Columnistas

Aquí vamos
Autor: Pedro Juan González Carvajal
27 de Mayo de 2014


Inexorablemente va avanzando el año 2014, y una vez pasadas las elecciones de Congreso, la Semana Santa, el día de la Madre, las elecciones presidenciales en su primera vuelta, entre otros acontecimientos...

Inexorablemente va avanzando el año 2014, y una vez pasadas las elecciones de Congreso, la Semana Santa, el día de la Madre, las elecciones presidenciales en su primera vuelta, entre otros acontecimientos, estamos próximos a rematar el primer semestre con un nuevo presidente electo, con un mundial de fútbol que se nos vino encima, estamos ya cerca del día del Padre, de la Feria de las Flores, del día del amor y de la amistad, del día de los niños, cada vez más desteñido, y pronto comenzaremos a ver que se comienza a trabajar en  los alumbrados decembrinos y en la aparición de almacenes con el nuevo surtido navideño……….. qué tropel de acontecimientos, qué vertiginosidad de hechos y calendarios………….. qué cansancio.


Como expresa con maravilloso acierto nuestro gran William Ospina, “Es extraño que una especie que lleva un millón de años en este planeta, que hace cuarenta mil años inventó el lenguaje y el arte, que hace quince mil ya construía poblados, que hace diez mil en Ecuador y en Mesopotamia cultivaba la tierra para obtener alimentos, que hace nueve mil empujaba ganados por el África, que hace seis mil ya tenía ciudades, que hace cinco mil ya andaba sobre ruedas, que hace cuatro mil quinientos producía seda con los capullos de los gusanos, guardaba reyes en pirámides y sistematizaba alfabetos, que hace cuatro mil años ya levantaba imperios, todavía tenga que preguntarse cada día cómo educar a la siguiente generación”. 


En reciente entrevista, Rodolfo Llinás, uno de los científicos más importantes del país, (que no educador), se lamenta cómo en la reciente cumbre de “Líderes por la Educación”, celebrada en Bogotá, y a 20 años de la realización de la llamada “Misión de Sabios”, en el aspecto educativo en Colombia,  se sigue hablando de lo mismo y no se han alcanzado avances significativos.


Sostiene Llinás que para el caso de la educación en Colombia, la situación no es de crisis sino de algo crónico con lo que nos habituamos a vivir. Pero que cuando algo se vuelve crónico, ya no es crisis, y es poco lo que queda por hacer.


Dice con solvencia mi dilecto amigo Juan David Escobar que los políticos son el reflejo de lo que nosotros somos y que de ese  modo nos representan. De manera consecuente,  a punta de sondeos se “pillan” de qué es lo que habla la gente, y de eso es que  nos hablan. Siendo así, si la sociedad no habla de educación, de investigación, de ciencia y de tecnología, pues nuestros nuevos próceres jamás hablarán de esos asuntos, pues no les representan dividendos políticos y electorales.


Insisto: Una sociedad que no se ha preocupado en ningún momento por definir objetivos comunes, por encima de los gobiernos de turno, jamás podrá definir la educación para qué es que sirve y qué se espera de ella, y entonces estaremos montados de manera consuetudinaria en la vaca loca de la que hoy estamos agarrados. 


Recordemos a Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.


Por último rescatemos un pensamiento del doctor Llinás: “Colombia tiene mejor tierra que gente”.


PD: Mi solidaridad con el doctor Mauricio Valencia, nuestro excelente Secretario de Infraestructura del Departamento  y sus compañeros.