interesan por lo público ni la política, no les interesa quién quede gobernando”. 


El analista político José Obdulio Gaviria califica la abstención como una “enfermedad de la democracia colombiana, que no ha sido combatida”. Pero, ¿cuál sería la mejor manera de hacerlo? Muchos han propuesto implementar la obligatoriedad del voto, aunque sea una salida con la que no todos están de acuerdo. 


¿Sería viable implementar el voto obligatorio?


Gaviria considera que el voto obligatorio puede ser el principio de cambios importantes en la cultura democrática del país, siempre y cuando exista “una reglamentación adecuada, para que no haya agresiones a las libertades de los ciudadanos”. Asegura que hace falta un proceso de formación ciudadana respecto al tema. 


Por su lado, Guillermo Mejía, expresidente del Consejo Nacional Electoral, cree que la obligatoriedad del voto no resolvería el problema de la abstención. Expresa que “el voto es un acto jurídico voluntario y tiene que ser libre de coacciones”. Con él concuerda Suárez, quien afirma que en este momento, imponer la participación electoral, sería “un desacierto”, pues hay cuestiones de fondo más importantes, como la formación que deben tener los ciudadanos en materia de participación electoral.


“Mientras en un país la democracia no sea seria, reflexiva  y consciente, obligar no es la solución. Es un error pensar que hay que educar mediante las sanciones y la coacción”, dice. En lugar de ello,  muchos expertos consideran que debe pensarse en estrategias pedagógicas y formativas, que empiecen desde las aulas de clase, mediante las cuales los ciudadanos se interesen más por la política y se sientan motivados a la hora de ejercer el derecho al voto. 


Según Suárez, la imposición del voto obligatorio incrementaría los votos en blanco y nulos, pues esa sería la manera cómo los “ciudadanos apáticos y desinteresados van a protestar y a demostrar que no van a apoyar a candidatos que no les interesan para nada”. Por su parte, Gaviria cree que esta figura aumentaría las cifras en los resultados por cada candidato, algo que califica como positivo en el ámbito político del país. 


Control y sanciones


En un escenario donde las votaciones fueran obligatorias, existirían mecanismos de control para los ciudadanos. Según los expertos, la manera más sencilla de hacerlo, sería la exigencia de los certificados electorales a la hora de firmar documentos como escrituras, celebrar contratos con el Estado, ejercer cargos públicos o ingresar a la educación superior en instituciones oficiales.


De esta manera, quien no tenga dichos certificados se vería expuesto a sanciones específicas. Para Gaviria, “tanto las sanciones, como los incentivos se pueden aplicar, para que haya más participación”. Las penas pecuniarias serían las más usadas. 


Según Mejía, “si los ciudadanos tienen que votar y las sanciones por no hacerlo son fuertes, van a terminar votando de mala gana y en lugar de querer un sistema democrático, van a querer uno que no lo sea”. Explica que en casos como el de Ecuador, donde el voto es obligatorio, las personas prefieren muchas veces, pagar las multas que salir a votar. Actualmente, algunos sectores de varios partidos políticos colombianos, como el Centro Democrático y Cambio Radical, quieren implementar esta figura en el país. 


Para los expertos, tanto las figuras de voto obligatorio, como la de voluntario deben ir acompañadas de campañas educativas constantes, algo que falta potenciar en Colombia. De este modo, la democracia será más reflexiva y los votantes más conscientes, pues, como dice Suárez, “el voto obligatorio no garantiza que la gente va a votar por las mejores propuestas”. 



Los ciudadanos opinan

@ludovicaVII


“$185.000 millones cuesta segunda vuelta, ¿cómo no quieren voto obligatorio? Que quienes no voten, paguen impuesto extra por su irresponsabilidad y desidia”. 


@AndresMejiaV


“Antes de pensar en el voto obligatorio, ¿qué tal hacer una investigación seria acerca de las causas de la abstención?


@lunademediatard


“El voto obligatorio, sin educación, no sirve de nada”.




Una reforma constitucional

El Artículo 258 de la Constitución Política de Colombia estipula que el Estado debe velar para que los ciudadanos ejerzan su derecho al voto sin ningún tipo de coacción. Por ello para implementar esta figura, es necesaria una reforma constitucional. “Esta puede ser por el Congreso de la República, convocando a una Asamblea Nacional Constituyente o, a través del pueblo, por medio de un referendo”, explica Suárez. En caso de que esto ocurriera, es importante establecer mayores controles, más educación respecto al tema y una difusión más profunda de las propuestas de los candidatos.