Columnistas

Votemos por la guerra y chuzadas y piratas informáticos
Autor: Alejandro Garcia Gomez
24 de Mayo de 2014


Quizá Clara López sea la candidata que se ha mostrado más segura y coherente. Su peor adversario es el alto y mediano clero de la izquierda.

Quizá Clara López sea la candidata que se ha mostrado más segura y coherente. Su peor adversario es el alto y mediano clero de la izquierda. El Polo, que era la esperanza de la izquierda colombiana y de los indignados, ha ido resquebrajándose internamente por los mismos vicios del liberalismo y conservatismo: la angurria por el presupuesto oficial y el resto de corrupciones de toda estofa: electorerismo (garajes de micro o macro empresas electorales), caudillismo y clientelismo. El esposo de la candidata ha tenido acusaciones de corrupción, no del todo aclaradas. Los Progresistas de Petro y Navarro han cazado una lucha con los Polistas, casi tan encarnizada como la de la derecha del presidente Santos con la extrema derecha que representa Álvaro Uribe, aunque entre la clerecía izquierdista no fluyan ni la podredumbre ni los caudales de dinero que parece que sí corren en la guerra sucia de la derecha. El ala petrista ya se declaró solidaria con la campaña del presidente Santos, inventándose unas condiciones que, de llegar a darse la victoria, serán desconocidas y sólo se le recordarán aquellas que propendan por la sobrevivencia política del inteligente pero arrogante Petro. De seguir así, el Polo morirá -como otros partidos de izquierda- entre un gran fiasco y la frustración popular o se minimizará hasta la insignificancia, como sobreviven algunos.  


La candidata conservadora ha sido una voz clara en contra del proceso de paz que se discute en La Habana. Es la resonancia de la misma voz de la extrema derecha uribista pero con el logotipo del Partido Conservador. Nada ha declarado en contra de las ilegales y escandalosas evidencias que, cada día y a cuentagotas, se van conociendo de la inmoral o amoral campaña del candidato de Uribe de supuestos piratas informáticos y chuzadas para la guerra sucia. Lo conocido hasta ahora es de tal tamaño que, en otro país con un mínimo sentido no sólo de la justicia sino de la decencia, tal candidato ya habría renunciado a la vergüenza presentarse en público y sus ciudadanos habrían vetado a semejante pretendiente a la más alta dignidad de la nación. ¿Un presunto indigno sentado en semejante dignidad? Sólo entre nosotros no ocurre nada. Peñalosa guarda un silencio aséptico. ¿Hasta dónde y desde cuándo hemos llegado a lo que hemos llegado?  


La corrupción que generó el Frente Nacional (1958-1974), que venía alimentada por esa grande que fue la dictadura de Rojas Pinilla, que a su vez surgió como resultado a la corrupción de los gobiernos conservadores desde 1946, que a su tanto fue la respuesta a la dirigencia liberal que no permitió la marcha de la justicia social que pretendió implantar “La Revolución en marcha” de López Pumarejo (no se lo permitió y lo “asustó”). Y antes, la hegemonía conservadora desde fines del siglo XIX hasta 1930. Y antes las guerras entre compadres generales que habían sobrevivido a las guerras indepenentista y postindependentistas, por el presupuesto nacional. ¿Entonces, cuándo se nos “jodió” esto y hasta cuándo? El Frente Nacional fue la institucionalización estatal de la corrupción. La línea de partida de la corrupción actual. No es casualidad que fuera inmediatamente posterior a este período cuando surge el narcotráfico. Sus fortunas y su amoralidad, fueron la combinación perfecta no sólo para la política actual sino para toda la administración gubernamental estatal: “plata o plomo”, consigna que resume esa era. 


Ante la encrucijada actual, las dos opciones más dignas para mí son: el voto en blanco o Clara López que ya demostró que sabe gobernar y administrar, a pesar de la contradicción que representa su marido. Por la no del todo clara juridicidad que todavía representa el voto en blanco, ampliamente publicitada, no me parece recomendable. Para mí, si la opción de la segunda vuelta fuera el presidente Santos enfrentado contra el candidato de la guerra y de las chuzadas y de los piratas informáticos, no tendría otra opción que la de votar por la continuación del Proceso de Paz. Obligatoriamente por Santos.