Columnistas

Gossa韓 y la 閠ica period韘tica
Autor: Rub閚 Dar韔 Barrientos
22 de Mayo de 2014


No nos cansamos de sentirnos nost醠gicos los seguidores del maestro Juan Gossa韓.

rdbarrientos@une.net.co


No nos cansamos de sentirnos nostálgicos los seguidores del maestro Juan Gossaín. Desde su retiro de la dirección noticiosa de RCN, en un junio de cuyo año no quiero acordarme, se nos privó de un ético, cultísimo e inteligente hombre radial. Todavía evocamos sus manejos informativos, sus recreos, sus chascarrillos, sus historias y sus editoriales. Y en vez de pisotear la decencia, como muchos hoy, este hijo de inmigrantes libaneses prefería desparramar su sentido del humor.


Gossaín, con mucho orgullo, practica un estilo de periodismo antiguo, clásico y acendrado. Hace pocos días, fue invitado por Rodrigo Pardo de RCN T.V. a un programa de opinión para hablar acerca de cómo ejercer válidamente el periodismo en medio de la guerra sucia que vivimos políticamente. Gossaín, con su franqueza a flor de labios, sentenció el tema rápidamente: “Existe hoy un manejo asqueroso de la prensa”. Y fue lapidario, cuando lanzó esta frase que no es de cajón: “Ni uribistas ni santistas, solo periodistas”.


Yo pregunto: ¿En qué quedan las tres palabras más notables de un periodista: estilo, veracidad y credibilidad? Aclaro que me voy a referir a la encopetada prensa de Bogotá, a la de los grandes medios, y a las cadenas radiales y televisas que tienen su matriz también Bogotá. Por supuesto que estoy haciendo alusión a El Tiempo, El Espectador y a Semana; y, claro está, a Arismendi, Sánchez Cristo, Diana Calderón, Vicky Dávila, Yolanda Ruiz, Néstor Morales, Artunduaga, el mismo Rodrigo Pardo, Luis Carlos Vélez, Yamid Amat, etc. Todos-todos, deberían mirar el video que circula por youtube.com, en donde Gossaín les recuerda cuál es el papel de la prensa.


Da vergüenza escuchar las peroratas matinales de Arismendi contra Uribe y Zuluaga. Parecieran más las descargas de un vengador, que habla con el odio de un enemigo que olvida que tiene oyentes al otro lado. Siento pena al oír a directores de noticias que no esconden sus aversiones y sus intereses por mantener una pauta, sacrificando los criterios éticos. Causa grima, mirar el análisis y leer las columnas de unos periódicos que solo tienen el objetivo de que gane el régimen, para saciar intereses económicos, sacrificando convicciones. Olvidan la frase de Gossaín de que “los periodistas no están hechos para complacer a nadie”.


Digamos las cosas como son: lo que se vive radialmente hoy es la pelea encarnizada entre Fernando Londoño (con su Hora de la Verdad) y todos los otros. O, quizás, la pugna entre todos juntos y Fernando Londoño. No importa el orden. La diferencia es que Fernando Londoño es abogado y no es periodista y los otros sí lo son. El primero, agita una campaña y por eso arrendó un espacio, pero los otros forman parte de la franja periodística y tienen la obligación de actuar como informadores.


Gossaín, refleja dolor por la penosa manipulación de la prensa. Y les lanza esta pregunta para que se avergüencen: “No es justo que la noticia dependa de a quién afecta o a quién beneficia”. Y como él no carga agua en la boca, viene otro mandoble: “Un escéptico bien informado es un verdadero periodista”. Debo confesar que en muchas ocasiones, he apagado el radio o he suspendido la lectura de un periódico. Las posturas asqueantes de muchos directores, hacen que tengamos que decir que la prensa bogotana forma parte de la guerra sucia que vivimos. Ha perdido el norte, por culpa de personas que han vuelto el comando noticioso como una oportunidad para manipular la información. Desde su retiro de la dirección noticiosa de RCN, en un junio de cuyo año no quiero acordarme, se nos privó de un ético, cultísimo e inteligente hombre radial. Todavía evocamos sus manejos informativos, sus recreos, sus chascarrillos, sus historias y sus editoriales. Y en vez de pisotear la decencia, como muchos hoy, este hijo de inmigrantes libaneses prefería desparramar su sentido del humor.


Gossaín, con mucho orgullo, practica un estilo de periodismo antiguo, clásico y acendrado. Hace pocos días, fue invitado por Rodrigo Pardo de RCN T.V. a un programa de opinión para hablar acerca de cómo ejercer válidamente el periodismo en medio de la guerra sucia que vivimos políticamente. Gossaín, con su franqueza a flor de labios, sentenció el tema rápidamente: “Existe hoy un manejo asqueroso de la prensa”. Y fue lapidario, cuando lanzó esta frase que no es de cajón: “Ni uribistas ni santistas, solo periodistas”.


Yo pregunto: ¿En qué quedan las tres palabras más notables de un periodista: estilo, veracidad y credibilidad? Aclaro que me voy a referir a la encopetada prensa de Bogotá, a la de los grandes medios, y a las cadenas radiales y televisas que tienen su matriz también Bogotá. Por supuesto que estoy haciendo alusión a El Tiempo, El Espectador y a Semana; y, claro está, a Arismendi, Sánchez Cristo, Diana Calderón, Vicky Dávila, Yolanda Ruiz, Néstor Morales, Artunduaga, el mismo Rodrigo Pardo, Luis Carlos Vélez, Yamid Amat, etc. Todos-todos, deberían mirar el video que circula por youtube.com, en donde Gossaín les recuerda cuál es el papel de la prensa.


Da vergüenza escuchar las peroratas matinales de Arismendi contra Uribe y Zuluaga. Parecieran más las descargas de un vengador, que habla con el odio de un enemigo que olvida que tiene oyentes al otro lado. Siento pena al oír a directores de noticias que no esconden sus aversiones y sus intereses por mantener una pauta, sacrificando los criterios éticos. Causa grima, mirar el análisis y leer las columnas de unos periódicos que solo tienen el objetivo de que gane el régimen, para saciar intereses económicos, sacrificando convicciones. Olvidan la frase de Gossaín de que “los periodistas no están hechos para complacer a nadie”.


Digamos las cosas como son: lo que se vive radialmente hoy es la pelea encarnizada entre Fernando Londoño (con su Hora de la Verdad) y todos los otros. O, quizás, la pugna entre todos juntos y Fernando Londoño. No importa el orden. La diferencia es que Fernando Londoño es abogado y no es periodista y los otros sí lo son. El primero, agita una campaña y por eso arrendó un espacio, pero los otros forman parte de la franja periodística y tienen la obligación de actuar como informadores.


Gossaín, refleja dolor por la penosa manipulación de la prensa. Y les lanza esta pregunta para que se avergüencen: “No es justo que la noticia dependa de a quién afecta o a quién beneficia”. Y como él no carga agua en la boca, viene otro mandoble: “Un escéptico bien informado es un verdadero periodista”. Debo confesar que en muchas ocasiones, he apagado el radio o he suspendido la lectura de un periódico. Las posturas asqueantes de muchos directores, hacen que tengamos que decir que la prensa bogotana forma parte de la guerra sucia que vivimos. Ha perdido el norte, por culpa de personas que han vuelto el comando noticioso como una oportunidad para manipular la información.