Columnistas

¿Por un nuevo reproche…?
Autor: Abelardo Ospina López
27 de Mayo de 2014


“Antes de que vivamos el final de la película de la especie humana”, los letrados del país deben “ponerse las pilas” para salir de la imagen que ahora tienen (tenemos), pues se habla y escribe sobre cómo sancionarlos...

“Antes de que vivamos el final de la película de la especie humana”, los letrados del país deben “ponerse las pilas” para salir de la imagen que ahora tienen (tenemos), pues se habla y escribe sobre cómo sancionarlos, dizque por el desconocimiento del criterio de “honradez” y otras conductas que desprestigian.


La no pérdida de confianza, requiere de clara disciplina y evitar civilizadamente, la exclusión del bello y enaltecedor oficio jurídico. La persona doctorada o licenciada en Derecho e inscrita en colegio de abogados, dedicada a defender intereses y dictaminar sobre cuestiones que se le confían, como intercesor o medianero, o mejor, contradictor de buenas causas, adquiere el compromiso de “echar por la borda” anhelos secundarios o demeritantes de la actividad legal.


El abogado diligente jamás está despreocupado de las causas que tiene bajo su responsabilidad. De él espera el cliente, eficacia y puntualidad y por sobretodo, consiga legalmente lo que se le ha confiado. La eficiencia, es exigencia jurisprudencial….Y el demóstenes de estos tiempos y lares (L. 1123/07 reza: “los discursos deben guiarse por la mesura, seriedad, ponderación y respeto”, con esta amonestación:”el ejercicio profesional que carezca de alguno de estos factores, será susceptible de investigación y sanción disciplinaria”), debe amar su profesión y responder ante sus clientes, quienes en momentos difíciles, le entregan su confianza para la búsqueda de la libertad o el aminoramiento de una pena. 


Quizás el desprestigio que se nos increpa, estriba en que hayamos utilizado la carrera para fines  económicos, sin bases que permitan “el ejercicio transparente y desprovisto de hitos que vayan en detrimento de los demás”.


Los profesionales del Derecho, decimos, igual que los farmaceutas, los médicos, los ingenieros, los odontólogos… cumplimos un papel o rol social, en el país. Al servicio y colaboradores de la administración, estamos obligados a obrar de buena fe. La moral y la ética, son conceptos análogos en su fundamento. En todos hay una idea común, relacionada con la rectitud, la corrección, la búsqueda del bien, lo justo, lo razonable…El Derecho es “conjunto de principios, preceptos  o reglas a que están sometidas  las relaciones humanas en toda sociedad civil y a cuya observancia, pueden ser compelidos por la fuerza.”. Es el instrumento de que dispone el Estado para lograr la justicia. O dicho de otra manera: facultad de hacer o exigir todo aquello que la ley o la autoridad establece en pro nuestro…El buen nombre y la reputación, son consustanciales a la idoneidad para ejecutar los encargos encomendados.


Es imperativo, pues, ejercer con el debido respeto por el bien ajeno, el  bienestar y  demás de que es sujeto pasivo o activo el hombre sobre la tierra. Estaremos al asecho de que endiabladas conductas, no nos conduzcan al abismo de la corrupción y/o el desprecio. Y que la dignidad y los buenos hados, siempre estén del lado de los defensores del favor humano. Y la añorada paz, nos sirva de aliciente para rendir mejor y más pronto, a poderdantes públicos o privados del suelo colombiano. Dios y los humanos de buena voluntad, nos encausen por la senda del diáfano hacer.